22 de junio de 2009

Los que predicen el pasado

Quisiera dedicar unos minutos a hablar sobre una especie que no corre ningún riesgo de extinción, así que no me mueve a ello ningún afán proteccionista ni nada que se le parezca. A mi modo de ver hay tres tipos de personas:
  • Los que parece que tienen la bola de cristal para predecir el futuro y suelen fallar más que acertar.
  • Los que saben que no tienen la bola de cristal pero que son capaces de intuir lo que sucederá evaluando cuáles son las tendencias previsibles y en función de esa predicción acertar, acercarse lo suficiente o errar… y
  • Los que no se fían más que de lo que pueden demostrar con datos. A esos ni falta que les hace tener la bola de cristal y son la inestimable especie a la que me quiero referir.

Basan sus afirmaciones en el análisis de los hechos (pasados) y en este sentido tiene poco mérito que no se equivoquen, pero en determinadas ocasiones tratan de realizar proyecciones a futuro precisamente basadas en lecturas de datos pasados que tratan de colar como infalibles obviando que en toda predicción hay que considerar tanto las variables ponderables (por ejemplo el contexto en el que se produce el hecho) como las imponderables (y aquí me quedo en blanco, porque precisamente por eso son imponderables).

A eso se le conoce como sofisma: razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso. Es como si yo dijo: blanco y en botella, leche. Puede ser leche u horchata, pero para el sofista es irrefutable que se trata de leche, faltaría más.

Esta especie, como digo, no está en absoluto en vías de extinción y tiene sus seguidores que normalmente son personas de buena fe. Si el sofista es además creador de opinión, gurú o cualquier otra forma de influenciador de audiencias, la que nos puede montar es parda. En estos días que no son precisamente de vino y rosas, sería de agradecer que se dedicaran exclusivamente a lo que son tan buenos: predecir el pasado y que se tienten la camisa antes de ponerse a predecir el futuro que, como su nombre indica y cae por su propio peso además de por la gravedad, está por completo lleno de ponderables e imponderables.

¿Y por qué digo esto? Porque en estos días la prensa está llena de profetas de todo pelaje pero sobre todo de agoreros que sólo hacen que contribuir más si cabe a la sensación de pesimismo cada vez más generalizado. Algunos vaticinan que llegaremos a siete millones de parados, otros que este país se arrastrará sin rumbo económico durante los próximos diez años, los hay que predicen que la asfixia financiera que padecen las pequeñas empresas no ha hecho más que empezar y que el año que viene se cerrarán no sé cuántas de ellas.

Necesitamos tener esperanza y creer en nosotros. Pasará lo que tenga que pasar, pero por favor, dejen ya ustedes de predecir desgracias que nos afectarían a todos menos a ustedes.

40 comentarios:

  1. Estimado Josep:

    Has tocado un tema muy peliagudo, tanto por su magnitud, como por su poder: los medios de comunicación.

    Los "agoreros" de los que tratas, no serían nada si no tuvieran el respaldo mediático y éso, según de quien venga y para qué, tiene valor añadido. Desgraciadamente, no nos es ajeno, ni extraño, leer la misma noticia con distintos titulares según el medio en el que se trate y según los intereses que proteja.

    En estos últimos años hemos visto como nuestros espacios televisivos y prensa se llenan de "tragedias humanas", de noticias espeluznantes, de descalabros económicos, de corrupción política, etc. y poco a poco nos hemos ido asentando en la "información del mal".
    ¿Pero no hay nada en el mundo de "bueno" de lo que merezca la pena informar?. No digo yo que todo sea "paz y amor" (que no vendría mal), pero hay días que te sientas a ver el telediario o a leer la prensa y te entra una tristeza y un desánimo increíbles.

    Si echar la vista atrás, aprender de lo vivido, sirve para no caer en errores futuros, chapó, pero oiga, no me venga Ud. a decir "Sé que vas a tropezar con la misma piedra una vez más"; si tiene que decirme algo como predicción, dígame donde está la piedra fatídica y enséñeme a vadearla, porque de otro modo no me valen sus profecías.

    Corren estos días noticias de "miedo"; miedo a los créditos que no conceden, miedo a las deudas que no se saldan, miedo a perder el empleo, miedo a quedarse sin prestaciones, miedo a no llegar a fin de mes, miedo, practicamente, a respirar.
    No es extraño que la gente tenga miedo, es que no hacen más que enseñarnos el dragón pero nadie parece conocer el paradero de San Jorge, aunque tampoco se nos escapaca quien le paga la nómina al dragón.

    Te copio la frase, Josep:

    "Necesitamos tener esperanza y creer en nosotros".

    P.D. Josep, se te ha notado la "sutileza masculina" en cuanto a la gama de colores; hombre de dios, la horchata no es blanca, es beig, jajaja.

    Saludos y como siempre, estupendo el post.

    ResponderEliminar
  2. Hola, Josep!!

    Interesante post que empuja a buscar una reflexión sobre lo que escribes.

