27 de junio de 2011

Seamos radicales

En los confines del universo, que no tengo ni idea de dónde están, seguro que se encuentran las estrellas y los astros más bellos. Puedo afirmar eso porque ninguno de nosotros alcanzará a verlos. Esa es una afirmación radical.

Por lo general, lo radical suena a extremo y ya sabemos que solemos rehuir de posiciones extremas, sin embargo, afirmo que conviene ser radicales, como descubrí hace unos cuantos años de un sindicalista con el que discutía una serie de mejoras extraconvenio en mis años de ejecutivo. Cuando me planteó la posición de su sindicato, una larga lista por cierto, en seguida me di cuenta de que se incluía puntos en los que era posible llegar a un acuerdo y mientras que en otros no. Hasta aquí nada nuevo pero lo que me sorprendió es que cuando los acabé de leer y le dirigí una mirada que quería indicar que teníamos mucho trabajo por delante él me la devolvió apostillando: y hay algunas de esas cosas en la que nuestra posición es radical.

Conforme seguimos hablando, reconozco que martilleándome todo el rato en mi cerebro eso de “radical”, para mi alivio me di cuenta de que en lo que no estaban dispuestos a ceder no era en las cosas a las que no llegaríamos a un acuerdo sino aquéllas en las que se podía intuir los rayos del sol más o menos cerca. Así que radical no tenía que ver con radicalismo o con pedir la luna, bueno me dije, veamos a dónde nos lleva esto.

Esa noche, en uno de los innumerables descansos que nos tomamos para aliviar tensiones o acercar posturas me acerqué a él y le pregunté por eso de ser radical. Y su respuesta me sorprendió: es todo aquello que no puedo demostrar pero que sé que puedo y debo conseguir. Ya, y eso ¿lo leíste en algún sitio? No, me lo enseñó mi abuela.

Las conversaciones se prolongaron por unas horas más pero a la mañana siguiente teníamos acuerdo. Y puedo afirmar que de las muchas horas de negociación que acumulé a mis espaldas, aquellos fueron los únicos acuerdos que me parecieron equilibrados de verdad. Luego la vida nos ha llevado por caminos distintos pero he aplicado la máxima del sindicalista. Afirmo que soy un tipo radical.

Por ejemplo, en desear y trabajar por un mundo mejor en el que nuestros hijos tengan un papel que desempeñar y que sólo dependa de ellos. También soy radical en la defensa de los derechos humanos, en la necesidad de perseguir la felicidad, en la justicia de las peticiones de los indignados del 154-M. Cosas grandes, diréis. Bueno, y también pequeñas. Soy radical en el punto de sal y vinagre del gazpacho, en circular en moto por el carril bus (me encanta), en no tolerar que nadie que se cruce conmigo no se lleve un buenos días. Hemos de ser radicales, pero hay que elegir en qué serlo.

Dado que la mayor parte de mi vida ha transcurrido a ciegas respecto a eso de ser radical, no será yo quien dé lecciones a nadie. Cada uno puede serlo y seguramente lo será con algunas cosas, pero abundando en que eso de lo radical no tiene por qué ser coincidente con los extremos, diré que lo único malo en esto es querer serlo en todo o no serlo en nada.

De los primeros tenemos ejemplos a manos llenas pero ¿qué me decís de los segundos? Esos son los que me preocupan, los que no tienen la mínima asertividad para plantarse y decir, no señor, por ahí no paso, no estoy dispuesto a renunciar a mi cerveza fría, a mi paseo diario o a lo que sea.

De alguna manera, conecto esto de ser radical con la lucha por los ideales y la búsqueda de la felicidad, tal vez no esa que se escribe con mayúsculas y que nadie sabe lo que es, sino con esa otra más humilde que nos permite poder vivirla en los actos pequeños.

Muchas veces, cuando tengo dudas, me retrotraigo a esa noche de negociaciones sindicales y a la simpleza de la definición: Radical es todo aquello que no puedo demostrar pero que sé que puedo y debo conseguir. Es un poco como un mantra que me orienta a la acción y en cada una de esas acciones me demuestro a mí mismo que sigo vivo.

T tú ¿eres radical?

20 comentarios:

  1. Como toda palabra importante es un arma de dos filos. Ser radical es estupendo cuando algo me importa, cuando es básico, cuando se trata de defender mis ideales. Efectivamente no es lo mismo que ser intransigente o fanático. Hasta aquí genial.
    Lo malo es cuando se juntan 5 o 6 personas (pero puede ser hasta el infinito como los astros) todos radicales y todos con reinvidicaciones justas y tajantes.
    ¿Quién deshace el nudo gordiano?
    Hay veces que todos coincidimos como las pensiones para los mayores, el maltrato a las mujeres, perseguir a los violadores, erradicar el hambre y la pobreza en el mundo, justicia para todos...
    Pero en el cómo ese es otro cantar.
    Creo modestamente que esto es lo que ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad y por eso no nos entendemos.
    Como yo que seguramente no he entendido bien tu post y me he ido por cerros de Úbeda.
    Si soy radical conmigo misma. Cada día me exijo un poco más
    Un abrazo Julian

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  2. Hola Josep:
    Entiendo la expresión en el sentido de que "lo tengo claro". Y como lo tengo claro no cedo ni un milímetro. Ahí me identifico con todas tus radicalidades, incluso con la de la cerveza fría, pasando por el 15 M y por el concepto de felicidad en las cosas pequeñas.
    Lo que pasa es que paseando por Las Ramblas no te conviene ir pregonándolo, no vaya a ser que los Mosos te "pongan al día" tu radicalidad :)
    Un abrazo.

