9 de julio de 2010

Los sentidos de la vida



Para celebrar que por fin ya me han quitado la escayola del brazo y que eso significa que vuelvo a ser más o menos el que era, quisiera aprovechar esta circunstancia para comentar acerca de los sentidos de la vida (título) o de cómo nos afecta llevar un brazo escayolado (subtítulo).

En este mes que ha durado la broma tuve que aprender a manejarme con una sola mano (la izquierda) que además es la que no uso (usaba) para casi nada. ¿Cómo es la vida cuando estamos obligados a hacer las cosas más habituales de una forma nueva? La respuesta es: una oportunidad para el descubrimiento.

Para empezar, no sé si sabéis lo que es tener lavarse la cabeza con una sola mano. Las dos primeras semanas necesité ayuda pero a partir de ahí decidí usar mis nuevas habilidades y al final, casi descubrí una forma más eficiente de realizar esa tarea con una sola mano. Claro que eso no era nada comparado con la imposibilidad de abrocharme el botón y la trabilla del pantalón, atarme los cordones de los zapatos, lavarme los dientes e incluso hacerme el nudo de la corbata. No es sólo que me faltara una mano sino que además la inútil se convertía en un estorbo que pesaba más de un kilo y que había que izar unos cuantos cientos de veces al día, más en el caso de que tuviera que escribir en el ordenador, tarea de la que no me aparté ni un solo día. Al final del día estaba agotado y así, desde que salía de la oficina hasta que llegaba a casa, usaba un cabestrillo que es uno de los grandes inventos de la humanidad para descansar mi brazo dolorido.

Todos esos inconvenientes se convirtieron en un proceso de aprendizaje desde cero para adquirir unas ciertas y nuevas destrezas. Y como mal que bien las adquirí, puede decirse que encontré un nuevo sentido a mi vida. Ha sido un proceso doloroso, caluroso y sumamente incómodo, pero hoy que ya dispongo de mis dos brazos y manos me siento ligero como una volva de nieve. Claro que todo eso ¿para qué si he vuelto a usar mi mano derecha? ¿Dónde quedarán y para qué servirán mis aprendizajes y destrezas con la mano izquierda? Pues en mis capacidades y en la constatación de que puedo hacer cosas con ambas manos que antes no sabía que podía porque no había tenido la necesidad.

Los dos últimos días de mi inmovilización releí “El hombre en busca de sentido” de Victor Frankl que tal vez muchos de vosotros conozcáis y si no es así, os recomiendo que le hagáis un hueco en vuestra lista de próximas lecturas. Frankl es el padre de la tercera escuela de la psiquiatría llamada logoterapia, que es fruto de sus reflexiones y vivencias de sus años de internamiento en campos de concentración nazis. La conclusión esencial que extrajo de esa experiencia extrema fue que “los más aptos para la supervivencia eran aquellos que sabían que les esperaba una tarea por realizar”.

En mi mes de limitaciones, para nada comparables con las suyas ni con muchas otras, había llegado a la conclusión de que ese tiempo perdido para algunas cosas lo recuperaría con creces en cuanto me sintiera liberado del peso de la escayola. Esa sola idea sobre la que construí proyectos hacía que cada día que pasaba fuera más llevadero porque era un día menos para ponerme manos a la obra. Y sin embargo, lo que ha sucedido es que una vez recuperado he sentido un bajón, como a él mismo y a muchos de sus compañeros les pasó. Simplemente, no contar con limitaciones creaba desconcierto. Este es el motivo por el que, a nivel visible para vosotros, he roto mi cadencia de publicación de artículos.

Como consecuencia de la lectura de ese librito corto pero muy intenso, he tenido oportunidad de meditar un poco sobre el sentido de la vida, o mejor, los sentidos de la vida. Y una de las consecuencias es que ya veis que he vuelto a estar “visible y en marcha”. No obstante, os dejo algunas frases del libro de Frankl que seguro que os serán de inspiración, como lo han sido para mí.

