7 de diciembre de 2010

Y en eso llegó la innovación


Se entiende como “modelo estable” un conjunto de convenciones que se dan por ciertas, que funcionan y que se aceptan como inamovibles. Si funciona, no hay que hacerse más preguntas.

Se define la innovación como aquello que cuestiona un modelo estable de suerte que pretende modificarlo en parte (mejora) o atacarlo en su esencia para proponer algo completamente nuevo. A esto último lo conocemos como innovación disruptiva.

Son dos formas completamente distintas de ver el mundo. Una se basa en la conservación (si algo funciona bien, para qué cambiarlo) mientras que la otra parte del supuesto contrario (si funciona, cámbialo porque lo que es seguro es que en algún momento dejará de funcionar).

Los modelos estables usan lo que se llama la inteligencia vertical (basado en silogismos), mientras que en la innovación interviene la inteligencia creativa. En ambas concepciones aplica con intensidad la inteligencia emocional.

Este artículo se basa en la relación existente entre innovación e inteligencia emocional. Hablar más de lo expuesto sobre innovación sería un atrevimiento estando ahí José Luis Montero quien de eso sabe un montón. Sin embargo, la inteligencia emocional, una vez más, demuestra su completa transversalidad de materias, lo cual no debería extrañarnos lo más mínimo por cuanto ocupa buena parte de nuestro cerebro e interactúa en casi todas las decisiones que tomamos.

En términos de innovación, gestionar los problemas exige equilibrio emocional puesto que un problema planteado induce a un cambio, lo que equivale a aceptar una determinada porción de incertidumbre, algo que suele darnos miedo. Pero el miedo es la emoción por antonomasia porque dispara en nosotros la defensa de la supervivencia, nuestro valor más preciado.

El miedo puede definirse de muchas formas pero, en esencia, es la aversión a la pérdida. Perder lo que tenemos es una emoción tan intensa que nos invita a no movernos de los modelos estables. Ante la disyuntiva de ganar o el miedo a perder no hay color. Elegimos no perder, aunque ello suponga aceptar un cierto grado de obsolescencia cuyos daños a medio plazo no podemos limitar sencillamente porque no depende de nosotros. Pero como es “a medio plazo” pues no hay que preocuparse demasiado. Dios proveerá.

En la actual crisis, vemos que muchas empresas persisten en sus modelos estables que se traducen en hacer más de lo mismo. Paralizadas por el miedo se rigidizan, se instalan en una espiral endogámica, bajan su perfil y esperan a que la tormenta amaine. Craso error, aunque humano, lo cual me lleva a la reflexión de que las empresas, en contra de lo que mantienen algunos teóricos, también funcionan por emociones pues no dejan de ser la suma de individuos, un microcosmos como aquí las hemos definido otras veces.

Ahora bien, siguiendo en lo de la inteligencia emocional, cualquiera que quiera innovar tiene por delante un difícil camino porque ha de poner en cuestión los supuestos previos (aquello que nos reconduce automáticamente a hacer más de lo mismo), ha de plantearse alternativas múltiples lo que supone no darse por satisfecho con opciones únicas o que aparentemente parezcan útiles y ha de estar dispuesto a aplazar el juicio, es decir, no precipitarse en llegar a conclusiones que puedan explicarse a través de realidades conocidas (casi nada).

Como vemos, estas condiciones para innovar tienen mucho de lucha contra lo que creemos, pensamos o nos es conocido pero estaremos de acuerdo en que son necesarias para ponernos en una actitud creativa. Todas ellas son cuestiones emocionales y como puede observarse juegan a favor de mantenernos anclados en realidades conocidas. Las emociones pues, juegan a favor de nuestra supervivencia aparente y en contra de los cambios de paradigma.

Por lo general las emociones no nos predisponen al cambio sino a todo lo contrario. Los grandes inventos de la humanidad fueron obra de quienes rompieron esos bloqueos mentales y combatidos en su origen por una mayoría aplastante que los vieron como inventos del diablo. ¿Quién deseaba el alumbrado eléctrico cuando existía el queroseno, quién pensaba en la oportunidad de acortar distancias que supuso la aviación comercial, quién veía la utilidad de los ordenadores electrónicos cuando se sumaba a mano? ¿Éramos todos tontos? No, es que estábamos anclados por los modelos estables imperantes, eso es todo.

