28 de abril de 2009

Saldremos de esta

Saldremos de esta, no hay duda. Pero ¿cómo lo haremos?
Sorprende que en estos momentos de desazón los gurus que en otros tiempos nos han acostumbrado a indicarnos el camino a seguir estén tan callados. Me refiero a los gurus del management, obviamente, no a los gurus de la economía que andan enzarzados en predicciones que oscilan desde el catastrofismo a la esperanza en la próxima reactivación de la economía de la que dicen ver signos de mejoría. De todos estos me quedo con Paul Krugman, quien está poniendo un poco de sensatez y mucha capacidad didáctica a la hora de explicarnos lo que está sucediendo por impopular que sea lo que nos tiene que decir.

Me parece un rasgo de honestidad tratar de explicar a los "rookies" cuáles son las claves a través de las cuales hay que interpretar los signos que nos llegan y que lo haga de forma que todos podamos entenderlo. Los que creemos en el valor de los intangibles deberíamos sentirnos reconfortados con el mensaje de Krugman: hay que perseverar, lo que equivale a decir que hay que confiar -y mucho- en lo que uno sabe hacer. Tal vez todo sería más sencillo si comprendiéramos lo que significa confiar: asumir nuestras fortalezas y talentos, no ponerlos en cuestión permanentemente, no compararlos o querer cambiarlos cada dos por tres por los de otros; en definitiva, no tratar de ser distintos de como somos, sino mostrarnos y comportanos más como somos.

Estos días he recibido algunas llamadas de amigos preguntándome cómo veo yo las cosas. Como si mi visión pudiera modificar la suya. A todos les digo lo mismo: saldremos de esta. Y estoy seguro de que así será, como también estoy seguro de que cuando eso suceda seremos otros. Sin duda así será desde el punto de vista de nuestra sociedad y de la economía, pero ojalá también seamos otros desde el punto de vista de nuestros valores.

Si las crisis económicas nos han enseñado algo hasta ahora es el escaso poder de cambio de actitudes personales que conllevan. Cambiamos socialmente, pero ese es un cambio inconsciente la mayor parte de las veces en el que influimos más bien poco. Cambiamos el tipo de automóviles que conducimos, nuestros hábitos a la hora de elegir dónde vivimos, la rutina del día a día o nuestros hábitos de consumo de ocio, pero no cambiamos lo esencial: nosotros. Y al final, nosotros somos lo único que tenemos.

Confiar es asumir que podemos y si podemos hay que dar el siguiente paso, que es comprometerse, lo que equivale a hacer todo lo posible y aún lo imposible por lograr lo que nos proponemos. Sadremos de esta, si nos lo proponemos. Y ojalá sea con mayor confianza en nosotros mismos.


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