    De un principio, creo que la sociedad se construye en los cimientos de aquellos que buscan su interés. Esos que manejan este mundo a su antojo lo llevan hacia la demagogia y hacia un rumbo donde la tragedia y el pesismismo siempre debe estar presente. Es lo que hay, lo que interesa y vende.
    El problema es que nos dejamos ir en esas ideas falsas pero poderosas y nos alejamos de nuestra conciencia.
    Esta espiral crea una gigantesca ola de miedo y negatividad y forma en su conjunto una actitud que se cuela en nuestro pensamiento y corazón.
    Vivimos al son de lo que nos dan y nos enseñan en la televisión, en los medios de comunicación y en las tradiciones.
    Hemos perdido el sentido y el camino y parece que lo que somos lo vamos dejando cada día que pasa en lo que nos imponen y en lo que nos dicen que está bién o mal.

    Soy de los que piensan que para encontrar el sendero de nuestro destino , hay que acercarse a nuestro yo interior, a nuestra conciencia,a rescatar lo que llevamos dentro, lo mejor, lo bueno y la luz de nuestro alma.
    De esa manera cambiaremos poco a poco las ideas , la vida y sobre todo ,la dirección de este mundo que va directamente al abismo de la destrucción a través de la codicia y egoísmo.

    Todo está en nuestro interior...
    La esperanza, el deseo,los motivos ....
    Ahora es cuestión de quedarse en el intento o de actuar.

    O acaso la vida no es maravillosa.
    Saludos Josep, genial post.

    ResponderEliminar
  3. Mmmmm...
    Mi querido Josep Julián, me temo que esta vez -y sé que me lo vas a permitir- no pueda estar totalmente de acuerdo contigo.
    Yo, con sinceridad, pensaba que el positivismo era la clave para insuflar aires de movimiento fresco en contra de lo que parecía una tendencia al catastrofismo. No soy defensor de los medios de comunicación, pues al fin y al cabo estos no dejan de ser empresas posicionadas (y que alguien me diga uno que no lo está... sólo uno). Pero ha pasado el tiempo, y he visto a mi alrededor numerosas desilusiones y fracasos producidos por el entorno. No "inducidos", "influenciados" por el entorno, sino producidos, lo cual es peor. Me he dado cuenta de que el realismo es parte fundamental de nuestra planificación.
    "Por muy exactos que sean nuestros planes -leía yo esta tarde en algún artículo- nunca podremos incluir en ellos toda la realidad. La realidad, por otro lado, no puede entrar en nuestra cabeza sino bajo forma de información, de resumen, de síntesis de algunos rasgos representativos (...). No tenemos otro remedio que confiar en el sistema de la planificación, en saber-hacer lo que una elección de qué-hacer precisa, y luego, si es necesario, corregir sobre la marcha".
    Por desgracia, las previsiones hasta el momento van cumpliéndose. Yo ya no confío en "brotes verdes" (prefiero confiar en los botes de judías verdes) y necesito de la información veraz, o la más cercana a la realidad, para ajustar mis previsiones, aquellas que me permitan mis futuras acciones.
    Usé un ejemplo propio real en otro blog, que no quiero repetir por ser un tema extremadamente delicado, y no voy a dar pábulo a la compasión, pues nada más lejos de nuestra intención. Sólo deja que te diga que si alguien tiene una enfermedad grave, lo mejor es que le digan en qué estado de avance se encuentra. Y sí, hay que pensar con positivismo, hay que poner al mal tiempo buena cara y hay que actuar con confianza en los medios que hoy en día existen. Así lo hemos determinado. Lo malo sería que la información estuviese contaminada -disfrazada- desde el principio.
    No, este mundo no se irá al abismo en la medida que actuemos con racionalidad humana y no a base de impulsos. Hemos aprendido que no podemos englobar incondicionalmente a quien es diferente. Pero -al menos yo- hemos aprendido también que la verdad hay que contarla, por cruda que sea. Y si así se hace, se podrán tomar medidas para paliar, con la mayor efectividad posible, los efectos adversos. A tiempo, que es lo importante.
    Se mencionaron los cuatro millones, y mucha gente salió escandalizada. Tenemos los cuatro millones, y por desgracia no hay visos de mejora. Ahora se aceptan los cuatro millones, e incluso hay voces ex-positivistas que hablan ya de cinco.
    Prefiero realidad y reacción. Sobre todo, reacción. "Con un par de cojones, Fonseca" -decía el anuncio, que culminaba con la pregunta: "Y vosotros, ¿qué vais a hacer hoy?" (por si alguno no lo recuerda, el spot es de Skoda).
    Saludos, Josep Julián, y perdón por la extensión. En cualquier caso, coincidirás conmigo en que la discrepancia no siempre es mala, ¿no es así?
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Hola María:
    Creo que el miedo es un arma poderosa y un negocio como cualquier otro. Yo estoy por el no-miedo.
    El pesimismo es un estado mental que actúa como paralizante y los agoreros actúan como sus sumos sacerdotes. Yo creo que necesitamos esperanza porque si no entraremos en una espiral sin fin.
    El optimismo es una opción personal. Y yo me apunto a ella como norma de vida. Hay que tener confianza, para empezar en uno mismo y para poder irradiar confianza en el entorno. Las fuerzas más poderosas habitan en nosotros (las buenas y las malas) y hemos de decidir de qué lado nos ponemos.
    Estoy en contra de los que lo único que saben hacer bien es predecir el pasado y antes que eso no supieron predecir el futuro.
    Muchas gracias por tu comentario. Y sí, la horchata es beige, pero clarito.