La gestión de las emociones presupone mucho de aprender a desanclar, ya sea de un modo u otro. Y cuando lo logramos innovamos, quizá no de una forma disruptiva sino de modo evolutivo, pero desanclamos, lo que supone aceptar una cierta incertidumbre y combatir grandes o pequeños miedos, normalmente para darnos cuenta de que merecía la pena.

Vuelvo a la innovación en este punto para señalar que todos tenemos la oportunidad de ser pioneros, de construir nuevos escenarios utilizando capacidades transversales como pensar, definir, formular, desarrollar y comunicar. Todas esas capacidades no son privativas de unos pocos iluminados ni patrimonio de una raza superior sino que están en todos y cada uno de nosotros.

La invitación es a revisar nuestros miedos, a otorgarnos una mínima autoconfianza, a creer en nosotros y a pensar en el grado de obsolescencia que nos mantiene más o menos oxidados. Ya seamos individuos o empresas ¿qué diferencia hay?

33 comentarios:

  1. Me ha hecho pensar este post tuyo Julian. Cambiar el paradigma: si funciona no lo toques por el de una cultura: por el de funciona ¡cambialo ya! supone un esfuerzo monumental. Supone un cambio cultural y de comportamiento de las cabeceras de las organizaciones. En concreto: animando a la experimentación, permitiendo que las personas digan lo que piensan y generen ideas, facilitando que los errores sean percibidos como oportunidades de aprender y facilitando que las buenas prácticas se socialicen en toda la organización. Todos estos comportamientos tienen una alta carga emocional y requiere de mostrarse en coherencia con valores relacionados con la Humildad, la Confianza, la Generosidad y el Humor.

    Saludos desde Donostia!

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  2. Después de leer tu magnífico post la verdad es que hay poco más que añadir. Sin duda el miedo es paralizante, pero también es prudente.
    Creo que hay que innovar pero también conservar, depende. Hay genios que duda cabe pero no siempre las innovaciones han dado buenos resultados. Hay verdaderas chapuzas.
    Y a la pregunta, qué diferencia hay, entre que seamos individuos o empresas. Creo que depende un poco de la responsabilidad que se tenga y de las personas a las que puedan afectar mis genialidades.
    Intuyo y opino con toda la humildad del mundo, que ante todo hay que calibrar. No actuar a desesperada. Arriesgar si, pero no poner toda la carne en el asador, cuando al menos algo funciona
    Jugar a lotería si, pero no jugármelo todo.
    Un abrazo

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  3. Hola Visi:
    Esta mañana hemos sabido que un estudio de ESADE asegura que el 46% de las empresas familiares españolas habrán desaparecido cuando termine esta crisis. Con un porcentaje tan abrumador, es de suponer que habrá una parte que lo hagan por un problema de obsolescencia. Uno sabe que está obsoleto cuando el mercado ignora sus productos y suele ser demasiado tarde.
    La innovación produce eso que señalas, enormes quebraderos de cabeza en las cúpulas directivas lo cual demuestra que también la innovación sufre del efecto de capitalización en el sentido de que se supone que es la propiedad quien tiene el atributo de innovar como si sus cerebros fueran superiores a los del resto del equipo. De ahí que tu sugerencia de democratizar el conocimiento y las buenas prácticas por toda la organización no sólo me parezca oportuna sino también sensata.
    Un abrazo.

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  4. Hola Katy:
    Muchas gracias por tus palabras. Señalas cosas muy importantes, de ahí que desmenuce un poco la respuesta a las cuestiones que planteas, todas ellas muy oportunas.
    El miedo es conservador, que no es lo mismo que prudente si entendemos como tal lo contrario de arriesgarse. Hay circunstancias en que ser prudente es la antesala de la muerte y lo prudente es cambiar.
    Completamente de acuerdo en que hay muchísimas mal llamadas "innovaciones" que se convierten en chapuzas pero eso no son innovaciones sino ideaciones o inventos. Para que una innovación sea considerada como tal debe haber demostrado su eficacia.
    Las empresas tienen accionistas que buscan resultados y si hay un problema de obsolescencia hay que cambiar y todo cambio supone una innovación. La prudencia siempre ha sido una buena consejera, por eso no hay que innovar para cambiar lo que va bien sino adelantarse para cuando ya no sea útil porque nada dura eternamente.
    Estas respuestas telegráficas a tus inquietudes sólo deben verse como tales. El fondo de lo que planteas tiene mucho de sensatez y estoy de acuerdo con ellas, pero todo tiene dos caras.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  5. Hola Jordim:
    Bienvenido a este espacio. No le des mucho al tarro.
    Un abrazo y hasta pronto.

