Noviembre ha sido un poco extraño, como todos los que recuerdo. Para mí, es un mes de transición en el que reconozco que no me siento a gusto. No obstante, La Inteligencia de las Emociones sigue su curso y gozando de la fidelidad de sus seguidores, con algunos de los cuales me he sentido en deuda por varios motivos, pero es que es imposible llegar a todos los sitios.
Este mes hemos dado una vuelta a los estilos y roles sociales, hemos fabulado acerca de qué nos queremos morir y de las profesiones con futuro, hemos hablado sobre el principio de incertidumbre, intentado buscar las diferencias entre las empresas listas y tontas y hemos cerrado el mes reafirmando que lo obvio no siempre es sencillo.
Y aquí van algunas de las cosas que he anotado en mi libro de bitácora:
- El Alakrana fue liberado después de un larguísimo secuestro y el pago de un rescate millonario. Como no podía ser menos, el sufrimiento de los pescadores y de sus familiares se ha convertido en carnaza política y mediática. En ambos casos esos colectivos se han visto frustrados, unos porque no han sabido meter gol en la portería del equipo del gobierno (que ha estado especialmente espeso y torpe) a pesar de que el portero ya estaba batido y los otros porque a la tragedia le ha faltado el aderezo de uno o dos muertos para que el cuento les saliera redondo. Pero tranquilos que otras ocasiones habrá. Sin ir más lejos, acaban de anunciar el secuestro de tres cooperantes en Mauritania. No hace ni veinticuatro horas que se ha sabido la noticia y ya estamos todos a la greña.
- A pesar de todo, noviembre ha traído un par de buenas noticias económicas. La primera el empate en la previsión de déficit para el año que viene al que han llegado la OCDE y nuestra superministra de Economía y la segunda la contracción en el desplome de los precios o sea, que de aquí nada empezamos a tener inflación en lugar de deflación. No es mucho, pero algo es. Por una vez, alegrémonos de que el precio de los tomates suba en lugar de que baje.
- El pasado día 25 James Muir, nuevo presidente de SEAT desde septiembre, tuvo una intervención sembrada en las jornadas sobre automoción que organiza todos los años el IESE. Mr. Muir puso a caer de un burro a todos los expresidentes de SEAT por incompetentes, ligó su futuro al de la marca, echó en cara a los españoles que no seamos capaces de vendernos en el exterior (¿saben ustedes que ahí fuera la gente piensa que Zara y Mango son italianas?, dijo) y oh, sorpresa, anunció que habría despidos en su empresa, pero no de curritos a los que les toca siempre la china sino de un montón de incompetentes con camisa y corbata. Mr. Muir, tiene usted al sector en ascuas, por no hablar de su propia casa y a mí mismo que le seguiré de cerca para ver si pasados unos meses sigue usted con su ímpetu inicial o si sigue usted en el puesto.
- Ya sé que es un tema recurrente y que el pasado día 29 se celebraron elecciones en Hondura sin buena parte del reconocimiento internacional pero hago una pregunta de concurso ¿alguien ha leído algo durante este mes sobre la evolución en el rifirrafe que mantienen los señores Zelaya y Micheletti? Para quien ya no les suene los nombres recuerdo que son los dos presidentes de Honduras que llevan pleiteando desde inicio de verano. Si no recuerdo mal, lo último que supimos es que toda la OEA estaba reunida en Tegucigalpa tratando de mediar entre ellos. Luego, apagón informativo. Hasta ahora, que parece que el futuro presidente será un señor que se llama Lobo, mal presagio.
- Sin cambiar de continente, hemos sabido que Uruguay ha elegido a José Pepe Mújica como presidente en segunda vuelta. Interesante resultado que hace que este pequeño país mucho más cercano a Argentina que a Brasil, a pesar de su rivalidad, mire a este último como referente para su economía. Y es que Lula es mucho Lula, ya se sabe.
- El día 26 todos los periódicos de Catalunya publicaron un editorial conjunto solicitando al Tribunal Constitucional que, de una vez por todas, emita la dichosa sentencia sobre el Estatut que lleva camino de tres años y medio dando vueltas como una peonza. Ojo al dato, porque al presidente de la Generalitat no le harán ni caso pero apuesto que con el Cuarto Poder irán mucho más al tanto. Se verá más de lo que ya se está viendo.
