14 de diciembre de 2009

Cuento de navidad

Esa noche estuvo llena de sueños. Soñó mucho, pero al despertar sólo le quedaba retazos de algunos de ellos, como si la parte esencial se hubiera desleído al retomar la conciencia. La mañana no era distinta a otras de invierno, al menos para él, que lo tenía todo hecho.
Se puso a caminar por la alameda como hacía tantas veces. Nada especial, sólo un paseo tranquilo a paso lento. Los años le habían restado agilidad, pero no la echaba de menos. Pensaba que ese era un precio leve que estaba dispuesto a pagar a cambio de cierta benevolencia de la vida que, hasta el momento, le había preservado de males mayores. Su salud no tenía nada de buena pero más allá de los comprensibles achaques de la edad que se concretaban en la necesidad del uso de una cachaba, el empleo de lentes y a la ingesta de algunas píldoras que se tomaba cuando no se le olvidaba, todo se reducía a eso. Daba gracias por ello a quien correspondiera.
Hurgó en los bolsillos de su pantalón en busca de no se sabe qué y dio con una caja de cerillas tan viejas como la pasada primavera. Palpó las aristas de sus bordes con las yemas de sus huesudos dedos y convino que estaban gastadas. No le hizo falta más para saberlo. Daba igual, ya no fumaba.
Allá a lo lejos se encontraba el límite de sus correrías, un estanque de aguas pardas en las que flotaba un mar de hojas caducas caídas de los plátanos que nadie se molestaba en recoger más que el viento cuando soplaba. Hacía frío, como todos los inviernos. Qué otra cosa podía hacer si no eso.
Mientras se acercaba al lago de mentiras cuya distancia tenía memorizada en pasos notó que un grupo de jóvenes le adelantaban sorteándole como a un estorbo, montados en sus bicicletas de carreras sin bocina. Notó al mismo tiempo el suave ruido de sus cadenas, el rítmico ruido de las ruedas hollando el camino de tierra y el aire cortado que dejaron como una estela a su paso.
No dio señales de alarma ni sufrió por su integridad en peligro, pero no pudo evitar acompañarles con la vista hasta que se perdieron haciendo un requiebro imposible. A él, cuando era un muchacho como aquellos también le había gustado montar en bici y sortear obstáculos con ella, ya fuera árboles, niños, palomos o ancianos. Una parte de él les siguió a rueda, pero la mayor porción de sí mismo se concentró en asegurar que pisaba bien a causa del desnivel del terreno. Si de algo tenía miedo era de caerse porque imaginaba que aquel hipotético tropiezo tendría consecuencias funestas.
Todavía con la mano izquierda metida en el bolsillo tamborileaba sobre la gastada caja de cerillas un pasodoble de los de siempre, que a él le parecía de ayer mismo, hasta que un mundo después llegó al límite de sus correrías y se sentó en un banco metálico y frío que vistió con un pañuelo para protegerse de las humedades. Y allí permaneció largo tiempo, casi una vida, un suspiro, con las manos apoyadas en el cayado de nervio de madera que ya no recordaba quién se lo había proporcionado si fue un regalo, una herencia o si se lo había fabricado él mismo.
Podía haber mirado el reloj pero sabía la hora, la misma de siempre, la de cada día, de cada paseo y llegado el minuto preciso se levantó con fatiga y tras dar unos pasos volvió sobre ellos para dejar la vieja caja de cerrillas sobre los hierros del asiento del banco. A alguien le harán más falta que a mí, se dijo.
Pensó en silencio sobre todos los silencios que le acompañaban a diario y que eran muchos. Él nunca había sido un hombre de muchas palabras, las más de las veces le bastaba con asentir o abstenerse y para eso no era preciso gastar mucha saliva. Retornó por la alameda al mismo o parecido paso y esta vez puso la vista en el horizonte que quedaba un poco más elevado que el nivel de la calle.
Trató de entretenerse de otra forma, ahora que los pasodobles no podían ser percutidos de ningún modo. Y fue entonces cuando se fijó en una cabina telefónica que seguramente llevaba allí muchos años y se dirigió hacia ella tratando de economizar esfuerzos, pero se le adelantó una señora con cara de llevar prisa. Él no tenía ninguna, así que hizo lo que debía, esperar a prudente distancia mientras daba tiempo a que las urgencias de llamadas de la señora se aplacaran y mientras esperaba sacó del bolsillo de su chaqueta una libreta raída consultando sin prisas sus hojas que pasaba con parsimonia infinita sólo para constatar que ningún nombre de los que aparecían en ella seguía con vida. La cerró y echó a andar de nuevo, esta vez con un paso un poco más melancólico que a la ida, sabiendo que ese vistazo era del todo innecesario porque ya conocía la respuesta.
Llegó a su casa y se puso a leer las cartas que le esperaban sobre la mesa. Se acercaba la navidad y pronto habría que ponerse en marcha.

