18 de junio de 2009

De profundis

H. Holtz expuso de forma sencilla la forma en que las personas tratamos de dar satisfacción a lo que él denominó necesidades psicológicas básicas. El modelo, conocido como Iceberg de Holtz, muestra que las personas somos como esos grandes bloques de hielo y que también como ellos mantenemos el 90% de nuestro volumen (en este caso, lo que somos) por debajo de la línea de flotación con lo cual no resulta visible desde el exterior.
Como es de suponer, en el fondo del iceberg es donde habitan nuestras necesidades más profundas que, no obstante, luchan permanentemente por ser satisfechas. Es lo normal porque al fin y al cabo todos en la vida tenemos uno o varios propósitos, algo que nos empuja hacia delante y que necesita ser satisfecho igual que el resto de las necesidades básicas, las fisiológicas por ejemplo (comer, beber, dormir…)
Sobre ellas se estructuran nuestros valores, aquellas verdades esenciales sobre las que se fundamenta nuestras creencias, criterio, moral, sentido crítico, etc. Por cierto ¿podrías escribir en un papel cuáles son tus valores? ¿Tantos, eh? Ahora quita los que significan lo mismo que otros. ¿Cuántos quedan? ¿Todavía tantos? Bien, así es si así os parece…
Sobre esos valores las personas construimos nuestros sentimientos y pensamientos. Ah, eso ya es más concreto. Sentimientos tenemos todos y sabríamos identificarlos sin dificultad; pensamientos también. Al fin y al cabo nos pasamos el día pensando sobre cosas, sobre otras personas o incluso sobre nosotros mismos. Parece que si miráramos hacia arriba desde esa posición dentro del iceberg nos sería más fácil adivinar la luz de la superficie y si nos esforzamos un poquito casi podríamos tocarla con nuestros dedos.
Pero lo único que verdaderamente queda por encima del agua, aquello que es realmente visible para los demás es tan sólo el 10% de nosotros y consiste en lo que decimos y hacemos como traducción al mundo de lo que sentimos y pensamos. Sólo eso. ¡Y aún lo que decimos no es exactamente lo que hacemos la mayor parte de las veces!
Dicho de otra forma: lo que mostramos de nosotros o lo que conocemos de los demás es solamente una mínima parte. Pero da igual. Aún y así nos creemos perfectamente capaces de proyectar de arriba abajo lo que los demás piensan, lo que sienten, cuáles son sus valores y hasta predecir cuáles son sus verdaderos intereses. Desde luego, estamos hechos unos artistas.

Porque, al fin y al cabo ¿a que nos cuesta muchísimo cambiar una primera impresión? Pues lo dicho. Por lo visto, creemos que las personas son tan transparentes que cualquiera puede ver en su interior y hasta en sus profundidades. Y la mayor parte de las veces así nos va… de mal.

24 comentarios:

  1. Normalmente nos cueta menos juzgar a los demás que a nhosotros mismos, quizás por el temor de lo que nos vamos a encontrar. Y también solemos ser muy valientes en decirle al resto de la gente lo que tienen que hacer, pero somos incapaces de resolver los problemas más nimios de nuestra vida.
    Lo de la primera impresión es una batalla perdida, aquí bautizamos a uno y no le cambiamos el nombre en la vida.
    Saludos

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  2. Curioso este planteamiento tuyo, Josep. Y digo que es curioso porque empiezas mostrando un modelo donde alguién "pintó" un iceberg para mostrarnos como somos, dando por hecho que somos así, pero al mismo tiempo terminas diciendo "nos creemos capaces de proyectar de arriba abajo lo que los demás piensan....".
    ¿No es un poco contradictorio?.
    A mi, sinceramente, me gustaría pensar que algo más de mi 10% está a la vista de los demás e intento que así sea. Que les guste lo que ven o saben de mí es harina de otro costal, pero que no sea por esconderme "bajo el agua".
    Aunque estoy contigo en que, normalmente, hacemos juicios de valor sobre el resto de las personas. Eso sí, no hay que olvidar que "enjuiciamos" desde nuestros propios puntos de vista, nuestros propios valores y nuestros propios sentimientos, por tanto, es muy posible que no acertemos porque cada cual es distinto del resto.

    En cuanto a "la primera impresión", ésa que se nos da intuitivamente, hay mucho sobre lo que hablar, ya que se trata de un instinto. Apenas hoy se empiezan a hacer estudios sobre lo que nos lleva a tomar esta clase de decisiones, pero como hay quién de ésto sabe más, te recomendaré un libro: "Decisiones instintivas: la inteligencia del inconsciente" de Gerd Gigerenzer, Ed. Ariel. Espero que sea de tu agrado.
    Un abrazo.

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  3. Hola J. Carlos:
    Ya sabes que hay un refrán que dice algo así como "consejos vendo, para mí no tengo" y es verdad.
    En cuanto a lo de la primera impresión, es tan evidente que no nos cuesta nada etiquetar tan pronto a una persona que en realidad lo que le colgamos es un sambenito positivo o negativo para toda la vida.
    Algún dia escribiré algo sobre la dirección por excepción que consiste en valorar las actuaciones de las personas sólo por esa primera impresión.
    Muchas gracias por tu contribución y hasta pronto.

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  4. Hola María:
    El modelo de Holtz trata de exponer de forma gráfica lo que también podría haber representado describiéndonos como una cebolla, lo cual seguramente hubiera sido demasiado prosáico, pero igualmente útil.
    Si utilizamos el simil de la cebolla, igualmente sería cierto que lo que hay dentro de ella sólo es visible en su capa superior y que a cada capa que saquemos veremos partes más íntimas de ella y que el gajo siempre está en la parte más profunda.
    La capacidad de proyección consiste en no definir cómo es una persona a través de la observación objetiva (que sólo puede obtenerse a través de lo que dice o hace, otra cosa es que diga o haga más o menos cosas) sino a través de valoraciones subjetivas (lo que nos parece que es) pero elevándolo a la categoría de dato objetivo. En otras palabras, a través de prejuicios en lugar de juicios.
    La parte que cada uno muestra de sí no tiene que ver tanto con su grado de extroversión (que también) sino sobre todo con su grado de aceptación, pero sucede lo mismo: yo no puedo adivinar tus pensamientos si no me los verbalizas. Otra cosa es que me mandes señales y que yo sepa interpretarlas.
    Tomo nota del libro que me propones, que confieso que no conozco y me culpo un poco por ello porque como sabes, es un tema que me apasiona, pero viniendo de tí tendrá un doble valor.
    Un abrazo y gracias por tus aportaciones y visió crítica que tanto agradezco.

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  5. Josep:

    Me lo has puesto en bandeja... a tu frase "mandes señales y yo sepa interpretarlas" solo le calza una sentencia posible:
    "La inteligencia de las emociones"

    ¿te suena de algo?, jejeje.

    Saludos

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  6. Ja,ja. María, me has llegado al alma.

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  7. Yo siempre he procurado superar el impacto de la primera impresión para trascender al personaje y adentrarme en la persona. Es así, escarbando y profundizando, como he encontrado a las personas más importantes de mi vida. Creo que jamás me he dejado llevar por una primera impresión, aunque suene pretencioso decirlo, pero si lo hago así es porque a mí tampoco me gusta que me juzguen y etiqueten como a un paquete de arroz a la primera de cambio. Debajo de los caparazones he descubierto personas maravillosas y de una talla humana prodigiosa y conmovedora. Desconfío de los que brillan siempre, haga frío o calor. Esas personas carecen de credibilidad para mí, no me parecen reales. Son cascarones vacíos. Yo quiero gente de carne y hueso, gente que vaya ganando a medida que la conoces.

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  8. Amigo Domingo:
    Cuanto dices es muestra de que conoces y practicas las claves de la gestión emocional, así que te doy la enhorabuena.
    Un saludo y hasta pronto.

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  9. Hola Domingo:

    La "primera impresión" que te llevas de alguien no es meramente "apariencia". Si estamos hablando de ésto, entonces no me interesa, porque como bien dices, tras ciertos escudos hay verdaderos guerreros de la paz y en éso te doy la razón.
    Pero relee tus palabras "Desconfío de los que brillan siempre, haga frío o calor", por tanto, sin querer queriendo también te dejas llevar por tu primera impresión, porque es posible que tras tanto brillo exista una persona estupenda (tal vez entre un centenar), que ha decidido que brillar es su forma de ser, de la misma manera que otros deciden ser grises toda la vida.

    Cuando pienso en esa primera impresión, me refiero a ese "repelus" automático y sin aparente motivo que alguien, al que acabas de conocer, te provoca. No sabes muy bien el por qué, pero cuando alguien así se cruza en tu camino activas el sistema de alarma y no dejas que te coja por sorpresa. Y te quedas ahí, como esperando que tras un descuido confirme tus cuitas.
    Cuando algo así me pasa, personalmente, aunque no cierro la puerta con llave y pestillo, reconozco que mis oportunidades para ver "su otro yo", son más bien para afirmar que lo que la intuición me dictaba tenía razones que la razón desconoce. No se trata de etiquetarte como "paquete de arroz de primera", "de segunda", "de Calasparra denominación de origen", se trata de que para ser arroz, como dices ser, tienes más pinta de trigo y éso, me mosquea. En cambio hay arroces de empaquetado deslucido que, a pesar de tener sus "cosillas", son arroces una textura estupenda, de cocción impecable y gusto excepcional.
    Por tanto, creo que una cosa es la primera impresión y otra la apariencia y no siempre van de la mano; alguien con buena presencia te puede dar un "mal rollito" increíble y, en cambio, alguien no muy agraciado puede despertar en ti una gran ternura y nulo recelo, aunque lo normal sería que desconfiaras del desgraciado y no del otro.
    Es más, me atrevo a decir que si fuera por "apariencia" es muy probable que algunas de las personas que aquí compartimos comentarios con Josep, no lo haríamos en la calle, en el mismo lugar, porque es muy posible que nuestras "apariencias" nos limitarían a priori: edad, educación, profesión, nivel social e incluso apariencia física.

    Eso sí, estoy muy de acuerdo contigo en algo. Hay verdaderas joyas humanas bajo apariencias disuasorias, caparazones del orden del cristal blindado o escondidos tras la máscara de la invisibilidad. Hay personas que son verdaderos tesoros y para hallarlos hay que excavar en la arena durante varias jornadas. Vale la pena intentarlo.

    Un saludo, Domingo.

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  10. Me encanta este tip del que tanto echamos mano los profesionales de la consultoría.

    Es un momento francamente divertido cuando preguntamos al grupo: ¿En qué se parecen las personas a un iceberg?. Cada día me sorprenden más las respuestas. Os cuento la última, me dice un participante muy serio:...¡en que a veces, estamos con el aguan al cuello!.

    Todos llevamos un buceador nato en nuestro interior. Nos tiramos de cabeza al agua con el título de "psicólogía silvestre" en la mano para proyectar en el otro acciones, pensamientos y sentimientos que serían más propios que de nuestro interlocutor.

    Los seres humanos, somos deliciosamente imperfectos, (¡por eso tenemos trabajo Josep Julian!) e intrinsicamente linguisticos. Nuestros pensamientos y palabras están cargados de valoraciones, opiniones y juicios hacia nosotros mismos y hacia los demás. Gracias a ellos vamos generando mundo y nuevas realidades. A veces esos juicios impactan positivamente, como cuando tengo expectativas positivas hacia alguien. Otras, hacen dificiles nuestras relaciones, como cuando etiqueto, compro o mercadeo con juicios negativos y sin evidencia sobre una persona, equipo u organización. Y en ocasiones impactan negativamente en las autoestimas, como cuando mi conversación privada es autodestructiva y victimista.

    Saludos en Uve.

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  11. Josep Julián, muy interesante este post sobre las emociones y el iceberg de Holtz.. como dices solo mostramos un 10% aproximadamente a los demás, incluso algunos si me apuras, muestras un 1'8% poco más o menos... Hay un poco de todo, ¿no? seres más empáticos o menos pudorosos y personas más introvertidas que nunca llegamos a conocer...
    En fín, saludos y un placer estar aquí. Besos y buen finde

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  12. Hola, Josep Julián:
    Pues yo estoy de acuerdo con tu planteamiento muestra-percepción. La primera (y única) vez que me hicieron la prueba con la ventana de Johari, el resultado en la valoración me sorprendió: mi tercer cuadrante era bastante más grande de lo que yo pensaba. Por ello es cierto que "estamos hechos unos artistas" cuando, en ocasiones, ni siquiera nosotros mismos somos conscientes de aquello que realmente proyectamos o no proyectamos; consecuentemente, nuestra ignorancia nos induce al prejuicio sobre los demás (unos fieras, vaya).
    Yo no tengo formación en los temas que tratáis (os confieso que, a veces, me siento como un pulpo en un garaje) pero mis experiencias profesionales revisten amplios contenidos de vuestro campo.
    Estoy de acuerdo en la aplicación de etiquetas en cuanto a la primera impresión, en que tendemos a mirar al contrario por encima de la línea de flotación. Pero también en que debemos ser expertos (rapidísimos) "pelacebollas", porque es también responsabilidad nuestra llegar al núcleo de intenciones, necesidades, percepciones, cualidades, etc. de las personas con las que profesionalmente (o no) tratamos. Ni siquiera estas personas son a veces conscientes de su tendencia a ocultar información (y como muestra, un botón: mi ventanita de Johari).
    Gracias por tus comentarios, Josep Julián. El post de la mariposa y la abeja me ha gustado mucho. Tus matices son excelentes críticas constructivas.
    Un abrazo.

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  13. Será deformación profesional... pero... ¿en qué intervalo de tolerancia se mueve ese 10%?

    Posiblemente sea vital esa diferencia entre una persona que muestra el 13% y otra el 7%, que posos del pasado, miedos del futuro o interese del presente pueden delimitar ese porcentaje.

    Un mundo por explorar, incluso pisando por encima del iceberg.

    Buen fin de semana.

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  14. Hola Visi:
    En efecto, esto del "buceo psicológico" debería ser considerado como el deporte número uno mundial.
    Muchas gracias por tu aportación, colega.

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  15. Estimada Ginebra:
    Más allá de los porcentajes, es evidente que enseñamos la parte menor y desde luego, la única evidente, aunque hay personas que se empeñan en decir que son transparentes. Bueno, cada persona es un mundo y eso es lo que nos hace extraordinarios.
    Gracias por pasarte y también te deseo un buen fin de semana.

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  16. Hola Germán:
    No te preocupes por no tener formación profesional en los campos que abarcamos aquí, pues la voluntad es presentar los temas de una forma que todo el mundo pueda entenderlos, hacerlos suyos o no y sobre todo, opinar libremente.
    Personalmente, considero que con independencia de la especialidad que cada uno pueda tener, lo bueno es que construyamos un diálogo transversal que nos enriquezca a todos, de forma que podamos aprender de los demás.
    Dicho esto, entiendo perfectamente la necesidad de "descebollar" rápidamente cuando, en función de nuestro trabajo es necesario percatarnos de las necesidades psicológicas de las personas para poderles ofrecer el bien o el servicio que mejor que se adapte a sus cualidades o bien ofrecérselos de la mejor manera en que nos los puedan comprar, pero para eso hay fórmulas muy eficaces. Como decía Visi en su comentario, gracias a eso algunos tenemos trabajo.
    Y por último, muchas gracias por tus elogios sobre el vuelo de las mariposas y las picaduras de abejas.
    Sospecho que nos leeremos mucho mutuamente.
    Saludos y hasta pronto.

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  17. Amigo Gabiprog:
    El margen de tolerancia no lo sé, pero como en toda imagen es más importante el concepto que el porcentaje. Lo que es evidente es que lo verdaderamente interesante de las personas está por debajo de esa línea de flotación aunque también lo es que cuanto más conoces a una persona más parte de ella es visible.
    Lo que me ha gustado mucho de tu comentario es lo que dices acerca de que es un mundo por explorar aunque sea andando por encima del hielo. Tienes mucha razón, porque el proceloso camino de las relaciones personales muchas veces se parece a eso, a andar sobre hielo y con peligro de deslizarse por la pendiente.
    Un saludo y espero que hayas decidido presentar tu blog al concurso. Si lo haces, ya sabes que puedes contar con mi voto.

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  18. Espléndida reflexión, Josep. Me ha gustado mucho. Tienes razón en que nos dejamos llevar demasiado por los prejuicios, yo el primero.

    Y en cuanto a lo que comentas de nuestras necesidades, yo creo que la más importante es, valga la redundancia, sentirnos necesarios.

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  19. Joseph, yo desde mi humilde punto de vista, si que creo que nos convertimos en lo que pensamos, y esos pensamientos y sentimientos surgen a partir de nuestros valores, y también creo que reflejamos eso que llevamos dentro. Otra cosa es que los demás miren lo que yo reflejo porque cada uno ve al otro en función de lo que lleva dentro y ahí entiendo, es donde radica la dificultad entre lo que yo proyecto y lo que el otro interpreta. Al respecto viene muy bien el cuento, que seguramente conoces, de la señora que desde su ventana criticaba a la vecina cuando tendía su ropa porque veía que dejaba la ropa sucia, y esta crítica la repitió durante varios días hasta que su marido le limpió las ventanas, a partir de ese día la señora empezó a ver la ropa de su vecina limpia porque la realidad es que ella veía sucia la ropa porque la veía a través de los sucios cristales de su ventana.
    Por lo que infiero en que la problemática en donde realmente está en juzgar o prejuzgar a los demás. Debemos ser cuidadosos al juzgar puesto que vemos a través de nuestra perspectiva y la misma puede estar equivocada. Sería más útil utilizar ese tiempo que dedicamos a criticar, a juzgar, intentando aprender y mejorar nosotros como personas y a empatizar con el otro entendiendo sus actuaciones en función de sus circunstancias. Interesante aporte el que hoy nos dejas para reflexionar. Un fuerte abrazo

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  20. Creo que, a no ser en contados casos, el 10% que asoma de nuestra trinchera está influenciado por el 90% que permanece oculto.

    Nuestros comentarios y acciones (nosotros ante el exterior)están impregnados de los sentimientos, valores y emociones que experimentamos.

    Con esto quiero decir que lo que mostramos es lo que somos.

    En cuanto a la primera impresión... prefiero observar a juzgar. La impronta que queda en un primer momento no es más que una de las piezas que a lo largo del tiempo y el trato irá completando nuestra visión de una persona.

    Mi primera impresión ante tu blog fue buena. Me parece muy interesnte y una ayuda para, entre todos, ir conociendo más sobre nosotros mismos. Seguiré observando. De momento te incluyo entre mis blogs amigos. Espero que no te parezca mal.

    Salud.

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  21. Hola Fernando:
    Muchas gracias por pasarte por aquí. Sentirnos necesitados es una de nuestras primeras necesidades, estoy de acuerdo. Ya sabemos aquello de que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
    Hasta pronto y un saludo.

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  22. Hola Belkis:
    Como siempre, tus aportaciones suponen un salto cualitativo, así que te doy/damos las gracias por ello. En efecto, Holtz dice eso mismo y yo también creo que es como tú dices. Al fin y al cabo, todo lo que decimos y hacemos no deja de ser más que las sucesivas concreciones de motivos muy intensos en su necesidad de ser satisfechos pero vagos en su formulación y por eso necesita de estos filtros.
    Conocía el cuento que, una vez más, me parece muy apropiado para ilustrar lo que sucede: todos interpretamos la realidad, pero es una realidad la mayor parte de las veces deformada.
    Muchas gracias de nuevo y hasta pronto.

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  23. Hola Valentina:
    Completamente de acuerdo, lo que mostramos es lo que somos y no lo que los demás suponen que somos. Hacer un esfuerzo por no dejarse llevar por la primera impresión, sobre todo en la sociedad en la que vivimos, no deja de ser heróico.
    Estoy encantado de que me hayas incluido en tus blogs amigos, faltaría más. Muchas gracias y un saludo.

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