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  6. Hola Josep
    Chico! Gracias por citarme, pero sobra porque la exposición ha sido clara, precisa y, en definitiva, brillante!!
    Cuidate

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  7. WWW.LEYCOSMICA.ORG

    Quiero felicitar al autor de este blog, siempre es bueno saber que existen personas con ganas de difundir estas enseñanzas. Espero que visites nuestra comunidad en LeyCosmica.org y compartas tus conocimientos de viajes astrales, nueva era y OVNI en nuestros foros y blogs, espero que nos veamos en el chat.

    Un saludo a todos.

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  8. Hola Josep:

    A mi me llama la atención como desde muchos sitios se habla de innovación, pero pocos la aplican. Como dice visi, cambiar el paradigma es complicado. Todos los día me encuentro a gente que se le llena la boca con esta palabra pero que al la hora de la verdad es ultraconservadora e innovación, rascando un poco, para ellos es riesgo, incertidumbre y prefieren hacer lo de siempre aunque de cara a la galeria lo disfracen.

    Me ha gustado mucho el enfoque porque estoy hasta el gorro de escuchar y leer cosas sobre innovación y fórmulas geniales que no son más que copys y pegas de otros autores.
    Un abrazo

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  9. Interesante como siempre tu artículo Josep. Es cierto que tenemos muchas potencialidades y por temores nos quedamos anclados en situaciones conocidas y cómodas, sin atrevernos a dar el paso hacia la innovación. Así seguimos esperando que el tiempo pase, que las cosas mejoren, que Dios provea... y en ello se nos va la vida. Hace falta acción, creatividad, innovación para seguir avanzando.
    Disculpa mi ausencia, ya sabes que por motivos de salud he estado un poco alejada del mundo blogero. Estoy mejorando y poco a poco voy volviendo a la normalidad.
    Te dejo un abrazo

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  10. Ay madre...
    Has hecho un retrato tan fiel de la empresa inmovilista y anclada en sus paradigmas... que hasta me da miedo!!!

    :-S


    Un abrazo!!

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  11. Hace tan sólo unas horas, hablaba de esto con alguien allegado. Parece que tengamos los conocimientos y la tecnología para avanzar a ese cambio tan cacareado y sin embargo, aparentemente estamos bloqueados, en la cinta de salida, sin acabarnos de decidir a cambiar nuestra forma de actuar.
    Es como pedir voluntarios para una misión de dudoso éxito. Aquí, ya no confiamos ni en nuestro padre. Y el que se mueve fuera de lo previsto, no sale en la foto.

    Los porqués son muchos y variados, pero entre ellos citaré uno por obvio...
    Es mucha la suspicacia y el recelo generados por este sistema que beneficia de forma muy relativa a la mayoría y muchísimo sólo a unos cuantos. La injusticia es palmaria, sobre todo a nivel global.
    Y parece como si los de "a pie" los que aún podemos gestionar nuestra plusvalía de trabajo de una forma más o menos digna... no estuviésemos dispuestos a seguirla regalando alegremente. Al menos no, como hasta la fecha.
    Y nos seguimos preguntando o quizás debería decir "sospechando" ¿dónde está la trampa?.

    Lo peor que puede sucederle a cualquiera es "acomodarse" a una mala situación... y creo que estamos justo en ese momento...

    Y lo cierto es que para salir adelante, debemos asumir con un mínimo de valentía los riesgos que comporta un cambio radical como el que se avecina, así que habrá que echarle valor y conseguir vencer ese miedo que nos paraliza. Pero pasar de la palabra a la acción en estos tiempos convulsos y de tanta innovación científico-tecnológica, aparte de inquietante, seguirá suscitando ese recelo y ese escepticismo a los que nos ha llevado tanto despropósito económico en los últimos años. ¿Cómo recuperar la confianza en unos Agentes político-económicos, que han demostrado su ineficacia y su avaricia por activa y por pasiva... Y ¡ojo! que siguen haciéndolo, como si tal cosa...
    Alivia leerte, Josep y también a los comentaristas, pero sigo pesimista.
    En fin, nos vemos.