Y se preguntó qué pasaría el día que ya no pudiera.

40 comentarios:

  1. No podía dejar de pasar a felicitarte por ese cuento..relatado con toda la magia del corazón..!!

    Hemos de seguir mandándole energía a ese "buen anciano.." para que viva mucho más y atienda todas esas cartas llenas de ilusión..!

    Entre lineas.. he leido ese sentimiento lejano y cercano,que cuidas con todo el cariño del mundo..

    GRACIAS JOSEP..!

    Mi abrazo siempre,amigo.
    M.Jesús

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  2. Me gustó lo que escribiste, una historia preciosa de un anciano que ha vivido y que sigue siendo fiel a sus paseos y a sus costumbres. Un anciano con recuerdos y con temores, como no puede ser de otro modo.
    Un beso

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  3. Hola Josep:

    Esto si es un regalo de navidad. Me ha parecido genial. sentido y sensibilidad en cada parrafafo. Enhorabuena.
    Para el viernes, saldrá mi cuento de navidad.
    Un abrazo

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  4. Hola, Josep: Precioso relato. Demuestras en tus posts capacidad para el análisis y también para la emotividad. Un afectuoso saludo, José Luis Gonzalo

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  5. Hola Josep Julián, es muy bonito. Admiro a las personas que con palabras expresan emociones, eso no es nada facil.
    Salu2

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  6. Buenos Dias Josep.

    Muy pero que muy bonito, si señor.

    Parece que lo estoy sintiendo igual que el protagonista.

    Un abrazo y no pierdas esa capacidad maravillosas de reflejar en el papel los sentimientos.

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  7. Hola Josep:

    Precioso y emotivo cuento. Me ha recordado a mi abuelo cuando decía "ya sólo quedo yo, de los de mi quinta" cuando con sus 90 años y sus ojos de nostalgia contemplaba su pueblo desde la terraza que se había convertido en el "límite de sus correrías".

    También me ha recordado una entrevista de Carrillo, donde decía algo así como que uno se hace consciente de su edad cuando empieza a ir al entierro de sus amigos.

    Mi deseo de navidad, para tí y todos nosotros, es que podamos llegar hasta el final siendo capaces de pasear hasta el estanque y tararear un pasodoble.

    Un fuerte abrazo, Josep.

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  8. La rutina se agarra cada vez más, pero hay momentos, instantes y fechas donde sentidos y sentimientos nos agitan. Y eso a veces, coquetea con la melancolía.

    Un abrazo.

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  9. Hola Josep
    Creo que yo también soy mujer de pocas palabras.
    Un beso

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  10. Ostras, es precioso, felicidades :) Hay mucha gente que busca cuentos tradicionales y cuentos nuevos, originales, de todas las culturas y pensé que quizás estaría bien compartir vivencias, pensamientos, ocurrencias, cuentos, anécdotas, recetas o lo que se nos ocurra, entre mucha gente. sería un honor para mí si te pasaras por mi blog a aportar esa pequeña semillita para ayudar a que la navidad nos enriquezca a todos un poquito más: http://seshatevneib.blogspot.com/2009/12/cuentos-tipicos-de-navidad.html

    Gracias y un saludo!!!

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  11. Hola Josep Julián:
    Me has sorprendido... muy agradablemente. Estaba esperando una de tus reflexiones y mira por donde de eso nada. Bueno, sí. Esta entrada también invita a la reflexión, pero ya me entiendes, quiero decir que de otra manera.
    Gracias por abrirnos los poros.
    Un abrazo.

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  12. Hola Josep,

    Conoces el santo grial de combinar la emocionalidad y el mensaje -¿Querrás compartirlo conmigo?- para crear narraciones muy atractivas.

    Me ha llamado especialmente la atención la frase "...cuando se fijó en una cabina telefónica que seguramente llevaba allí muchos años y se dirigió hacia ella ...". Me ha hecho reflexionar: ¿Cuántas veces mostramos ceguera al no ver las personas que están a nuestro lado y que nos quieren sinceramente? Nos la vemos porque están en silencio a nuestro lado pero ... el silencio no implica que no estén a nuestro lado y que anden el camino junto a nosotros.

    Saludos,
    Agustí Brañas

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  13. Hola Josep
    Me encanta tu cuento. Rezuma ternura y calidez humana.
    Feliz entrada en el Solsticio de Invierno, periodo que se ajusta perfectamente al personaje de tu cuento.
    Bones Festes
    Maite

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  14. Hola, es un relato fantástico. Buenas fiestas.

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  15. Hola María Jesús:
    Gracias por haber roto ese paréntesis que anunciabas. El anciano te lo agradecerá.
    Un beso.

    Hola Ginebra:
    Como dices, fiel a sus paseos y a sus costumbres. Ya hablamos en su día de la bendita rutina.
    Un beso.

    Hola Fernando:
    Me alegro de que te haya gustado. Tu comentario es un buen regalo.
    Un abrazo.

