4 de noviembre de 2011

Algo para recordar


Los sentimientos actúan como rayos. Somos tan capaces de sentir con gran intensidad como incapaces de guardar las sensaciones que nos producen, lo mismo que sucede con los rayos cuando tocan suelo, que se desvanecen por efecto de la toma de tierra. Sin embargo, esto es así más por nuestra incapacidad manifiesta de saber escuchar a nuestro cuerpo que porque no generen recuerdo. Los mensajes que nos manda la experimentación de las sensaciones se asocian más a las circunstancias en que se produjeron que al sentimiento mismo.

Tenemos gran capacidad de coleccionar experiencias, eso sí. Pero casi siempre recolectamos con más intensidad las traumáticas. A nadie se le olvida qué pasa cuando metemos los dedos en un enchufe y lo evitamos, pero ya cuesta un poco más recordar o revivir experiencias más placenteras y, sobre todo, asociarlas a sentimientos.

Nuestra educación juega en contra porque está más orientada a la censura y a la evitación que al placer, en especial al placer que provoca la experimentación sensorial y sentimental como lo demuestra que siempre que nos referimos a lo “sentimental” lo asociamos a lo ñoño o sensiblero. No cabe duda de que han hecho un buen trabajo con nosotros en este sentido, pero eso no impide que podamos reflexionar sobre ello.

Nos cuesta enormemente cuestionarnos los paradigmas sobre los que sustentamos las vigas de nuestras vidas, no importa si algunas de estas ya están lo suficientemente carcomidas como para amenazar ruina. No hay nada que nos cueste más que asumir los riesgos de preguntarnos qué hay más allá de lo que siempre hemos creído como inamovible, a pesar de que no seamos felices con nuestras vidas.

Invoco la capacidad que todos tenemos de echar la vista atrás y rebuscar en nuestro interior en busca de algo para recordar y que no se haya consumido al instante después de haberse producido. Nuestros sentimientos no son algo que se consuma al instante sino que se atesora en algún lugar y que siempre queda disponible. Son como pequeños grandes regalos a los que no damos suficiente valor quizá porque no vienen envueltos en llamativos paquetes de colores. Tenemos una responsabilidad con eso porque estamos dotados de sentimientos precisamente para hacernos notar que somos seres superiores en la escala evolutiva o al menos alardeamos de eso. Sentimos vergüenza de lo que precisamente nos define como humanos, ese es el gran contrasentido.

Vengo de vivir experiencias intensas y de aprender que se recibe mucho más de lo que se da. La lástima es que eso parece que sólo es perceptible cuando se pasa mal, lo cual es injusto. Hoy no quería escribir mucho sino hacerlo de forma intensa, así que os deseo que paséis un buen fin de semana y que si podéis dediquéis algo de tiempo a visitar el desván de vuestra memoria en busca de algo que realmente merezca la pena recordar.

25 comentarios:

  1. Gracias por tus deseos y un montón de energia positiva para ti, esta vez desde el norte de Europa. Estoy absolutamente segura de que te llega :)
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Josep,me alegro mucho de que estés de nuevo con nosotros.Es bueno tener en el desván de la memoria los mejores recuerdos.Uno de ellos,puedo decirte,que ha sido compartir tus buenos escritos,siempre me hicieron pensar,y lo mejor de todo,me comunicabas gran cercanía y empatía.
    Espero continuar almacenando buenos recuerdos desde tu blog y compartiendo ideas y sentimientos.
    Te dejo mi felicitación y mi abrazo inmenso.
    FELIZ FIN DE SEMANA,AMIGO.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
  3. Gracias Josep Julián por poner luz en la habitación de los recuerdos y sentimientos.

    Me ha gustado tu forma directa e intensa de expresarte. A mi ayuda a SER más auténtico y especial.

    Feliz finde de exploración de lo posible e imposible.

    ResponderEliminar
  4. Una sonrisa ayuda a hurgar entre esos recuerdos placenteros que parecía que se habían ido para siempre.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Josep, estoy casi convencida de que olvidamos la intensidad de los malos momentos e incluso el aprendizaje que de ellos saquemos, porque de lo contrario, no podríamos vivir.
    En los peores momentos hay que hurgar y revivir los buenos.Son como escenas de películas que jamás olvidas. No vivir del pasado, sino recordar alguna secuencia imborrable.
    Lo mejor: leer que hablas en pasado de los malos momentos por ti vividos.
    Un beso

    ResponderEliminar
  6. Hola Pepe
    No es que necesites momentos dificiles para verlo.. siempre están ahí aunque se hacen más visibles cuando parece que no debieran estar.
    Ah! No olvides que nuestro cerebro sólo almacena emociones e imagenes, lo demás es pura tramoya.
    Un abrazo grande

    ResponderEliminar
  7. ¡Hala! ¡a desempolvar el desaván y sacar a asolear los chiches buenos!

    Un abrazo y muy buen fin de semana

    ResponderEliminar
  8. Lo primero un abrazo Josep, lo segundo un brindis para celebrar ese retorno a las raíces que nos dicen de dónde venimos y qué somos. Esa reflexión es común, cuándo vivimos momentos determinantes en nuestras limitadas vidas, cuándo se nos pone a prueba, tú lo sabes bien, aunque ese despacho no descansa y no para de repartir y a todos nos llegan, unas dosis de humanidad. Ya me conoces, "un descreído como yo" que reniega de lo ficticio y aunque bajo mi piel de cordero vive un lobo feroz, no olvido que bajo nuestra piel solo hay fragilidad, limitación y temporalidad. Esa cervecíta tendrá que ir acompañada de unos salmonetillos fritos cuando menos jolines.