    ResponderEliminar
  5. Hola David:
    Obviamente, comparto cuanto dices.La tragedia, el pesimismo y el miedo son paralizantes y como bien dices, es necesario un empuje interior para superarlos. Justo lo contrario de lo que vivimos y vemos a diario. Las sociedades se construyen de individuos y ahora lo que necesitamos es que busquemos en nuestro interior elementos de confianza y no que nos sentemos a lamernos las heridas y a esperar que el señor Obama nos salve, que es lo único que parece que estamos dispuestos a hacer.
    Muchas gracias por tu aportación y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  6. Amigo Germán:
    Empiezo por el final de tu comentario para decirte que coincido contigo en que la discrepancia no sólo es sana sino necesaria. Cuando escogí el tema para este post era consciente de que crearía polémica, pero nunca he pensado que los únicos comentarios a valorar sean los coincidentes con los puntos de vista de uno, así que estate tranquilo por esta parte.
    La segunda cuestión es que, necesariamente, cuanto expones necesita una respuesta más o menos dilatada por lo que pido perdón por anticipado a ti y a nuestros lectores.
    Aclaro que no estoy en contra de que se nos cuente las cosas como son, eso es absolutamente necesario. De lo que estoy en contra es de aquellos que basándose en el pasado hacen previsiones catastrofistas cuando en el pasado (donse se sienten tan cómodos) fueron incapaces de ver -o no tuvieron las agallas de contarnos- lo que se venía encima. El matiz es importante. Por no mencionar que en parte, estos han sido los causantes del desastre económico en el que nos encontramos.
    Me refería en mi post a que hay tres tipos de personas. No tengo nada en contra de los del segundo grupo porque acertar y errar es humano. En mi empresa hay un letrero en la entrada que reza: acertamos o aprendemos, pero sí en contra del primero y del tercero. Especialmente de este último porque a los del primero se les ve venir de lejos.
    El positivismo es una opción vital en la que creo, pero diferencio esto del optimista iluso. Se trata de encontrar elementos de aprendizaje en las experiencias y en lo que está pasando. Desde mi punto de vista realismo y positivismo no son incompatibles si superamos el análisis simple.
    Empezamos a estar todos un poco hartos de los dichosos "brotes verdes" y coincido contigo en que preferiría ver "brotes de judías verdes" (muy buena imagen, Germán) y en este sentido yo me apunto más a las tesis de Krugman que, rara avis, es el único economista que en mi opinión está diciendo cosas sensatas por el momento. Precisamente el domingo me quedé helado cuando leí en la prensa que el gobierno de Estados Unidos está considerando incorporar a su equipo anti-crisis a un guru de los que en estos tiempos de crisis está amasando una fortuna yendo en contra del mercado (qué miedo).
    Pero también me preocupa que no fluya el crédito a las pymes y que cuando algún empresario necesita financiación se acerque al banco derrotado de antemano. Supongo que habrás visto ese anuncio en el que un pequeño empresario constata que nadie es capaz de decir "sí". Otro famoso banco que predica que ahora da más créditos que nunca los da, pero al 12,5% y así. Pero también me preocupa que en estos momentos se firmen ERE's como churros cuando hace unos pocos años este era un procedimiento de excepción.
    En fin, nos queda tu mención a la realidad y reacción. Comentas y yo estoy de acuerdo contigo, que prefieres la reacción "con un par...". Pero no olvidemos que la reacción empieza por uno mismo y por dejar de lado las letanías de los agoreros que predicen el futuro cuando ni siquiera supieron predecir el pasado. Y estate seguro, en la mayor parte de los casos, éstos nunca se verán afectados por las desgracias que pronostican.
    Muchas gracias por tu contribución y se agradece el debate que no ha hecho más que empezar y para el que quedas emplazado.
    Un saludo afectuoso.

    ResponderEliminar
  7. Los ingenieros a obra vista no suelen aportar muchas soluciones... y efectivamente, no están precisamente en extinción!!!

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  8. Hola Gabiprog:
    Eso creo yo también.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Genial artículo, enhorabuena!