“De acuerdo con la logoterapia, la primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida”

“Pero yo no considero que nosotros inventemos el sentido de nuestra existencia, sino que lo descubrimos”

“Ahora bien, los principios morales no mueven al hombre, no le empujan, más bien tiran de él”.

“Nunca el hombre se ve impulsado a una conducta moral; en cada caso concreto decide actuar moralmente”

“No debemos, pues, dudar en desafiar al hombre a que cumpla su sentido potencial”

“Lo que el hombre realmente necesita no es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena”

“Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar”

“La logoterapia intenta hacer al paciente plenamente consciente de sus propias responsabilidades; razón por la cual ha de dejarle la opción de decidir por qué, ante qué o ante quién se considera responsable”

Buen fin de semana.

17 comentarios:

  1. Se por experiencia que un mes con el brazo en cabestrillo puede hacerse muy largo, pero en tu caso casi me parece poco tiempo, por lo menos en relación con la de cosas nuevas que has aprendido a hacer ... No hay mal que por bien no venga ;-)

    Ahora en serio, me alegro de que vuelvas a estar en plena forma y entiendo por lo que dices que no han quedado secuelas. Y me alegro doblemente porque tu situación nos ha llevado a todos a meditar sobre el/los sentido(s) de la vida, la conducta moral y las segundas oportunidades. Gracias por la inspiración.

    Buen finde también para ti.

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  2. Celebro que vuelvas a ser un hombre con dos manos útiles, Josep, aunque debo de decirte que exageras un poco en lo de lavarte la cabeza, porque creo que ambos no tenemos precisamente la pelambrera de otro Josep, en este caso Josep Lluìs Rodríguez "El Puma".

    Bromas aparte, celebro que nos hayas traído esa 'obrita' de Victor Frankl, absolutamente maravillosa, y muy recomendable para todos los públicos, lesionados o ilesos.

    Un abrazo

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  3. ¡ Hola Josep !

    Me alegro disfrutes nuevamente de ambos brazos; algo muy útil si eres malabarista, aunque habrás descubierto que si no es el caso, "no pasa nada".
    Mi aportación aquí es una serie de reflexiones sencillas sobre motivación, por si sirven de algo:
    * Los deportistas -léase moteros p.e.- que se parten tobillos o muñecas y siguen corriendo como si tal cual.
    * Hace años, me partí el brazo derecho -soy diestro- y seguí incluso conduciendo mi coche -no es automático-, eso sí, me obligó a desarrollar novedosas técnicas para pasar marchas :) Ya sé que esto está prohibido, pero cuando se es joven ...
    * Un amigo mío se partió los dos (2) antebrazos en una caída, y al día siguiente fue a trabajar como si nada (era un tipo duro de pelar, la verdad :)

    En definitiva, que tal vez no exista relación directa entre una "minusvalía" (algo objetivo) y su impacto en nuestro día a día (algo "subjetivo"). Obviamente, no quiero entrar aquí en casos dramáticos que todos podemos tener en mente, de gente que "sufre" (o no, aquí está la clave) de una minusvalía objetivamente más importante.

    En fin, que esperamos tus próximas aportaciones con el interés habitual.

    ¡ Cuídate !!

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  4. Hola Josep:

    Me alegra saber que ya estás recuperado y al 100% de tus capacidades, aunque leyéndote parece que has descubierto que tienes algunas más que no pensabas.
    Siempre fui un poco extraña en cuanto a la "preferencia" por una mano u otra. Aprendí por imitación, aunque reconozco que escribir fue uno de mis terrores infantiles, pero nunca pensé que cambiando el lápiz de mano la cosa podría mejorar. Ni yo, ni nadie de mi entorno.
    Luego a lo largo de la vida descubrí que podía hacer cosas con las dos manos por igual o hacía otras de "manera" distinta a la gran mayoría.
    Un día, hace unos 20 años, se me ocurrió escribir con la mano izquierda por primera vez. ¡Qué sorpresa!, era totalmente legible y pensé "Vaya, si se me escacharra la derecha puedo hacerlo con la izquierda sin problema alguno".
    Lógicamente llevaba 15 años practicando con la derecha, por lo que tenía más precisión. Pero de vez en cuando, cuando me acuerdo, practico con la izquierda y voy mejorando con el tiempo.
    En realidad, lo que supuso para mí este descubrimiento fue constatar que no siempre lo que se hace "así porque sí" es lo único que se puede hacer. Hay variantes, tan válidas como las otras, pero a las que no nos atrevemos porque "lo normal" es lo otro.
    Tal vez el único inconveniente de "mi rareza" es que cuando alguien me dice "derecha" o "izquierda" me quedo un poco descolocada, lo llaman "confusión espacial".
    Imagínate cuando iba a sacarme el carnet de conducir. Temblaba solo de pensar cuando el examinador me dijera "Ahora gire a la derecha", pero hasta para éso hay soluciones. Practiqué durante mis clases, asocié la derecha a la palanca de cambios y la izquierda al espejo de mi puerta y voulá, asunto arreglado. Cuando el examinador decía "derecha", en mi cabeza aparecía la palanca de cambios y mi mano sabía perfectamente que intermitente poner y hacia donde girar. Claro que eso solo me sirvió para el exámen, porque cuando conduzco sé exactamente donde quiero ir y no me hace falta pensar si es derecha o izquierda.
    Creo que como nos dice Punset, respecto a la "plasticidad" del cerebro, también somos un poco "plásticos" y amoldables según las circunstancias, pero hay que intentarlo.

    Besos, Josep, buen fin de semana y, sobre todo, sácale provecho a "dos manos".

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  5. ¿Habías oido hablar del"gen de la lateralidad"?.

    Según el doctor Francisco Rothhammer, director del Programa de Genética Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile "se trata de una hipótesis ingeniosa, porque logra explicar el gran misterio que plantean los mellizos univitelinos, que aún teniendo genes idénticos, en un 18 por ciento de los casos uno es diestro y el otro zurdo".

    Al margen de esto, y de darte la bienvenida al mundo lógico, no por serlo, sino por mayoritario, que lo hace ser diestro, y no por ello más interesante. Justo es el riesgo de "las mayorías" cualesquiera que sean, se comen, anulan, absorben a los "zurdos", lo que promueve un mundo unilateral condenado a devorarse a si mismo.

    Un calor que te mueres.

    ¡¡España¡¡ , ¡¡España¡¡, ¡¡España¡¡

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  6. Al menos ya no eres un adolescente hormonado, porque de lo contrario tendrías que haber aprendido a hacer "otras cosas" con la mano sana. ¡Ji,ji,ji! ;)

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  7. No tenía ni idea de que habías estado con una escayola, me alegro de que al fin te hayas librado de las molestias, las conozco bien. He tenido varios esguinces y dos de ellos con un mes de escayola y niños casi recién nacidos. Debía manejarme con muletas y atender todo. Las primeras duchas (con bolsa de plástico en la pierna) y ayuda, por supuesto.
    Como dices, luego aprendí a manejarme (a sobrevivir y atender todo lo posible en casa) me hizo pensar en la vida difícil que soportan los discapacitados de cualquier tipo y la cantidad de trabas o barreras que la sociedad les impone, aunque la cosa va mejorando gracias a todos un poco (las mentalidades cambian).
    En fin, besos de finde sin picores de escayola y sin calor e impedimentos:))))

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  8. Hola Astrid:
    Muchas gracias por tus palabras. La verdad es que la libertad recobrada a nivel de movimientos es una sensación de fuerte liberación y más en época de calores. Quizá por eso los primeros días hayan sido más de disfrutar que de hacer, aunque al menos me ha dado tiempo a rebuscar motivos para la acción.
    Un abrazo.

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  9. Hola Fernando:
    Bueno, uno no tiene la pelambrera del Puma pero las dificultades técnicas son parecidas. Ahora, cuando me lavo la cabeza al menos mantengo el cambio de giro de movimientos de las manos. Lo veo raro pero igualmente útil jeje.
    El librito de Frankl, al que sólo cabe apelar al diminutivo por su extensión, es una maravilla y es quizá es que todos andamos más o menos lesionados. En estas circunstancias, es comprensible que las cabras tiren al monte en busca de alimento, literario en este caso.
    Un abrazo y muchas gracias.

