13 de mayo de 2011

Pre-juicios



Quisiera tratar sobre un tema sobre el que paso por encima pero que casi nunca me detengo y que está directamente relacionado con la inteligencia con la que se manifiestan nuestras emociones. Me refiero a los prejuicios, concepto que, como tantos otros, de tan manido ha perdido su significado original y que se asocia a conceptos negativos. Tener prejuicios parece que es como hablar de un defecto que nos acompaña.

En realidad, el prejuicio es una opinión que nos formamos sobre alguien o sobre algo antes de tener suficientes elementos de juicio. De ahí la afección pre juicio. Vendría a ser como una conclusión provisional o preliminar que emitimos para darnos una primera idea sobre algo.

Hay un video formativo muy ilustrativo de qué es un prejuicio. En él se ve una imagen en primer plano que va evolucionando. En ningún momento puede apreciarse la imagen completa pero se pide a los que lo visionan que emitan opiniones sobre lo que piensan que es y la verdad es que en los dos minutos que dura la filmación uno podría decir que se nos está mostrando formas reconocibles. Sólo al final vemos la realidad: una palomita de maíz filmada en su proceso de inflado hasta el estallido final. Hubiera bastado con que la cámara hubiera abierto el foco para que inmediatamente nos hubiéramos dado cuenta de lo que se nos mostraba.

Eso es un prejuicio, una imagen real o mental que formamos a partir de una parte y está asociado a la parte más primitiva del cerebro, la que vela por la supervivencia. Es como ver por el rabillo del ojo. Según lo que apreciemos reaccionamos defensivamente, igual se trate de un depredador que de una hoja que se mueve por una brizna de viento.

Lo que convierte en negativo al prejuicio es otra cosa. Nuestro empecinamiento en querer tener razón, nuestra incapacidad por modificar una primera sensación (no podemos llamarla juicio). Es sorprendente lo que nos preocupa nuestra reputación, el miedo al error y sobre todo al ridículo. Ante eso el ser humano tiene dificultades que pueden llegar a ser muy serias. Mantenella y no enmendalla es algo que casi siempre está por encima de la realidad.

Desde mi perspectiva conviene desestigmatizar la mala fama del prejuicio. En primer lugar porque por mucho que tratemos de corregirlos están tan enraizados en nuestro cerebro que sería un esfuerzo baldío. En segundo lugar porque, como digo, tiene su parte positiva.

Como sucede con los paradigmas, el ejercicio interesante y útil para la inteligencia emocional es darle la vuelta. De acuerdo, esto me da mala espina, por lo tanto de entrada lo voy a poner en cuarentena, pero vamos a esperar hasta el final a ver cómo termina esto. Puede que me guste, que no sea lo que parecía al principio o por el contrario, vale la pena esperar hasta que tenga la suficiente información como para emitir un juicio y para eso igual no tengo que esperar hasta el final. Sucede con algunas películas y con algunos directores, con algunas novelas y con algunos autores. Pero también con otras muchas cosas y aquí cada cual podría poner sus propios ejemplos.

Por otra parte, existe el prejuicio por excepción. Ese tiene una cualidad única y es que produce decepción. Casi siempre está relacionado con el prejuicio positivo. Imaginemos que tenemos un alto concepto de alguien (y reconozcamos que a veces eso también puede conformarse a partir de muy poquita información). Alguien nos advierte que no es trigo limpio pero no atendemos sus razonamientos porque para eso le tenemos en alto concepto. El tiempo acaba demostrando en carne propia que no era lo que parecía, lo que nos aboca al cambio de prejuicio positivo por juicio negativo. Consecuencia: decepción y de propina la formulación de un prejuicio negativo: todos los porteros son unos vagos, todos los hombres son iguales, a las mujeres no hay quien las entienda.

La concatenación de prejuicio-> juicio-> prejuicio nos acompañará mientras vivamos. ¿Por qué las gacelas salen corriendo cuando ven aparecer un león? Por esa concatenación de percepciones. ¿Por qué las mismas gacelas pacen tranquilamente al lado del mismo león cuando ha comido? Exactamente por la misma concatenación. Entonces ¿porqué vuelven a salir corriendo cuando ven a un nuevo león? Porque no saben si ya ha comido.

Perdón por el ejemplo, pero el espíritu de supervivencia de una gacela y el nuestro se asemejan más de lo que parece.