    Como sabes, yo trabajo metido triplemente en el mundillo que comentas, una porque me toca directamente los de los Bancos y la financiación, que es una pelea continua, dos porque tengo que hacer infinidad de informes intentando "predecir" la realidad en que va a estar la empresa dentro de X tiempo, cosa que es imposible -lo máximo que puedo hacer es aproximarme, e incluir un rango de posibles desviaciones, porque como bien dices, siempre surgen imponderables; y tres, porque me gusta comentar en mi página este tipo de temas, así que debo ser un poco masoquista... :)

    En cuanto a lo de los gurús que predicen el apocalipsis, yo creo que todo viene porque se le ha dado mucho bombo a Nouriel Roubini, profesor de economía que predijo la crisis global que ahora nos afecta, y parece que ahora todos se apuntan -nos apuntamos- al carro de ser catastróficos, que bien pensado es una postura bastante cómoda.

    Imagínate, si yo hago una previsión de tesorería, y me "equivoco" (han surgido imponderables) por 100.000 euros en contra, a mis jefes no les gustará nada. Si me equivoco por 200.000 a favor, mis jefes me dirán "ah, no has tenido en cuenta esto", pero de mejor humor, claro estamos mejor de lo previsto.

    Con la economía global, lo mismo, por ejemplo, yo predigo que la economía en España va a caer un 5% este año (por no decir un 8%). Si acierto, soy el gran gurú que predijo la caída, si me equivoco y sólo baja un 1%, nadie se acordará de mí, y todos felices porque ha caído poco!!

    Y siempre podré argumentar que fue gracias al efecto combinado de las políticas expansivas de los Gobiernos...

    Saludos
    Pablo Rodríguez

    ResponderEliminar
  10. Hola Pablo:
    Me ha gustado tu apunte de que es cómodo apuntarse al catastrofismo. En efecto, si aciertas eres un crack y si fallas puede que nadie se acuerde de tu predicción o que le puedas echar la culpa al cha-cha-cha.
    Los que jugamos con fuego real tenemos que tomar posiciones todos los días, acertemos o no y el arte ya no consiste en aproximarnos más o menos (mejor si nos aproximamos, claro) sino en considerar el mayor número de variables y eso, amigo mío, ya es harina de otro costal.
    Muchas gracias por tu contribución que sabes que valoro mucho. Y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  11. Hola Josep Julian:
    Un post interesantisimo con el cual estoy bastante de acuerdo. A hechos pasados es fácil predecir (pero no acertar) y los que se basan en datos (los que les interesan o interpretan a su gusto)también fallán. Lo que ocurre es que ninguno de estos "profetas" pondrían la mano en el fuego por sus vaticinios si en ello le fuese la vida. Así, nos encontramos con asustadores profesionales que paralizan al personal y con charlatanes que afirman que el mundo será en breve de color de rosa otra vez.

    No aprenderemos que por muchos datos "objetivos" que tengamos, eso no garantiza el acierto. Que se lo digan a los de las casas de apuestas que se están forrando, como se forraron tantos análistas de salón que no han visto fuego real en su vida y que cuando se equivocan tambien ganan.
    Enhorabuena a ti por el post y a los comentaristas por sus interesantes y valiosos comentarios.
    Saludos

    ResponderEliminar
  12. Yo creo que eso de predecir el pasado no es correcto, más bien deberíamos utilizar el beneficio del aprendizaje derivado de la experiencia, revisar porqué ha ocurrido lo imprevisto, si era imprevisible o no, e incluirlo en nuestras predicciones. A todo ello naturalmente que hay darle un barniz de esperanza y optimismo y si cabe hacer uso de la ley de la atracción, los pensamientos positivos que se transformen en acciones positivas nos hacen mucha falta todos los días de nuestra vida. Y como dices al final, tener esperanza y creer en nosotros mismos. A propósito del tema viene muy bien un trocito de la canción de Diego Torres “El color de la Esperanza” …..
    “Sé que las ventanas se pueden abrir
    cambiar el aire depende de ti
    te ayudara vale la pena una vez más

    Saber que se puede querer que se pueda
    quitarse los miedos sacarlos afuera
    pintarse la cara color esperanza
    tentar al futuro con el corazón…
    Un cordial saludo Josep

    ResponderEliminar
  13. Pero hay que estar claro en algo, y es que la historia se repite pues nunca aprendemos de ella, por eso es que a veces es fàcil predecir el futuro, aunque eso no ayude en nada.

    ResponderEliminar
  14. Hola Fernando:
    Muchas gracias por tu aportación al tiempo que aprovecho para agradecer las suyas a todos los que están participando con sus opiniones a enriquecer este debate.
    Confieso que el asunto que se trata aquí me tiene particularmente preocupado y aunque no puedo ser más explícito, sin duda estoy influenciado porque he pasado recientemente una experiencia continuada con "predictores del pasado" que me ha causado una cierta amargura.
    Me ha gustado mucho eso que dices de que nunca podrían la mano en el fuego si les fuera la vida en ello porque al mismo tiempo que capacidad para formular hipótesis la tienen de negar que dijeron lo que dijeron. La culpa siempre es de los demás.
    Un fuerte abrazo amigo Fernando y espero volver a verte pronto por aquí.