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  10. Hola jdroman:
    Cuando dije en casa que me veía en condiciones de hacer alguna de las cosas que mencionas se me echaron encima como leones, así que he redescubierto las maravillas del transporte público y la T10 pero confieso que cada vez que veía mi moto aparcada y cubierta de polvo me dolía el corazón.
    Ahora, ya más restablecido, hago balance de lo aprendido y vivido y ya ves, he tenido que acabar revisitando a Frankl.
    Muchas gracias por tus palabras, pero sólo se me rompió el brazo así que lo que he escrito en este tiempo no tiene que verse afectado por ello. Será más a causa del calor, eso sí, porque es una cosa que llevo francamente mal. Persistiremos.
    Un abrazo.

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  11. Hola María:
    Lo de ser ambidiestro es una de las cosas que siempre me hubiera gustado ser. Cuando era pequeño y jugaba al fútbol veía que no se me daba muy bien el chute con la derecha y practiqué mucho con la izquierda no fuera a ser que tuviera "habilidades ocultas" pero no, Dios no me había llamado para esto.
    Pero he aprendido a base de no tener otro remedio a hacer todas las cosas que he mencionado.
    La plasticidad del cerebro es una cualidad universal pero poco practicada, la verdad. En mi caso, ha sido necesario que me escayolaran un brazo, así que ya ves de lo que hablo.
    Muchas gracias por contarnos tus vivencias y estoy seguro de que algun@ aplicará tu regla nemotécnica para distinguir entre derecha e izquierda.
    Un beso y buen fin de semana.

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  12. Hola navegante:
    Esto de la laterallidad es un tema muy interesante. Complementando lo que dices de los gemelos univitelinos, esa diferencia se explica también a través del mundo de los estilos sociales que es un tema que he tratado por encima porque es dificil condensarlo en una entrada.
    Hace tanto calor que hace dos noches me tuve que levantar a refrescarme. Gracias a Dios ya no llevaba escayola.
    Visca España, que decía el Marca el otro día.
    Buen viento.

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  13. Hola Domingo:
    Pues sí, para el arte amatorio eso de llevar un brazo escayolado no deja de ser la apertura de nuevas experiencias que mejor te cuento en otro momento.
    Muchas gracias por tus palabras.
    Un abrazo.

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  14. Hola Ginebra:
    ¿Tuviste gemelos? Pues menuda experiencia debió ser esa de tener que atenderlos con una pata de palo. Desde luego, es que hay conjunciones astrales que echan de espaldas, pero nuestras incapacidades al menos fueron temporales y comparativamente muy leves con tantas otras.
    Muchas gracias por tu interés. Besos y que pases un buen fin de semana.

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  15. Amo a Viktor Frankl y su escuela de psicologìa LOGOTERAPIA.

    Me encanta que te hayas servido de ese libro y que tye haya ayudado y me alegra que ya te estès reponiendo.

    Resulta muy dificil aceptar que somos vulnerables cuando nos enfermamos o fracturamos un hueso. Y luego, resulta dificil ponerse en òrbita nuevamente, ya que la curaciòn òptima tiene un ritmo que es necesario respetar.

    Asi que avanza con pausa, ergo sin apuro.
    Recobrar la seguridad lleva su tiempo.

    Un abrazo desde mis vacaciones en Argentina y enhorabuena por volver a publicar.

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  16. Hola Myriam:
    Me alegro que compartamos los mismos gustos. En cuanto a lo del brazo, la verdad es que, como he dicho tantas veces, la rutina es una bendición y la pérdida de ella nos produce unos desajustes mucho mayores de lo que nunca hubiéramos pensado.
    La vuelta a la normalidad lleva su tiempo, es cierto, pero en mi caso corto porque hay muchas cosas a las que atender.
    Espero que tu estancia en Argentina sea placentera junto a tus nietas.
    Un beso.

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