11 de septiembre de 2009

Valor añadido: Nueve más uno, igual a diez

Imaginemos que se nos presenta una figura geométrica en la que a simple vista se ve que está incompleta. ¿Qué haríamos? Completarla, y eso nos reportaría tanta satisfacción como valor añadido a la figura en cuestión.
Ahora imaginemos que hemos hecho un utensilio con nuestras propias manos. La observamos y nos gusta, aunque tenemos la sensación de que le falta algo y por más vueltas que le demos no sabemos decir de qué se trata. ¿Dejaríamos que otros nos aconsejaran, que aportaran su "valor añadido"?

Y si lo hicieran ¿sus opiniones serían coincidentes entre sí?
Y si no fuera así ¿a quién haríamos caso? La respuesta probable es que quien mereciera más nuestra confianza y ello a pesar de que tal vez no fuera la aportación más lógica, idónea o valiosa, como sólo el tiempo se encargaría de demostrar.
La confianza, por tanto, es un valor apriorístico fundamental en nuestro proceso de toma de decisiones. Pero ¿qué nos induce a confiar en alguien o en algo? Ese es uno de los grandes misterios de la psique, pero a cambio creemos saber con certeza por qué razones desconfiamos, de forma que podemos establecer que confiamos más por razones subjetivas que objetivas mientras que en el caso de la desconfianza tendemos a lo contrario.
Sin embargo, incluso intuitivamente sabemos que lo subjetivo y lo objetivo beben de fuentes distintas. Lo objetivo es o debería ser consecuencia de la razón, de los hechos probados o de las consecuencias de nuestra propia experiencia, mientras que lo subjetivo tiene que ver con la manifestación de nuestras emociones.
Cuando lo hacemos al contrario, suele producirse más errores, sobre todo en cuanto a lo de la desconfianza. En efecto, desconfiar de algo o de alguien básica o únicamente por presentimientos o pálpitos nos conduce a establecer prejuicios y de ahí que las decisiones que tomemos sean de menor calidad, cuando no erróneas.
El valor añadido (9+1=10) se genera objetivamente o no se genera, de forma que sólo las decisiones correctas producen mejora. Ahora bien, ¿de qué fuente bebemos para obtenerlas?

24 comentarios:

  1. Buenos días, Josep Julián:

    Interesante planteamiento entre lo que "creemos" objetivo y subjetivo. Tal vez, yo diría que, si bien, como apuntas, son dos conceptos que "beben de fuentes distintas", comparten el mismo acuífero subterráneo.

    Por ejemplo, imagina Fulanito Pérez que acaba de recibir la proposición para ser nombrado director adjunto de una gran multinacional cuya sede central se ubica en un moderno rascacielos. El nuevo despacho de Fulanito estaría en la planta 18ª. Sólo hay un problema: Fulanito sufrió, hace unos años, un episodio de "parada prolongada de ascensor entre piso y piso" y de cuya "EXPERIENCIA" le ha quedado el dato "OBJETIVO" de que "los ascensores, a veces, se averían", además de "SENTIR" un completo rechazo hacia este tipo de "transporte vertical".
    ¿Aceptaría la empresa los "argumentos lógicos" de Fulanito Pérez para ubicar su despacho en una planta más baja o por el contrario tacharía su condición de extravagancia inadmisible?.

    Alguien que haya tenido una experiencia negativa, en cualquier terreno, tendrá "datos objetivos" que le harán tener, a priori, más o menos desconfianza ante una situación similar. Por el contrario, quien nunca haya padecido un suceso negativo o, incluso, haya podido experimentar una vivencia positiva, ante la misma situación anterior, se mostrará con un talante más abierto y menos conservador.

    La confianza nace de la inocencia, crece con voluntad y si muere es "para siempre".

    Un abrazo, Josep J.
    María Hdez.

    ResponderEliminar
  2. Es cierto que las emociones nos pueden inclinar a confiar o desconfiar de una solución o de una empresa y como apuntas, a no elegir la más correcta.

    La confianza muchas veces se genera por la experiencia y la razón objetividad, al igual que la desconfianza. Lo que ocurre es que nos sentimos más confortables cuando nuestras emociones coinciden con las de otras personas. (llámese feeling). De hecho, de alguna manera lo comento en el post que he escrito sobre Cloudconsluting y por el cual me he apuntado. Soy consciente de que son razones subjetivas (pero son mis razones objetivas) .

    La generación de valor se genera, desde mi punto de vista, cuando hay confianza, y se olvidan los prejuicios. Es decir, cuando hay un equilibrio entre la confianza y la desconfianza. Y estas, están llenas de emociones.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. La mente y el corazón aportan sus datos ante lo nuevo.. y siempre hemos de poner en la balanza lo negativo y positivo para poder elegir..
    Lo cierto es que hemos de tener siempre en cuenta, que somos humanos y podemos equivocarnos.. por tanto, hemos de dar un margen de confianza.. a pesar de la prudencia..
    ..La intuición suele acertar, sólo que a veces no nos fiamos de la corazonada, muestra mente siempre está en guardia..