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  3. No sólo es necesario, sino que es imprescindible ser radical. Tan radical como una frase que leí en twitter al Sr. Mutante y que me encantó, pues tiene un calado enorme: "No sé si matarme o vivir feliz para siempre". Puede sonar muy radical la frase, lo sé, pero creo que a veces la vida te pone en unas situaciones en las que para no matarse, no queda otra que ser radical, o que los demás te vean así. Que les den por retambufa a los demás. Entre matarme o intentar ser feliz, me quedo con la segunda opción. Soy así de radical ;-)

    Un abrazo y muchas felicidades por este pedazo de entrada, Josep.

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  4. Hola Katy:
    Es curioso, pero anoche comentaba un post amigo precisamente diciéndole que preferimos no ser radicales y para ello usamos un subterfugio como es el de citar a los demás. No decimos creo o pienso, sino "se dice, fulano dice, muchos piensan" que es una forma de camuflarnos y sobre todo de no adquirir responsabilidad.
    Lo radical implica creer en algo y manifestarlo en primera persona. Precisamente no me preocupan los que son radicales en todo, sino los que no lo son en nada, vete tú a saber si es por no querer ser protagonistas o por qué otra razón.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  5. Hola Javier:
    Esa es la esencia del mensaje. Claro que no me gusta que me zurren el lomo ni lo voy buscando, pero ser radical tiene algún precio. En esta vida, lo que vale cuesta.
    Un abrazo.

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  6. Hola Fernando Solera:
    Siempre te he tenido por un radical de buen corazón y mejor intención. Yo también prefiero ser feliz a matarme, dicho así, quién quisiera lo contrario ¿no?
    Un abrazo radical.

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  7. Hola Josep,
    Creo entender el mensaje de tu reflexión de hoy, aunque el término "radical" no sea uno de mis favoritos, sino más bien lo contrario. Para mi tiene demasiadas connotaciones excluyentes y de verdad absoluta y puede derivar facilmente en el fanatismo y la intransigencia. En cualquier caso,sí que me apunto a la defensa de un radicalismo íntimo, en el sentido de ser responsable, exigente y coherente con uno mismo (en la línea de lo que señala Katy más arriba) y con los demás.

    Por cierto, tu nuevo avatar, tiene mensaje?? ;))

    Un abrazo,

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  8. La definición de la abuela del sindicalista me parece muy buena. Siguiendo esa definición, también me considero radical.
    Esta postura, no implica el desprecio por los demás y por las ideas de los demás. En mi opinión, es una postura costosa y comprometida, que, al menos a mí, me ha dado más alegrías que disgustos. Además me ha servido para clarificar muchas relaciones (lo recomiendo en las relaciones laborales). A mí me van más este tipo de posturas, en las que ves venir de frente a la gente, que aquéllas de "sí señor y puñalada por la espalda".
    Me ha gustado mucho tu post.
    Un fuerte abrazo.

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  9. Gracias Josep Julián por tu post porque ya ronda por mi cabeza una expresión y valor llamado DESCARO.

    Es curioso como coincidimos en el tiempo a la hora se expresar temas que son altamente recomendables, bien a nivel personal, profesional o social.

    El descaro o ser radical se aliean en la necesidad de SER todos más auténticos y realistas en nuestros pensamientos y por tantos acciones.

    Desde luego siendo todos iguales... no vamos a ningún lado.

    Un abrazo.

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  10. Hola Josep:
    Pues si, si soy bastante radical en muchos aspectos de mi vida y, afortunadamente, esos aspectos son los que de alguna manera me equilibran. No se si felicidad, pero si tranquilidad que hace la vida más llevadera y , desde luego, más divertida y amable.
    Un abrazo

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  11. Interesante la negociación con ese sindicalista ¿Existen así?
    Preguntas y hoy no sé que contestar ¿ Soy radical? Ahora, con el calor, así... me da pereza.
    Cuando me enfrento a un radical, ( enfrentar de tener enfrente, nada de lucha,) trato de ser más radical sin darme cuanta, porque quiero convencer de mi razón, o no, pero sí mantenerla.
    ¡muchooo calor!
    un beso

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  12. "Permítame, Sr. Julian, que me quite la pamela ante Ud".

    Mucho he disfrutado leyéndote en estos dos años, pero este post te ha quedado "bordao"; con los colores puros y primarios,con hilaturas de gran calidad y con el diseño perfecto para la ocasión.