    ResponderEliminar
  15. Hola Belkis:
    Por un error, se me ha borrado la respuesta a tu comentario. Lástima porque me había quedado muy chula (je,je) y a ver cómo me sale ahora.
    Es evidente que la forma en la que enfrentamos las situaciones es determinante. Cuando analizamos algo y cuanto más grave sea con mayor motivo, necesitamos hacerlo con toda la dosis de realismo que seamos capaces de aportar, pero al mismo tiempo con una visión positiva porque si no, muchas veces las cosas parecen no tener solución.
    El positivismo implica esperanza, como dices, y esa esperanza que tanto necesitamos que nos aporten cuando nosotros no vemos la salida a un problema es la misma que otros necesitan cuando están en el otro lado.
    En esto coincido no sólo contigo sino con Leila Navarro quien nos ha enseñado lo obvio, que cada crisis, cada problema, tiene oculta una oportunidad de superación que precisa del enfoque positivo para dar con ella. Nada de eso es simplista, vanal o frívolo. Así que si amiga mía, aprendamos a pintar el futuro color esperanza.
    Un abrazo Belkis y muchas gracias.
    (No me ha quedado igual pero creo que se entiende el mensaje).

    ResponderEliminar
  16. Hola Alí Reyes:
    Pues sí, no había caído en ello. Bueno, en ese caso, salvemos de la quema a estos.
    Muchas gracias por pasarte y dejar tu huella. Un saludo y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  17. Muchas gracias por leer mi blog y muchas gracias por la invitación al tuyo.
    Al igual que tú, trabajé en el sector financiero, hasta que a los 55 años (hace ya casi 10) a algún lumbrera se le ocurrió la idea de que era mayor. No solo yo, sino otros 700 más. Y nos despidieron, al amparo de ese eufemismo llamado prejubilación.
    A partir de ese momento, pude desarrollar (y sigo desarrollando)todas las inquietudes personales que he tenido siempre. Además de mi formación universitaria, tuve la suerte de adquirir en el desarrollo de mi actividad laboral, siempre en contacto directo con el cliente, un conocimiento directo de la gente, de sus inquietudes, de sus problemas. Ser confidente involuntario de problemas ajenos al mundo financiero. Dirigir equipos de colaboradores y aprender de ellos una barbaridad. En fin, disfruté mucho con el trabajo y las responsabilidades que me toco asumir.
    Quizás por esto y por el conocimiento adquirido en ese tiempo de un sector tan "delicado" como es el financiero, me importan un pito la cantidad de cantamañanas que cada día apuestan por decir la tontería mas gorda. El problema reside, en mi opinión, en que esos cantamañanas nunca reconocerán su participación activa en tanto desaguisado como se ha producido.
    Perdón por la extensión del comentario.
    Espero que volvamos a "vernos" en nuestros blosgs.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Me encanta tu blog. Con tu permiso, me lo llevo a mi lista para leerte en el futuro.
    Esta entrada da mucho juego. Parece que siempre hay espontáneos que se aprovechan de cualquier situacion para sentar cátedra. Y de camino ganarse algunos duros.
    El ser humano es así de soberbio y oportunista. Desde el mago que con el péndulo sabe cuantos goles marcará la selección española, hasta los economistas de altas esferas que quieren saber en qué mes arrancará o dejará de arrancar la economía.

    Muy bueno tu blog. La inteligencia emocional es un campo enorme con todos los papeles de ser útil al maximo, y combinable con dosis de poesía, belleza, sensibilidad al gustoo con las más estrictos de los discursos didácticos.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  19. ...Una novela acerca de un aymará...Fascinante. Pero no puedo aportar muchos datos, no obstante te invito a visitar el blog de un ecuatoriano que te puede dar algunas luces adicionales, se trata de Carlos en el blog de "Sentado frente al Mundo", lo puedes ubicar en la lista de blog que sigo. Pregúntale si tiene algo acerca del tema y le dices que te recomendé yo. Por otro lado, te agradecería que me facilitaras el correo, a efectos de ver si puedo enviarte mi librito de cuentos, allí hay un cuento cuya primera escena se desarrolla entre indios peruanos, aunque sólo como recuadro de los hechos, que se desarrollan en Venezuela. Mi correo gmail está al final de la columna de la izquierda de "tigrero". En contacto hermano

    ResponderEliminar
  20. La prudencia cotiza a la baja y las osadías, en este país, salen gratis. Todos somos expertos en todo. Nada escapa a nuestro sagaz ojo. Realizamos diagnósticos solemnes sin ruborizarnos lo más mínimo. ¿Qué más da si contaminamos, mentimos o distorsionamos? Total, en esta sociedad infantilizada las responsabilidades personales se disuelven en una gran (ir)responsabilidad colectiva. Nadie tiene culpa de nada y donde dije "digo" ahora digo "Rodrigo" y a otra cosa, que es gratis y sin consecuencias. Antes, esas cosas erosionaban el prestigio, la autoridad y la credibilidad dentro de una comunidad, pero ahora todo vale. Los generadores de opinión deberían saber que un gran poder lleva aparejado una gran responsabilidad, porque hay cosas que dicen que si las opina mi panadera o el pescadero de la esquina apenas tienen recorrido, pero si las dicen ellos cobran una influencia y un impacto cuyas consecuencias hay que valorar con cautela.