- El mes cierra con dos noticias de distinta dimensión pero igual capacidad para abrir interrogantes. En el último Consejo de Ministros fue presentado el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que ha sido tildada como un cajón de sastre lleno de buenos propósitos y proyectos ya en marcha pero atascados con un desarrollo previsto hasta 2020 ¡largo me lo fiáis!. Y para acabarlo de rematar nos llegan noticias de la civilizada Suiza donde en un referéndum han decidido tumbar los minaretes de las mezquitas del país. Nunca cuatro minaretes (4) han sonrojado tanto a uno de los países más hipócritas en cuanto a lo de la protección de derechos de minorías y respeto a la libertad de culto. Suiza tiene 400.000 musulmanes viviendo y trabajando allí, lo que supone el 5,5% de su población por supuesto, sin derecho a voto.
- Sin minaretes de por medio, en Lanzarote tenemos la patata caliente de Aminatou Haidar, la saharaui que está en huelga de hambre por haberle sido retirado el pasaporte después de que se negara a registrarse como ciudadana marroquí. Me da que esta señora con cara de buena gente va a demostrarnos una vez más la enorme fuerza de la resistencia pasiva. De momento, ya ha rechazado las tres alternativas que le ofrecía nuestro ministerio de Asuntos Exteriores, entre ellas la de otorgarle la ciudadanía española. Señor Moratinos, que la señora Haidar no quiere ser española, sólo quiere que le reconozcan que es saharahui sí, ese país no reconocido con el que nos llenamos la boca todos los veranos albergando miles de niños a los que les pagamos los reconocimientos médicos y que luego devolvemos a sus haimas en el desierto.
- Este mes quiero recomendaros el blog Me queda la palabra de Domingo Puerta, un joven y asiduo seguidor de esta casa que en estos días anda cumpliendo su entrada número 300. Domingo siempre me ha impresionado por su madurez, por su sensibilidad sincera, por el tratamiento humano que da a las noticias y por ese afán de crear un lenguaje propio y muy rico en matices.
- En el capítulo de adioses el mes de Noviembre empezó con mucha fuerza. El día 1 murió Claude Levi-Strauss pocos días antes de cumplir 101 años. Este más que centenario ha sido un antropólogo colosal y piedra de toque imprescindible para explicar el valor diferencial de las culturas autóctonas y a través de ellas explicarnos a nosotros mismos. En su obra de referencia “Tristes Trópicos” se avanzó muchos años a las preocupaciones medioambientales de nuestros días.
- Al día siguiente murió en Madrid José Luis López Vázquez a los 87 años de edad. Hombre complejo y a veces distante pero que forma parte del ADN de todos nosotros, es imposible explicar el ciñe español de los últimos 50 años sin su presencia omnímoda durante décadas. Capaz de reinventarse a sí mismo en cada personaje, fue un actor capaz de hacer lo mejor y lo peor con profesionalidad, metiéndose en todos los papeles que le encargaron y a los que se dedicó por completo. Infeliz en el plano afectivo, supo mantener su vida privada a raya casi siempre. “Era una persona insignificante y lo sigo siendo, mínimo” se definía a sí mismo. Y en cierto sentido, no le faltaba razón. Por eso era tan querido y tan grande.
- El día 4, sin solución de continuidad, falleció Francisco Ayala a los 103 años de edad. Una personalidad intelectual como la suya es imposible de ser contenida en unas pocas líneas, así que me limitaré a señalar que con él muere uno de los últimos símbolos de la pérdida de talentos que supuso para este país la guerra civil al mismo tiempo que alumbraban sus nuevas patrias de acogida.
La frase del mes ha sido del famoso escritor Víctor Hugo y decía “El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable; para el miedoso, lo desconocido; para el valiente, la oportunidad” y se la tomé prestada a mi amigo Adolfo Morales que la dejó en uno de sus primeros comentarios del mes.
El próximo mes de diciembre es el último del año y para mí no es el mejor. Será porque no soy capaz de sintonizar con los mensajes estereotipados de la feliz navidad y de los deseos de paz y prosperidad para el próximo año, qué se le va a hacer. Lo único bueno para mí es que con él terminaremos uno de los peores annus horribilis que recuerdo, con la esperanza de que el que viene no sea tan malo. Hemos sobrevivido, pero no hemos vivido, que diría un amigo mío.
Por motivos obvios y no tan obvios, es probable que no sea un mes muy pródigo en entradas, pero sí en seguimiento de todo cuanto escribáis y comentéis.
Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias.