5 de abril de 2009

Los ausentes emocionales

Hace pocas semanas escuché por radio una entrevista con la presidenta de Microsoft para Europa en la que se refería a los ausentes emocionales como verdaderos cánceres de las organizaciones. Para ella, esas personas son aquellas que se aíslan de la convivencia cotidiana, que sólo se rigen por principios que sólo ellos parecen conocer; en una palabra, que se desentienden de todo cuanto sucede a su alrededor distinguiéndolos de aquellos otros que se concentran en el desempeño de su trabajo lo que, obviamente, no es lo mismo.

Reflexionando sobre este concepto me he esforzado en pensar en personas que conozca y que respondan a ese perfil y obviamente he llegado a la conclusión de que conozco a algunas, pero no había podido encontrar una denominación adecuada hasta ahora. Así que esos son los ausentes emocionales, me gusta la definición.

Cuando exponemos las características de los patrones sociales en los seminarios a menudo aparecen comentarios sobre personajes que se comportan de forma asocial y que logran concitar la aversión de prácticamente todo el mundo. ¿Qué tienen en común todas esas personas? Que no tienen amigos, ni círculos de relación y que concitan exasperación en prácticamente todo el mundo debido a su intolerancia. Hay prácticamente unanimidad sobre esto.

No son malos profesionales, eso está claro, incluso alguno de los que conozco son muy buenos, pero son malas personas en el sentido emocional del término. Ausentes emocionales que ni están ni se les espera, que no es que trabajen mal la empatía sino que, simplemente, no tienen ninguna necesidad de mostrar el más ligero atisbo de ella.

Otra cosa sobre la que he reflexionado es sobre si ellos mismos se reconocen entre sí y aunque todavía no he llegado a una conclusión definitiva, me inclino a pensar que no pero puedo estar equivocado. En cualquier caso, los ausentes emocionales están solos y su soledad nos aísla a todos un poco más con su kriptonita social.

3 comentarios:

  1. Me parece muy interesante este concepto de ausentes emocionales. Yo también creo conocer algunos y pienso que, sobre todo en estos tiempos en los que la unidad de las organizaciones es esencial para "tirar adelante", son una especie muy peligrosa.

    A veces piensas que como no dicen que no, van a remar al ritmo de los demás y en la misma dirección pero, ¡oh sorpresa!, ellos no lo ven así. No han dicho nada pero piensan seguir en SU PROPIA DIRECCIÓN porque creen que ellos están en posesión de la verdad y los "pobres mortales" ni siquiera merecen que ellos les expliquen por qué están equivocados ...

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  2. Gracias por tu aportación, Anónimo. Vamos a ser si somos capaces de desenmascarar a más de estos.

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