    Yo también soy radical en mis PRINCIPIOS, sean o no sean del gusto de los demás o parezcan o no políticamente correctos.
    Sólo espero, y en ello confío, en no vivir para ver, o sufrir en carne propia, que los principios tengan que sucumbir ante las necesidades.

    A pesar del calor de estos días, hay muchas nieblas que oscurecen el futuro, pero si se quiere pasear, la oscuridad no es un obstáculo: me compraré una linterna.

    Un beso, Josep. Te felicito por ser radical y expresarlo de esta manera.

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  13. Hola Astrid:
    El término radical lo uso en el mismo sentido que lo hacía quien me lo explicó y me convenció. Radical no en los extremos, eso es fácil, sino en aquello que los sajones llaman key points es decir, cuestiones esenciales para uno, no para los demás. Podría ser excluyente en el sentido de que no tiene por qué ser compartido, es privativo, casi íntimo y desde luego responde a una convicción.
    Vuelvo a repetir lo que ya he dicho antes, me preocupa las personas que no sienten que son radicales en nada genuino más allá de los valores políticamente correctos.
    Eres perspicaz, lo del avatar tiene un por qué, pero de momento vamos a dejarlo así.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  14. Hola Armando:
    Coincido ampliamente con tu percepción del término radical y su aplicación práctica. Esa forma de radicalidad consiste en enseñar tu juego, no guardarte cartas ni poner cara de póquer. Es difícil y comprometido, qué duda cabe, pero tiene un retorno enorme. Un uso responsable de ser radical es saludable para uno mismo tanto como para el entorno.
    Me alegro que te haya gustado y por ello te doy las gracias.
    Un abrazo.

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  15. Hola Diego:
    A ver si vamos a estar conectados en forma astral. Como ni creo en las casualidades habrá que fijarse en las causalidades y si es que nos fijamos en temas similares es que compartimos nuestra óptica de observación, de lo cual me alegro mucho.
    Me ha gustado mucho tu acepción "descaro" porque ser radical implica mucho de eso, en el sentido de ser espontáneo, es decir de SER.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  16. Hola Fernando:
    Por lo que te conozco, comparto contigo que eres una persona radical, de lo cual no sabes cuánto me alegro. Una utilidad práctica es la que apuntas, higiene mental, que en los tiempos que corren no deja de ser muy pero que muy necesaria.
    Un abrazo.

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  17. Hola Camy:
    No sé si existen ahora, antes sí, pero de eso hace ya unos cuantos años. La relación no era sencilla, nunca lo fue, pero al menos sirvió para que firmáramos un buen acuerdo y encima de regaló un concepto heredado de su abuela, casi nada.
    Ya cuando pase un poco el calor a ver si te vuelves a hacer la pregunta ¿eres radical? y ojalá la respuesta sea que sí. En eso confío.
    Un beso.

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  18. Hola María:
    Tú eres una de las personas de blogosfera más radicales que conozco y es por eso que eres auténtica, contigo es imposible confundirse o no saber con quién estás tratando, así que vas dando muestras de radicalidad que tu llamas principios pero que son eso y más cosas.
    No has de temer porque sucumban ante la necesidad, porque me da que no eres de las que hincan la rodilla. Que siga siendo así y que dure, por muchos años.
    Un beso.

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  19. Interesante concepto, o cuándo menos coyuntural. Para mi ser radical viene a ser como determinantemente diferente y avanzado. Solo conozco a artistas abiertamente radicales: pintores, escultores, arquitectos,... gente de esta calaña. A niveles ideológicos la cosa cambia, y ni la izquierda es izquierda en el sentido moral del término, ni la derecha hace gala tampoco del malévolo sentido que lleva impreso en su concepción cultural. Si hubo personalidades radicales, líderes absolutos, como Luther King en lo político, o Teresa de Calcuta en lo social. Pero de ahí para abajo, lo radical deja mucho que desear y todo es más banal, doméstico o de sentido común. Los chicos del 154-M (revisa tu texto), hoy son una ventana de aire fresco, una voz colectiva, pero en la calle antes del 15-M, vengo conociendo a decenas de personas indignadas que juegan a “marcianitos” todos los días. Soy más de continuidad que de explosividad vulcaniana, y sigo diciendo si todo esto no se encauza, asocia, politiza en el sentido social-paerticipativo, tan solo quedará como anécdota y frustración. Ser radical es construir cada día un mundo más amable entre todos nosotros, un trabajo entre iguales, y la verdad ese aspecto, el sentimiento de “clase”, universitarios frente a clase trabajadora y cosas por el estilo, nunca, ni antes ni ahora me ha gustado.

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  20. Hola Adolfo:
    Como dices, ser radical es construir cada día un mundo más amable entre todos nosotros, un trabajo entre iguales y a partir de ahí que cada cual encuentre su vía y en lo que quiere o no quiere serlo.
    Ser radical no es tener razón, sino sentir que se tiene razón y en eso, amigo mío, hay tantos caminos como motas de polvo en suspensión, ya me entiendes.
    Un abrazo.

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