    ResponderEliminar
  9. Alguien me dijo que yo nunca sería feliz porque para serlo había que tener mala memoria. No se si por suerte o desgracia la tengo buena y me acompaña sin tener que rebuscar en ella. Está constantemente actualizada, para valorar lo bueno y lo menos bueno.
    Si de algo estoy segura porque lo he experimentado es que se recibe mucho más de lo que da y la vida te lo devuelve cuando menos te lo esperas.
    Cuando se pasa mal, los sentimientos y sensaciones están a flor de piel. Todo adquiere mayor relevancia y las imágenes se suceden unas a otras con mayor velocidad, mientras que nosotros nos movemos más despacio.
    Me alegro que estés de nuevo y me hagas darle vueltas al coco.
    Un abrazo y feliz domingo

    ResponderEliminar
  10. Antes se me olvidó añadir, que los momentos intensos de felicidad aunque sean difíciles de expresar con palabras, se producen con la misma intensidad que esos otros en los que el abismo está ahí mismo. No sería justo olvidarlos ni obviarlos, ambos nos catapultan de un lado a otro aunque infrecuentes no por ello dejan de ser intensos y marcan temporalmente el carácter, que tozudos somos un rato y somos animales de costumbres.

    ResponderEliminar
  11. Hola Josep:

    No tengo tan claro eso de que tendamos a recolectar con más intensidad las experiencias traumáticas. Como apuntaba José Luis almacenamos emociones e imágenes y dependiendo de las personas almacenará unas u otras. Siempre hay que intentar, al menos, compensarlas.
    Un fuerte abrazo y como siempre un placer leerte.

    ResponderEliminar
  12. Hola Astrid:
    Llega alto y claro, no lo dudes. Espero que no pases demasiado frío por esas latitudes.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Hola Majecarmu:
    Es un privilegio estar en esa categoría. Nunca hubiera aspirado a tanto, pero se agradece. Muchas gracias a ti por tu cercanía.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  14. Hola Diego:
    Qué decir después de tus palabras. Alguna vez conviene pone luz a esos espacios que asumimos como naturales, que sabemos que forman parte de nosotros pero que tan poco frecuentamos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Hola Javier:
    Sin duda, ese es el espíritu. Sonreir al recordar alguna cosa que todavía nos pertenece aunque sea de otro tiempo. Hay más cosas de las que pensamos que no son tan perecederas como creemos.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Hola Camy:
    Me ha hecho mucha ilusión volver a verte por aquí. Tienes razón, a menudo la mejor forma de sobreponerse a un mandoble es recordar algún episodio agradable y eso sólo puede suceder si no hemos perdido la memoria sobre él. Puede que incluso nos sorprenda ver su potencia balsámica a pesar del tiempo transcurrido.
    Estoy mucho mejor pero todavía no para estar a pleno rendimiento.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  17. Hola JLMON:
    No sabes lo de acuerdo que estoy contigo. Sólo almacenamos emociones e imágenes y defender esa afirmación me ha costado más de un disgusto, así que me encanta no estar sólo en esa idea. Lo que sucede es que siempre hay más emociones e imágenes y sobre todo más útiles que las que nos empeñamos en que siempre estén presentes.
    Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  18. Hola Myriam:
    Es como colgar a secar la colada en una mañana soleada. Luego la ropa huele a limpia, es decir, a renovada.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  19. Hola Adolfo:
    Coincido contigo en que debajo de todas las capas con que nos protegemos anida la más absoluta fragilidad y en que los momentos intensos de felicidad se viven con la misma potencia que los amargos. Sin embargo, mantengo que mientras los primeros se suelen descontar (la felicidad sólo son momentos, decimos), los otros permanecen anclados en nuestra memoria y su recuerdo prevalecen. Es una jugada maestra de nuestro saboteador interno alimentado permanentemente por el recuerdo de una educación que hizo muy bien su trabajo. En fin, no sé si en el fondo somos más calvinistas de lo que podríamos reconocer.
    Un abrazo y gracias por tu doble comentario.

    ResponderEliminar
  20. Adolfo:
    Otrosí añado que a esas cañas con pescaito frito habrá que ir poniéndole fecha y ojalá que a ese encuentro le pongamos tiempo disponible porque me da que va ser largo.

    ResponderEliminar
  21. Hola Katy:
    Te felicito por estar en esta onda de pensamiento. Si logras darle presencia a todo tipo de sentimientos eres una persona sabia en el sentido más práctico del término. Como decía una amiga mía para llegar a eso hay que haber vivido mucho, que es lo que siempre me ha dado la sensación cuando te he leído.
    A mí me gustaría que los humanos fuéramos un poco más duchos en el manejo de nuestras capacidades pero está visto que este es un camino muy largo que tenemos que recorrer.
    Muchas gracias por tus palabras.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  22. Hola Fernando:
    No lo digo yo, lo dice la neurociencia. El espíritu de supervivencia siempre prevalece y por eso nunca olvidaremos lo que sucede cuando metemos los dedos en un enchufe y ese recuerdo será siempre más intenso y recurrente que, por ejemplo, cuando dimos nuestro primer beso. Ahora bien, como le decía a Katy, quien es capaz de mantener muy presente ambas sensaciones es alguien sabio.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  23. Josep, gracias por invitarnos a recordar! Por excpresarnos que podemos emocionarnos de forma inteligente para disfrutar muchísimo más.

    Desde el Sur un abrazo
    Felices Fiestas!
    Sara

    ResponderEliminar
  24. Hola Sara:
    Bienvenida a esta casa a la que estás invitada siempre que quieras.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

  25. siempre y todos los dia son fechas para no pasar por alto, vivamos una epoca de armonia, acompañamineto y detalles, celebra compartiendo y regalando
    Momentos Inolvidables y Fecha Especial en familia y para todos.

    ResponderEliminar