23 comentarios:

  1. Hola Joseph esto de los prejuicios creo que lo llevamos en los genes y por otra parte nos educan en ello.
    Después de hacer unos cuantos cursillos de mejoramiento personal he aprendido a no poner etiquetas a la primera, porque detestol que formen juicios de valor sobre mi.
    Nadie es culpable mientras no se demuestre lo contrario. Y aunque peque de ingenua suelo dar una oportunidad o hasta dos antes de tachar a alguién. (A pesar de que me sigue siendo es muy útil mi intuición)
    Un post muy interesante, que nos hace reflexionar sin duda.
    Un abrazo y buen finde

    ResponderEliminar
  2. El prejuicio es, en mi opinión, una situación mental muy extendida y desarrollada, que acaba generando en nosotros la realidad que nos conviene. A mi me parece que se debe, generalmente, a dos razones: a un principio ególatra que nos hace creernos superiores o mejores a los otros ("yo tengo un ojo clínico para conocer a la gente que ya, ya"), y a un temor a que los otros descubran nuestras debilidades y nos dejen "con el culo al aire". A esto añadiría la manía muy extendida de generar los estereotipos más variados.
    Mi experiencia vital me dice que cuanto más dudo de mi valía y de mis limitados conocimientos, y me fijo que hay otros como yo, e incluso los escucho, consigo enriquecerme con lo que los otros me aportan y puedo hacerme una idea más ajustada de cómo son y de cómo soy. Cuando he viajado y me he mezclado con la gente de otros lugares, me han desaparecido los estereotipos y los prejucios sobre esas gentes. El prejucio y el estereotipo son, en mi opinión, signos distintivos de "paletos".
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Es cierto,todos tenemos prejuicios hasta que aprendemos a sobrevolar y mirar las cosas desde diferentes perspectivas.Nos damos cuenta que es necesario profundizar para saber.Sin embargo,ello requiere no sólo claridad de análisis,también constancia y humildad...¿verdad Josep?
    Mi gratitud por compartir y un abrazo inmenso,amigo.FELIZ FIN DE SEMANA.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
  4. Gracias Josep Julián después de unos días interno en el hospital sin duda podría haber manejado los prejuicios negativos y me hubieran enfermado más (la cortisona interior).

    Yo en particular prefiero tomarlo como una primera certeza o información que irá evolucionando en el contexto natural de cada relación.

    Honestamente y desde la observación veo que hoy pensamos una cosa y mañana seguramente cambiaremos de opinión, así que mejor tomarlo todo con enfoque positivo y con instinto de supervivencia como la gacela.

    Un abrazo y gracias por aportar discernimiento a los conceptos inteligentes.

    ResponderEliminar
  5. Hola Katy:
    Veo que te comportas inteligentemente respecto a la construcción de tus juicios ya sea de forma natural o a través del aprendizaje. Por cierto, que esto del aprendizaje muchas veces consiste en enfocarse hacia lo natural y desterrar prejuicios.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Hola Armando:
    Esto de los estereotipos es un tema muy interesante que contiene una base de prejuicio (positivo o negativo) más una colección de normas sociales y culturales. Diríamos que sería a los prejucios como la qúímica orgánica a la inorgánica.
    De tu comentario deduzco una práctica muy interesante que es contrastar lo que uno piensa con la realidad cuando se la encuentra. El ejemplo del viaje es muy bueno porque todos hemos escuchado comentarios del estilo de "sí, todo muy bonito pero como en XXX, nada".
    En este sentido, está claro que los prejuicios son cosa de paletos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Hola Majecarmu:
    Sobre todo requiere de humildad, en el sentido de combatir esa manía que tenemos de querer tener razón.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Hola Diego:
    Espero que lo del hospital no haya sido nada grave. Pero traes un buen ejemplo de cómo los enfoques positivos o negativos influyen en los tiempos de curación y en cómo se enfrentan las oportunidades.
    Mucha gracias a ti por tus palabras porque sé que usas estos conceptos en tu vida profesional y personal.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Si no prejuzgáramos tanto nos daríamos cuenta de que en el fondo, todos somos muy parecidos, tenemos las mismas necesidades y los mismos anhelos. Si no juzgásemos tanto, ni a quienes nos rodean ni a nosotros mismos, seríamos más felices. Esto tiene mucho que ver con aquietar nuestra parlanchina mente, que se entretiene jugando con nosotros, hablándonos de lo malos que son los otros. Por eso acallar la mente (meditar) es algo tan positivo. Nos da paz y transmitimos paz.

    Perdón por haberme desviado un poco del tema, Josep. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Hola Josep:
    Los prejuicios como la objetividad o subjetividad y si me apuras son en definitiva, al menos para mi el resultado de un aprendizaje. Otra cosa es que ésté haya sido el correcto. Prejuzgar, es posible, que pensemos que sea una forma de protegernos, buscar seguridad o forma parte de nuestro instinto de supervivencia.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  11. Hola Fernando Solera:
    No creo que te hayas desviado. Lo que pasa es que, en mi opinión, eso de los prejuicios está tan instalado en nuestro cerebro primitivo que cuando se combina con otras partes del cerebro propias de los humanos confundimos el todo con las partes. En ese sentido, aquietar la mente es positivo aunque como sabemos precisa de un entrenamiento especial, así que no es tan sencillo.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Hola Fernando López:
    La finalidad de prejuzgar forma parte de nuestra supervivencia pero claro, tampoco podemos dejar que seres de mente compleja se dejen llevar tan fácilmente por la parte más básica y primaria de nuestro cerebro. Sobre todo cuando eso acaba en que una primera impresión es difícilmente modificable.
    Raritos somos ;-)
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Sucede algo similar con "preconceptos"...
    Desde un punto de vista pedagógico, su traducción es conocimiento no formal y, en consecuencia, incorrecto.
    Pero, la mayoría de los conocimientos formales y validados han sido en algún momento "preconceptos".
    Nuestro sistema educativo no es amigo de preconceptos, así nos va.....
    Cuidate compañero

    ResponderEliminar
  14. Las primeras impresiones suelen ser las que más rebosan de prejuicios y paradigmas.
    Ante nuevos fichajes en la empresa suelo no ser muy explicito (lease, me autocensuro) cuando me preguntan mi opinión, de hecho llevo unos años contestando lo mismo.
    —Te contesto dentro de 100 días.

    Un abrazo y feliz semana

    ResponderEliminar
  15. Hola Josep:
    Muy clarificador.
    Me ha gustado lo de la gacela.
    Con los humanos esa escena nunca se repetiría dos veces, puesto que habiendo comido o no arrasamos con todo lo que nos rodea. Por si acaso, claro.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Esto de los pre-juicios, es algo que tiene que ver con el espiritu de supervivencia, sin pretenderlo, pero de un modo casi biológico vamos “catalogando” a todo aquel que ose cruzarse en nuestro horizonte, y del mismo modo que en función de determinados impactos-sensaciones-cultuvisuales, determinamos que éste “no nos gusta” y buscamos argumentos que siempre encontramos, esa tía buena lo es por la misma razón, a todos los efectos y para siempre. Es un defecto se vea por donde se vea, y nos hace perdernos muchas oportunidades con esos “otros” seres mediocres, indignos de nuestra mirada, jajaja. Saludos Josep.

    ResponderEliminar
  17. Hola JLMON:
    No, si está claro que esto del cerebro reptiliano tiene poco predicamento. Claro, como somos tan guays se nos ha olvidado de dónde venimos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Hola Gabi:
    ¿Esto lo aprendiste en un curso o es fruto de tu experiencia? Porque la respuesta es de manual jeje.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  19. Hola Javier:
    A ver si será porque nos hemos convertido en gacelas-predator. ¿Para eso tantos millones de años de evolución?
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  20. Hola Adolfo:
    Y sin embargo, casi todos tenemos pareja y/o gente que nos quiere. Sorprendente ¿no? A ver si va a ser que tenemos una capacidad de saturación y a partir de "n" ya no otorgsmos más visados de guay. Raritos somos, leche.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. Hola Josep:
    Estaba pensando en las gacelas, en nosotros y los prejuicios.
    Pongamos que los únicos leones que has visto sean los del zoo y, si acaso, alguna vez en el circo. Todos ellos "controlados" y adiestrados.
    Si te fueras de safari y te encontraras a un león ¿se te ocurriría hacerte el Ángel Cristo?.
    Espero que NO.
    Los prejuicios son como macroetiquetas que nos permiten "clasificar" de un modo rápido y general. Con más tiempo tendremos que valorar otros conceptos, pero un león es un león y sólo con el devenir de los tiempos podremos averiguar si es manso, por educación, o fiero, por naturaleza.
    La gacela lo tiene claro: fiero, muy fiero, por mucho circo que monte.
    Prejuzgar es algo que nos es inherente. Lo hacemos siempre y, muchas veces, sin darnos cuenta.
    Vas por una calle solitaria, de noche, y a lo lejos ves una silueta "humana". Tiendes a fijarte en unos parámetros concretos para saber si se trata de un hombre o una mujer. Según se acerca, vas calculando su tamaño, su edad, sus "intenciones". ¿Prejucios? ¡Supervivencia!.
    Lo que no estaría bien sería sacar el revólver, apuntar, tirar y luego preguntar "¿Quién va?".
    Esto no sería tener prejuicios, sino mala leche concentrada.
    Y aquí está el quid. ¿Cómo formulamos nuestros prejuicios? y ¿en base a qué?.
    Si lo haces de forma sana, por naturaleza y supervivencia es normal, pero si siempre ves leones donde sólo hay hormigas, háztelo mirar, porque la sabana queda lejos y tampoco eres una gacela.
    Un beso, Josep y feliz semana.

    ResponderEliminar
  22. Hola María:
    Como dices, si vas por una calle oscura y ves aparecer una silueta lo primero que hacemos es ponernos en guardia: pre-juicio positivo que responde al instinto de supervivencia. Si conforme se acerca ese bulto y vamos adivinando sus formas nos damos cuenta de que no es ofensivo, establecemos un juicio: no hay que preocuparse aunque no desaparece completamente la sensación anterior sino que se contrastan una con otra.
    Por el contrario, conoces a una persona y sólo en la forma en como te da la mano estableces un juicio que cuesta mucho cambiar. En realidad lo que estableces es un prejuicio que no responde a tu supervivencia y esos son los malos porque se basan en nuestras proyecciones, paradigmas y otras menudencias que nos distinguen a los humanos de las gacelas.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un beso.

    ResponderEliminar