    Gracias por hacernos reflexionar.
    Un abrazo.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
  4. Muy interesante. Aunque esta aldea global esté poblada de individuos, aunque el hecho de "conseguir la independencia" lo único que ha gravado ha sido las ataduras y la dependencia hacia el sistema, lo que dices es muy coherente y creo que dependiendo del interlocutor en cuestión, es probable que pidamos ese punto de vista ajeno, aunque nos reservemos el matiz final que hace nuestro el criterio definitivo. Todo lo que expones referido al ámbito personal es licito, leal,humano, pero si lo quieres extrapolar al laboral, todo se vuelve una mascarada, una sutil trampa para ser más productivos y sabes, ya me cansé de tanto carnaval. Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Hola Josep, hay una frase que a mí me gusta repetir, "si hay duda, es que no hay duda"; en la toma de decisiones o en la confianza que nos puede generar una persona, pienso que o confias plenamente, o a la menor duda, replegar velas.
    Soy muy racionalista, pero un punto de instinto en la toma de decisiones creo que es necesario, muchos errores vienen por no seguirlo.
    Saludos

    ResponderEliminar
  6. Todos sabemos la subjetividad puede cambiar la visión de la objetividad. No somos máquinas, y aunque el Universo se intenta comprender por sistemas de medición, quien aplica esos sistemas de medición sigue siendo el hombre. Creo que inventamos nuestra propia realidad día a día y la archivamos en patrones. No sé si será bueno o malo, pero muchas veces nos limita. Supongo que lo mejor es aprender a convivir con nuestros errores.. propios o ajenos. Un abrazo Josep... con menuda rayadura mental me acuesto hoy jeje

    ResponderEliminar
  7. El valor añadido es un concepto muy valioso en la facturación de un producto y… posiblemente sea algo imprescindible para algunos países como supervivencia en la actual globalización.
    La extrapolación a nivel personal es de igual forma vital, tal vez sea ese valor añadido el producto de nuestra capacidad de intercambio de información con quien y lo que nos rodea, posiblemente no sea objetivo pero si muy útil.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Lo objetivo... lo subjetivo... ¿con qué nivel de información? Muchas veces, ni nos preocupamos. Juzgamos, hacemos juicios de valor sin ni siquiera darnos cuenta de que nos estamos dejando fuera datos clave.
    "Nunca me haces caso" me dice una compañera de trabajo, "pero siempre tengo razón con los consejos que te doy".
    La cuestión que me planteo es ¿Y por qué no le hago caso?

    ResponderEliminar
  9. Hola María:
    Me ha gustado el simil que has utilizado del nombramiento y el ascensor. Pues veràs, uno, que no ha empezado a estar en el mundo desde ayer precisamente, ha visto episodios casi calcados a los que mencionas y la verdad es que a veces, los nuevos ejecutivos "relativizan" sus "experiencias amargas" y pierden el miedo al ascensor (claro, depende de lo que les motive el nombramiento) y otros hacen incluir cláusulas limitativas (las he visto y hasta padecido de todos los colores). Uno de los casos más frecuentes tal vez sea el del pánico a volar. Y de ahí que algunas empresas (hasta muy conocidas) hayan "descubierto" las virtudes de la videoconferencia. Es decir, cuanto dices no se contradice con lo expuesto: la confianza nace de la emoción y la desconfianza debería nacer de lo objetivo, pero ya ves que no es el caso.
    También estoy de acuerdo con la secuencia vital que propones acerca de la confianza, como nace, se desarrolla y muere.
    Muchas gracias una vez más por tus comentarios ilustrativos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Hola Fernando:
    Aunque no estoy plenamente de acuerdo con la última parte de tu exposición en el sentido de que sigo pensando que la creación de valor añadido sólo se produce por causas objetivas (o subjetivas ampliamente compartidas, que al final viene a ser lo mismo), me ha gustado tu comentario en relación a lo de la generación de "feeling" y su relación íntima con la confianza. Podría darse el caso de que nos equivocáramos, pero si es una decisión compartida, seguramente la vamos a adoptar sin ninguna duda y en ese caso, habremos creado valor añadido aunque puede que sólo para nosotros mismos.
    Buen análisis.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. Hola María Jesús:
    Cuando comentas lo de poner las cosas en la balanza para comparar lo positivo y lo negativo es precisamente el momento en que deberíamos ser más objetivos que nunca y menos emocionales. Los análisis basados en corazonadas resultan como lo de que si sale con barba san Antón y si no, la Purísima Concepción, aunque debamos a la corazonada algunos de los avances más significativos de la humanidad, de eso no cabe duda.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Hola navegante:
    Nada que objetar a lo que dices. Que cada cual analice las circunstancias y vea la forma más adecuada pero, por favor, generemos valor añadido.
    Un saludo, navegante.