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  12. Me ha gustado mucho tu post. Si me lo permites, me gustaría hacer algunas consideraciones, más de índole práctica que conceptual.
    1. En mi opinión, hay muchas empresas que no tienen empresarios. Unas las manejan oportunistas del pelotazo y otras herederos de los originales empresarios, que solo saben ser "dueños", no empresarios.
    2. Es bastante corriente en el mundo empresarial apartar, o no escuchar, a ese empleado o colaborador que se atreve a proponer una innovación, o simplemente a cuestionar (de forma razonada), lo que se está haciendo. Esta actitud directiva (mejor dicho, nada directiva), propicia que la gente con ideas se calle o se vaya.
    3. No aprecio en la cultura empresarial española una idea de proyecto a largo plazo; en esos proyectos estarían incluidos procesos innovadores. Mas bien veo que se busca la consecución de un beneficio rápido y a costa de lo que sea (o de quien sea, que es más grave). Es bastante normal en empresas grandes el controlar los objetivos, de forma complusiva casi a diario. Y de tomar medidas correctoras sobre la marcha y sin más estudio o finalidad que la del cumplimiento del objetivo previsto.
    Gracias por el post. Un fuerte abrazo

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  13. Hola José Luis:
    Hombre, la cita era obligada porque lo que sé de innovación a ver dónde lo he aprendido.
    Muchas gracias por la inspiración y por tu contribución a este debate que ya ves que interesa.
    Un abrazo.

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  14. Hola Leycósmica:
    Me parece que te has equivocado al llamar a esta puerta. Es en la de al lado.
    Saludos.

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  15. Hola Fernando:
    Como le decía a Visi, parece que más o menos la mitad de las empresas familiares desaparecerán cuando acabe esta pesadilla y aún otras que no son familiares también lo harán. De todas ellas una elevada porción tienen (o incluso ya tenían) serios problemas de obsolescencia y por tanto necesidad de innovar.
    Algunas las tengo muy cerca, así que puedo hablar con cierto conocimiento de causa. Lo que uno ve habitualmente son dos tipos de reacciones: una que trata de negar la evidencia y se reafirma en sus errores y otra que improvisa una innovación que, como bien dices, no es tal sino más bien una salida a la desesperada "a ver qué pasa".
    Innovar es un proceso lento y doloroso como un parto que nace de una visión de anticipación. Tiene por tanto poco de genialidad instantánea, pero en nuestro caracter latino muy dado a la improvisación eso no se lleva demasiado.
    Muchas garcias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  16. Hola Belkis:
    Si siempre son de agradecer tus aportaciones, en esto caso todavía más porque sé que estás en proceso de recuperación de una intervención, así que muchas gracias por el esfuerzo.
    Apuntas hacia el lado del anclaje que producen las emociones que si bien lo hacen para protegernos para ello actúan sobre la reafirmación de lo que creemos.
    Innovar supone justo lo contrario y requiere de dos capacidades: una la curiosidad y otra acostumbrarnos a preguntarnos más "por qué" y menos "para qué".
    Un abrazo enorme y te deseo una pronta y completa recuperación.

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  17. Hola Gabi:
    Jolines, qué responsabilidad.
    Un abrazo.

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  18. Hola Cristalook:
    De tu completa exposición rescato algunos retazos. En primer lugar, citas lo que a mi modo de ver es un paralizante natural de primera categoría a muy poca distancia del miedo (medalla de oro fijo) como es la desconfianza en los demás pero también en uno mismo. Sin un mínimo de confianza o de aceptar la exposición al riesgo no hay nada que hacer y así no me extraña que el 75% de los jóvenes de Cádiz aspiren a convertirse en funcionarios.
    Vamos bien.
    En segundo lugar, apelas a la justicia o mejor, a la ausencia de ella. Sería demasiado extenso hacerlo mejor en este momento pero digamos que la declaración de injusticia o esperar que las cosas cambien es otro paralizante de órdago. Tú qué preferirías ¿tener razón u obtener resultados? Y no vale decir depende o las dos cosas.
    Lo que nos lleva a la tercera cuestión: el acomodamiento. Coincido plenamente contigo, el acomodamiento es otro paralizante que actúa incluso ante situaciones incómodas. Aunque estemos sentados sobre una piedra puntiaguda acabamos encontrando una postura cómoda y este es justo el momento en que vemos que está pasando. Todos decimos que esto debería cambiar o no debería haber sucedido pero lo hacemos desde el velador de un lounge escuchando música chillout trasegando un combinado. Y si no, véase cómo estaban las calles de concurridas de gente este puente haciendo sus compras navideñas como si tal cosa.
    Como decía un proverbio, incluso el camino más largo comienza dando el primer paso aunque parece por lo que dices que estamos todos en la línea de salida discutiendo el reglamento de la carrera. Bueno, todos menos los chinos, brasileños e hindúes que se están aplicando de lo lindo.
    Muchísimas gracias por tus aportaciones. Un abrazo.