    ResponderEliminar
  21. Josep..!
    Vengo a través de Belkis.

    Me gusta el título de tu blog.La inteligencia de las emociones. La emoción y el sentimiento son vida,recuerdo y presencia..Ello nos hace personas y nos lleva hacia los demás..A partir de ahí,junto a ellos podemos mejorar este mundo que nos ha tocado vivir..

    ..Mundo,que de acuerdo con tu post,se nos escapa de las manos,sino ponemos optimismo y todo lo mejor que tenemos dentro.

    Mi enhorabuena por esa valiente sinceridad que se respira en tu casa.

    Te invito a la mia..

    Un abrazo,amigo
    M.Jesús

    ResponderEliminar
  22. Aterrizo en este blog como siempre, sin darme cuenta de cómo he llegado.

    Me encantan los temas que tengan que ver con psicología o emociones.

    Yo me catalogo como una persona del tercer tipo, es decir, las que describes. Como también soy muy pesimista, pues cuando se trata de predecir algo malo me pongo las botas.

    Aún así, el tiempo y los años van ayudándome a aprender que no todo puede estar calculado, muchos acontecimientos escapan de nuestras manos y no todo puede estar sujeto a la perfección. No viene mal a veces la improvisación.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  23. ¿Que tal Josep...?,es bueno escuchar a esos futurologos, tambien a los historiadores que como nos cuentas señalan al pasado como quien coje una "plantilla" y la utiliz como herramienta eterna..., pero despues de escucharlos hay que reflexionar,razonar y cuestionar esas argumentaciones. Compararlas con la realidad que te rodea, que es la que determina tus estados de ánimo, tu euforia o tu desaliento... y sacar esas conclusiones, pero siempre en base a nuestras "observaciones de campo".
    Creo que estos tiempos duros, que estamos viviendo y que se avecinan nos deben de servir para modificar nuestras conductas pero de forma constructiva, estas crisis nos pueden hacer cambiar de optica, volvernos mas serenos, mas objetivos y mas racionales.
    Y por ultimo te comento una anecdota, un amigo mio irrumpió en la carpinteria gritando y gesticulando: ¡¡¡Pedro, no te muevas, no te gastes un duro, ahorra y no inviertas en nada..., esto se va a la mierda...¡¡¡. Yo me reía, mi amigo es muy locuaz,pese a ser un gestor de primera...,casualmente acababa de comprar una nueva herramienta para el taller. Una pistola neumatica que clava "chapas corrugadas", un util de emsamblaje que me permitiria, en caso de necesidad, abaratar mi trabajo para tratar de acceder a un mercado complementario en caso de que mi nicho de producto se agotase o tocase fondo. No obstante he descubierto que puedo usar esa nueva herramienta casi a diario y manteniendo mis standares de calidad...,lo contaba por lo de adaptarse y tratar de sobrevivir... , no dejarse arrastrar por ese pesimismo del que hablabas y negarse a ir mejorando las empresas o los pequeños talleres como el mio.
    Saludos Josep...,por cierto, las obras siguen en el barrio, nadie puede aparcar y Celia sigue sin poder dormir.

    ResponderEliminar
  24. Interesante reflexión nos propones, amigo.... ¡¡que importante son las emociones!!

    Felicidades

    pacobailacoach.blogspot.com

    ResponderEliminar
  25. Estoy de acuerdo con que hay distintos tipos de persona, unos más optimistas, unos más pesimistas y todas las variantes ... pero creo que nos pasamos mucho tiempo en predicciones y comentarios de las predicciones y todo eso nos tiene paralizados.
    En una situación tan complicada como la actual lo que parece que olvidamos es que hay que "currar" en vez de hablar. Como se dice coloquialmente "hay que tirar p'alante" ... Con iniciativa, con imaginación o como se pueda, pero trabajar y creo que esa es la única manera de reflotar y dar un giro a esta situación. Mientras sigamos pensando en cómo nos van a sacar o esperando una idea mágica de otros, vamos fatal.
    Cada uno de nosotros tenemos que remar activamente y con ganas (lo harán más fácil los optimistas) porque si no nos llevará esta corriente de crisis, EREs, etc. y además ... no sabremos cómo ha sido. Le echaremos la culpa a los otros y diremos como Calimero: "¿por qué me pasa esto a mí?"
    Así que ÁNIMO Y A PONERSE LAS PILAS

    ResponderEliminar
  26. Estoy de acuerdo en que hay demasiados 'expertos' que opinan muy a la ligera. Como diría Niels Bohr, en una de sus citas más célebres, "un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo". No obstante yo sí que pienso que vamos a tener siete millones de parados, salvo que un milagro lo remedie. Hasta ahora estoy acertando en mis previsiones, aunque en este tema me encantaría equivocarme. Un saludo, Josep.

    ResponderEliminar
  27. Amigo Josep Julián:
    Lo interpretaba mal. Cuando tú, ciertamente, te refieres al positivismo realista, yo me ofuscaba en el positivismo incondicional, lo que con acierto has denominado "optimismo iluso".
    Por ello, pido disculpas por el error.
    De hecho, no puedo estar más de acuerdo en tu defensa de las pymes y la importancia de que estos empresarios no decaigan en el intento de mantenerse a flote. Y lo digo no sólo por los puestos de trabajo de los empleados, sino también porque soy una de esas personas a las que les duele ver las puertas de las empresas y los negocios cerrados. Siempre imagino las historias e ilusiones que se han forjado dentro de aquellas paredes cuando se pintaron por primera vez.
    A mí también me molestan los gurús. Entre otras cosas, porque en general no se comprometen. Y es que para adquirir impulso, hay que dar un pequeño paso atrás... y siempre acaban siendo los más pequeños los que actúan de muelle para impulsar, en muchas ocasiones, a quienes no se lo merecen.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  28. Amigo Armando:
    Pues sí, al parecer compartimos pasado en el sector financiero, aunque ninguno de los dos estemos en este momento en "activo" en él. Tú en calidad de prejubilado y yo en el de dimitido por aburrimido.
    Aunque no era tema del post, coincido contigo en la salvajada que supone la prejubilación de personas con talento a unas edades en las que se está en plena productividad intelectual, pero ya sabemos lo que suponen las decisiones de "café para todos" a pesar de que muchos amigos míos están en esta situación y están encantados de la vida.
    En tu caso, y me alegro infinito, has canalizado tu energía hacia el lado de la consultoría (como yo) y, en efecto, comprendo lo que dices respecto de escuchar a los clientes "desde el otro lado de la mesa" en el que se puede hacer transferencia de conocimiento, eso que como tiene un valor incalculable cuesta tanto de tarifar ;-).
    Pero en lo que estoy más de acuerdo contigo es en lo de los cantamañanas (singermornings les llama uno que yo conozco).
    Seguro que volvemos a vernos. Esta ya es tu casa.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  29. Hola David:
    Muchas gracias por tus piropos. La verdad es que tu página también es una delicia y lo único que lamento es no diponer de más tiempo para investigar en búsqueda de tantas joyas como hay por ahí.
    En efecto, la inteligencia emocional es una plataforma magnífica para abordar todas las cosas que dices porque trata de explicar por qué reaccionamos como lo hacemos ante los impulsos que recibimos de fuera... y de dentro, que a veces olvidamos que nosotros deberiamos ser nuestros principales impulsores.
    Para mí es un honor que hayas decidido añadir "la Inteligencia de las Emociones" a los blogs que sigues y por ello espero que nos volvamos a ver de nuevo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  30. Hola Alí Reyes:
    En cuanto tenga un momento te paso la información que pides y visito a tu amigo ecuatoriano. Te mantendré informado.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  31. Amigo Domingo:
    Coincido en que si hubiera responsabilidad penal por la sarta de chorradas que dicen tantos "interpretadores de la realidad" una de dos, o se lo pensaban dos veces antes de sacar la lengua a pasear o la administración de justicia sería la primera industria del país.
    Muy acertado comentario y como siempre, bienvenido.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  32. Qué tal Majecarmu:
    Llegar hasta aquí de la mano de Belkis es un honor para mí, así que te doy la bienvenida.
    Sabes, creo que finalmente saldremos de esta, no sólo por tener una visión optimista sino por la firme creencia en las capacidades que anidan dentro de todos nosotros. Será con sacrificios, también será doloroso, pero saldremos y habremos aprendido algunas cosas que serán muy útiles para futuras generaciones... espero.
    Gracias por unirte a esta comunidad de opiniones en la que siempre se agradecerán tus comentarios. Te visitaré pronto.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  33. Minerva:
    Ya sabes lo que se dice: los caminos del Señor son inescrutables. Bienvenida.
    Me encanta que te definas como una de las del tercer grupo (con todo lo que les está cayendo en estos comentarios, je,je). En realidad, los humanos no somos sólo de una manera, sino que balanceamos en función de las circunstancias, aunque es verdad que la cabra siempre tira al monte.
    Abrirse un poco y confiar, como tú bien dices, tampoco es tan malo ¿verdad?. Espero volver a verte siempre que quieras.
    Un saludo y muchas gracias por tu contribución.

    ResponderEliminar
  34. Hola Bicipalo:
    Siempre es un placer verte por aquí y lo que cuentas sobre la necesidad de tamizar a través de nuestras "observaciones de campo" me ha parecido una aportación genial.
    Tú, como pequeño empresario, vives muy a pie de calle la situación por la que estamos atravesando y ya ves que a pesar de las recomendaciones en contra de tu amigo, has comprado tu pistola neumática (has invertido). Con esa compra has hecho mucho más que invertir en utillaje, has invertido en tu capacidad de ilusionarte, de imaginar cómo aprovecharla al máximo, de recrear nuevas realidades. Así es como pienso que hay que afrontar las cosas, proyectándonos hacia el futuro al que todos llegaremos y más vale que sea con buen ánimo.
    Y por cierto, lo de las obras vale que es una incomodidad, pero al menos imaginemos que las que las hacen mantienen su puesto de trabajo y quién sabe, a lo mejor les da por entrar en tu carpintería y hacerte algún encargo pars su casa. No vas a ser el único en invertir ¿no?

    ResponderEliminar
  35. Amigo Paco Bailac:
    Como hombre de pensamiento que eres, agradezco tu comentario y ojalá que en otro momento te decidas a dejarnos tu punto de vista.
    Muchas gracias y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  36. Hola Itziar:
    Tu reflexión me parece muu acertada. Hay que dedicarse menos a lamerse las heridas y más a tirar "p'alante". Como podrás ver en el comentario de Bicipalo, la cuestión es esa, cada uno en la medida de sus posibilidades ha de tirar "p'alante", invertir, reinventarse o lo que sea, porque si no descubriremos más pronto que tarde que formamos parte de un mundo que está desapareciendo y que, de aquí poco, habrá desaparecido por completo. Y para eso, ya sabes lo que predico "auto" confianza, motivación, compromiso, etc. A ver si con eso del "auto" los de la "auto"moción tienen un detallito conmigo.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  37. Hola Fernando Solera:
    Buena cita la que nos propones. El otro día oí por radio la explicación de la ley de Murphy bastante coincidente con esta. Al parecer no se debe tanto a eso de que "la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla", sino que tiene su fundamento en que Murphy era un ingeniero al que encargaron la fabricación de una instalación muy compleja e innovadora. Como tal, nadie sabía por dónde podía fallar el tema, de forma que él se dedicó a estudiar todas las posibles y sobre todo improbables causas hasta convenir que éstas últimas son las que finalmente acaban produciéndose.
    Yo no sé si se cumplirá lo de los siete millones de parados, pero lo creo posible (dejémoslo así). Si eso se produce la catástrofe será enorme, no cabe duda, pero quizá por eso conviene que ahora que "sólo" estamos en cuatro millones nos pongamos todas las pilas, incluidas las del no-miedo y no-desánimo. ¿Dónde las venden? Desde luego no en el Corte Inglés, sino que habrá que buscar en algún otro sitio. ¿Qué tal si hurgamos en nuestro interior?
    Muchas gracias por tu aportación y espero volver a verte pronto por aquí.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  38. Amigo Germán:
    Un placer volver a tenerte por aquí. Seguramente no es que entendieras mal lo que decía sino que yo me expliqué mal y si es así, este intercambio de ideas nos habrá permitido fijar mejor los conceptos.
    Aprovecho para repetir que lo que dijiste de los "brotes de judías verdes" me pareció muy acertado y sí, coincido en que las pymes (las grandes perjudicadas y poco socorridas a pesar de ser las mayores aportadoras del PIB) han sido sido siempre y serán ahora también los muelles de relanzamiento económico.
    Escribí hace ya algún tiempo un post titulado "se necesita clientes" para explicar los eufemismos empleados a la hora de reconocer que un negocio echaba el cierre porque iba mal. Parece que hay un sentimiento de vergüenza ante el fracaso empresarial que explica a mi modo de ver un problema endémico de demasiados empresarios "listillos" que hay en este país. Y me refiero con ello a los que sólo saben operar cuando la coyuntura es favorable y abandonan el barco como ratas cuando las cosas se tuercen aunque sea un poco (ya no digo en los momentos actuales) dejando en la estacada a trabajadores, proveedores e incluso clientes.
    Ser empresario es una responsabilidad enorme y sólo éstos serán el muelle al que nos referimos. Por eso hay que apoyarles, unos dándoles crédito, otros trabajando más productivamente, otros mejorando el trato fiscal, etc. pero todos con una visión del buen positivismo, ese en el que ahora ya estamos de acuerdo. Y si aún y así tienen que acabar cerrando que no sientan vergüenza porque mientras existieron habrán hecho mucho más por este país que toda la sarta de gurús a la que nos hemos venido refiriendo estos días.
    Un saludo entrañable y hasta muy pronto.

    ResponderEliminar
  39. Gracias por tu respuesta Josep..

    Creo que si los optimistas nos unidos tendremos toda la fuerza que necesitamos para dar la vuelta a las cosas..!

    Por tanto..si me lo permites te seguiré.

    Un abrazo muy fuerte,amigo
    M.Jesús

    ResponderEliminar