    ResponderEliminar
  13. Hola J. Carlos:
    Me ha gustado muchísimo tu frase, que desde ahora ya te digo que la incorporo al zurrón. Tampoco tengo nada en contra de la intuición que es absolutamente necesaria en un proceso creativo, pero en este caso sobre lo que quería reflexionar era sobre cómo generamos valor añadido y ahí la intuición me temo que juega un papel más aleatorio.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  14. Hola M.:
    No te preocupes por los rayones. Ojalá todos vinieran por causas parecidas a estas. Tocas el tema de los patrones y saber convivir con nuestras decisiones acertadas o no, y me comprometo a tratar sobre esto en un próximo post.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  15. Hola Gabi:
    Comparto plenamente tu punto de vista. La generación de valor añadido igual compete al ámbito personal que al profesional y, aunque soy un ferviente partidario de la gestión de las emociones no por ello quito importancia al uso de la razón. El valor añadido puede crearse desde cualquiera de los dos lados, pero el juicio sobre si se produce o no, siempre es objetivo porque lo juzgan otros.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  16. Hola Javier:
    ¿No será porque no te genera el suficiente nivel de confianza? La confianza necesita que la coherencia que vemos en lo que el otro dice y hace guarde relación.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  17. Pues depende. La verdad es que he sido demasiado escueto en mi comentario. Lo que quiero decir es que todo es muy relativo. Tener un buen nivel de información te permite valorar adecuadamente. El ejemplo que he puesto se da en determinados momentos y, claro, me toca a mi discernir cuándo se ha dejado llevar por "las emociones" y cuándo se trata de un consejo realizado bajo un análisis frío y con información. En honor a la verdad es una persona en la que confío... casi siempre. Pero insisto, hay ocasiones en que creo que se deja llevar por las emociones, pero ¿quién no?

    ResponderEliminar
  18. Entendido. O sea, que valoras más sus aportaciones (creación de valor) cuando estás mas seguro de que éstas obedecen a la razón más que a la emoción. Lo mismo defiendo yo, a pesar de que en esos casos lo emocional nos condiciona más de lo que debería.
    Muchas gracias por la puntualización.

    ResponderEliminar
  19. me he quedado peor de lo que estaba, me has roto la confianza en mí misma... :P

    respecto a la obra artística propia, yo no le pediría consejo a nadie, es algo propio y no puede ser terminado por nadie más. otra cosa es una sugerencia, una valoración.

    la desconfianza ¿no es un sexto sentido?, a veces ayuda mucho... otras veces es fruto del desamor, de la ruptura de la amistad, del daño que nos ha hecho un compañero, un superior... por muy objetivo que sea en posteriores actuaciones ¿cómo te vas a fiar?, al fin y al cabo escarmentamos de nuestras experiencias.

    me voy empanada

    ResponderEliminar
  20. Hola Bipolar:
    Mujer, lo último que se pretende aquí es empanar a la gente. La desconfianza, si actúa como sexto sentido es preventiva. No hace falta haber hecho alguna vez puenting para saber que si lo hacemos nos gustará o no, nos dará pánico o alimentará nuestra adrenalina. Luego, si lo practicamos, la experiencia nos confirmará o no "nuestro sexto sentido" y diremos cosas como, nunca lo imaginé así, no ha sido para tanto o nunca debí hacerlo pero es muy raro que coincida tu percepción inicial con la final.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. El valor añadido puede ser tangible o intangible.
    Si nuestro producto es algo que se pueda encontrar en cualquier lugar,pongamos un bolígrafo.
    El valor añadido en el punto de venta:
    El entorno, el dependiente que nos atienda y el paking, el merchan nos puede transmitir un valor añadido intangible, que será emocional.
    Esa atmósfera que nos rodea en el punto de venta puede ser la que impulse a la compra de ese bolígrafo y no de otro. Pero todo eso es efímero y se queda atrás cuando salimos del establecimiento.
    Pero el valor añadido tangible del producto ha de ser algo que no solo seduzca al comprador en el acto de la compra. Ha de ser algo que se perciba en su uso posterior.
    En el caso del bolígrafo podría ser un gps (ya sé que suena disparatado) porque casi nunca sabemos donde hemos dejado el dichoso boli ¿no?
    O podría ser un mecanismo que nos hiciese la caligrafía correcta.

    ResponderEliminar
  22. Hola Manuela:
    Muchas gracias por asomarte y sé bienvenida. Lo que dices es muy cierto, el valor añadido puede ser tangible o intangible pero en cualquier caso para que exista debe ser percibido en el momento y recordado con el paso del tiempo mientras esté en uso. Aunque tambiés es necesario que no olvidemos que su vida no es eterna y que conviene innovar para seguir aportando valor.
    Muchas gracias y hasta pronto.
    Un saludo.

    ResponderEliminar