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  19. Hola Armando:
    Tu comentario contiene puntos en los que coincido contigo. Para empezar, mi juicio global sobre la clase empresarial de este país se acerca mucho a tu punto de vista, aunque con matices que siempre son necesarios realizar para no perder la razón. Por eos me alegra que digas "muchos" y no "todos".
    Veo que apoyas mi visión de la "capitalización" de la innovación o de tantas otras materias que se suscitan en la empresa como si la propiedad estuviera ungida por la mano de Dios en cuanto a la generación de ideas. Lamentablemente, son demasiados los casos que conocemos de empresas que cumplen con esto desde un punto de vista meramente formal, por ejemplo a través de los buzones de sugerencias que, en muchos casos, se acaban convirtiendo en buzones de quejas desatendidas.
    Empiezan a gestarse figuras que contribuyan a esto que apuntas, pero todavía están en fase de formulación, pero me alegra que coincidamos en el diagnóstico.
    Tu tercera reflexión en mi opinión es un poco más matizable. Sin duda, los proyectos a largo plazo tienen de malo que están demasiado sujetos a la coyuntura del momento, a veces tanto que acaban arruinándolos. Para el largo plazo no hay nada peor que el corto plazo, lo cual no implica que no sea necesario el seguimiento. Lo malo de esto es si acaba siendo lo único que se hace y sería difícil quitarte la razón en lo que dices si atendemos a lo que está sucediendo en estos momentos. De nuevo, el miedo prevalece.
    Muchas gracias por tu aportación.
    Un abrazo.

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  20. ¿Y lo cómodo que resulta moverse en la 'zona de seguridad', Josep? El ser humano tiende al excesivo conservadurismo, máxime en esta sociedad en la que todo el mundo (o casi todo) quiere ser funcionario. Romper moldes, ser uno mismo, crear algo de la nada, arriesgar, innovar, etc., es propio de unos pocos elegidos que tienen las narices de ser ellos mismos, aunque como bien apuntas, en el fondo todos podríamos hacerlo.

    Un abrazo y, como siempre, magnífica reflexión ;-)

    Fernando

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  21. Hola Fernando Solera:
    La comodidad de la zona de seguridad es algo suficientemente experimentado por todos. Como ya he dicho, tiene muchos "entes" que se ocupan de que no salgamos de ella y todos ellos los hemos creado nosotros o nuestro entorno. Son como policías buenos que nos hacen volver al redil aunque cuando hay un incendio tampoco nos dejan salir, así que acabamos cocidos en la zona de confort como la rana hervida.
    Ya lo decía uno que conozco: calor en invierno, fresquito en verano y así vamos.
    Hay una tensión enorme entre nuestra realidad y nuestra potencialidad. La realidad está aliada a la fuerza de la gravedad, eso está claro.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  22. Sólo gana el que arriesga, y referido a nuestra "magra" cantera de emprendedores, hay una minoría que realmente innovan y al final son competitivos; el resto, una panda de "tenderos" con pretensiones, sólo esperan que el enterrador de empresas no llame a su puerta.
    Un abrazo

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  23. El miedo no es gratuito, tiene sus referentes. El miedo a la innovación -si es imprescindible- es de otro carácter como bien apuntas. Entiendo que dicho en el sentido más individual del término y aplicado al mundo empresarial no tiene porque mantener el mismo argumento, es decir. Una cosa es innovar en términos absolutos, algo así como crear de la nada y otra cosa es adaptarse a los vientos que corren. Para muchas empresas, solo adaptarse a los actuales medios, tendencias o concepciones de la modernidad, le promovería un cambio de aires. Otra cosa es pretender marcar tendencia, algo solo presumible para las grandes compañías que ven en esos tics, modos de perpetuarse en la cima del poder. Por otra parte innovación es un término que coloquialmente se usa para absorber esto que comento y otros modos de adaptación. En Andalucía, las palabras innovación, sostenible o medio ambiente, son términos usados hasta la saciedad, como si por el mero hecho de esgrimirlos se consiguiera algo de lo que su significado encierra. En fin. Saludos. De retorno de Londres con un frío que pela entre las orejas. No vale uno pa na.

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  24. Somos animales sumamente acomodaticios y en cuanto pillamos un cojín cerca de la chimenea ahí nos echamos a criar telarañas. Como no conocemos otra cosa no experimentamos que nos estemos perdiendo nada y así vamos acumulando años sin ton ni son. Es muy difícil romper según qué bucles. Luego, claro, nos llevamos las manos a la cabeza con la generación ni-ni, como si este fenómeno fuera una aparición por generación espontánea y no un fruto lógico de la sociedad apática y sin músculo cívico que hemos construido entre todos.

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  25. Hola J.Carlos:
    Sin duda, la competitividad es un buen indicador de que lo que uno produce tiene demanda lo que a su vez indica que ha innovado, así que aplicando esa regla se pueden obtener conclusiones.
    Lo de los "tenderos" me despierta alguna metáfora quizá aplicable al cliente que constantemente pregunta qué novedades han llegado pero que nunca compra nada.
    En fin, que eso ya es una derivada que se aleja de tu comentario.
    Muchas gracias por acercarte.
    Un abrazo.

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  26. Hola Adolfo:
    Empiezo por el final para decirte que estoy de acuerdo en lo manoseado del término ""innovación". No hay nada mejor para desvirtuar un término que usarlo a troche y moche. Ejemplos hay a porrillo pero siempre me acuerdo del de sinergia que casi nadie sabe lo que quiere decir pero no se lo sacan de la boca.
    Remontando tu comentario. La innovación rupturista no es patrimonio de las grandes corporaciones aunque es un buen camino para convertirse en una de ellas. Si no, que se lo digan a Aple que empezó de la nada con una gran innovación.
    Bueno, lo del frio en las orejas tambíén lo comparto. Será que más o menos andamos por la misma quinta.
    Muchas gracias por pasarte y buen viento, navegante.

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  27. Hola Domingo:
    Tu reflexión me ha gustado mucho. Tienes razón en que somos responsables del nihilismo de los que vienen detrás y en eso hay muchas razones que aplican a la tendencia a la no innovación.
    Muchas gracias y un abrazo.

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  28. Aunque normalmente coincido, más bien aprendo, con tus comentarios, esta vez no estoy de acuerdo en que somos responsables del nihilismo de los que vienen detrás. Estamos en una sociedad cada vez más egoísta en la cual el que escoge el camino de la acomodación lo hace porque es su libre decisión (basta un poco de voluntad para poder encontrar algo más allá del discurso dominate). Y si, además de ellos, hay algún responsable más, podemos pensar antes que nada en aquellos que pergeñaron un sistema educativo que premia la mediocridad, o que gastan más en originales y preciosas campañas de publicidad sobre E2I que en promocionar eficazmente al innovador.
    Un saludo, y gracias por compartir tus reflexiones en voz alta.

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  29. Querido Josep Julián mis felicitaciones por tu capacidad de sintesis, profundidad y claridad respecto a la innovación.

    Precisamente he leído hace poco la publicación "la empresa emcoionalmente inteligente" del cual estoy sacando diferentes post a partir de hoy. Insisto en transmitirte que estoy muy de acuerdo en todas tus palabras desde la actitud, creencias, acciones, emociones e inteligencia individual y/o colectiva.

    Me guardo este post tuyo como uno de mis favoritos y a tener en cuenta en mi doble o tripe lectura porque hay mucho jugo que sacar de aquí!

    Un abrazo.

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  30. Hola Antonio:
    Muchas gracias por asomarte y dejar tu comentario. Que discrepes me parece un ejercicio sano. Sin embargo y leyendo tu comentario, pienso que en esta ocasión no estamos tan alejados. El nihilismo no se construye en un lugar en concreto aunque existan obviamente distintos grados de responsabilidad. Los que apuntas no son inocentes pero no debemos olvidar que como sociedad nuestra responsabilidad es compartida. Precisamente la nuestra no sólo es nihilista sino también hedonista, una combinación perfecta para que tengamos lo que entre todos hemos creado y que tal vez nos merezcamos. La innovación es un buen ejemplo de ello.
    Un abrazo.

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  31. Hola Diego:
    En este caso el mérito corresponde más a José Luis Montero que a mí porque lo transcrito no es más que una síntesis de su pensamiento sobre innovación pero igualmente se agradecen tus palabras.
    Como sabes, puedes disponer de él en la forma en que creas más conveniente.
    Un abrazo.

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