    Hola José Luis:
    El análisis y la sensibilidad no deberían ser excluyentes y me alegro que las hayas asociado a tu comentario.
    Un abrazo.

    Hola Quique:
    Muchas gracias por tus palabras. Se hace lo que se puede.
    Un abrazo.

    Hola José Luis:
    Me alegra que hayas reflejado esa capacidad de identificación. Todos somos un poco parte de esta historia.
    Un abrazo.

    Hola María:
    Qué decirte. El anciano, como tu abuelo, sentía la satisfacción del deber cumplido y la serenidad de poder medir la distancia con pasos y no con tiempo.
    Un beso.

    Hola Gabi:
    Así es como me siento. A pesar de todo, seguimos conmoviéndonos.
    Un abrazo.

    Hola África:
    Con pocas palabras, gracias.
    Un beso.

    Hola Cinderella:
    Bienvenida. Ya te he hecho caso y lo he compartido. Qué menos.
    Un saludo y hasta pronto.

    Hola Javier:
    Vaya, así que venías en busca de sesudas reflexiones y te llevas otra más leve. Menuda suerte has tenido jeje.
    Gracias a ti por tantas cosas.
    Un abrazo.

    Hola Agustí:
    Contigo estoy dispuesto a compartir muchas cosas, ya lo sabes. Me ha gustado que te fijaras en esa frase porque sí, en efecto, es uno de los mensajes cifrados del cuento, pero hay más ;-)
    Un abrazo.

    Hola Maite:
    Bienvenida de nuevo. Te echaba de menos. Feliz invierno también para ti.
    Un beso.

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  16. Hola Josep Julián, feliz navidad!

    Me ha gustado el cuento por su ternura, sensibilidad y casi dramatismo. En ciertos momentos al margen de imaginarlo... casi podía sentirlo!

    Te agradezco que tengas el coraje y la apertura de contarnos la importancia de los mayores en la navidad.

    Un abrazo y hasta pronto!

    P.D. Solucionaste lo del editor?. Queriamos encontrar un hueco para hablar de Di Towanda y de Cloud ¿en que momento es bueno?

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  17. Precioso cuento Josep, hay tanta gente sola, que la Navidad no deja de parecerme cruel y desconsiderada con los álamos solitarios...Un beso

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  18. En un principio me ha parecido estar leyendo los paseos diarios de mi suegro (una gran persona) poco a poco se han ido muriendo sus amigos (2 este año) y yo creo que le ha invadido una gran depresión y nostalgia más si cabe después de sufrir un infarto hace un mes.

    Pero también me ha recordado un poco a mi cuando me sumerjo de lleno en mis recuerdos y me asola una gran nostalgia y entonces me siento sola, muy sola porque nadie comprende esa añoranza por lo vivido, aunque yo me sigo sentando en cualquier parte del camino a recordar, sin recuerdos sería mucho menos de lo poco que soy.

    Perdona lo extenso y mis delirios...

    Off topic: Llegué a ti hace tiempo a través del blog de David "Lo que hay detrás de la ventana" y vuelvo con otra identidad (cerré el otro blog), aunque con las mismas ganas de seguir leyéndote. Por cierto mi querida M también es conocida mía, una maravillosa persona.

    Gracias por tus enseñanzas Josep.

    Besos

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  19. Hola Zack Vlaava:
    Muchas gracias a ti por tus palabras. Bienvenido a este rincón.

    Hola Diego:
    Me alegro que te haya gustado y que hayas experimentado tantas sensaciones. Muchas gracias a ti por tus amables comentarios.
    Respecto a los temas sobre los que me preguntas, tengo cosas que decirte pero preferiría hacerlo por otro canal. Mi e-mail es jjulian@interclaves.com
    Un abrazo y hasta pronto.

    Hola JLMON:
    Pues no sabes cómo me alegra que te haya parecido mágico, así con mayúsculas y exclamación. No creo que sea para tanto, pero se agradece.
    Un abrazo.

    Hola M.:
    Me alegro muchísimo de volver a verte por aquí, se te echaba de menos. A mí tampoco me gusta demasiado la navidad, aunque pueda escribir cuentos sobre ella. Me gusta que te haya gustado.
    Un abrazo.

    Hola Dama:
    Me ha gustado mucho la sinceridad de tu comentario y no te preocupes porque sea largo. Ya sabes que este es un espacio abierto para que cada cual se exprese sin limitaciones de ningún tipo.
    Mi sensación es que la navidad, que ya he dicho algunas veces que no es "mi fiesta favorita", se vive con la misma superficialidad que otras muchas festividades, como hacemos también en nuestra vida muchas veces, pero tiene otros lados y aquí he expresado o al menos lo he pretendido un lenguaje simbólico en el que cada elemento del texto tiene un sentido más o menos oculto y un destinatario concreto.
    No sé si muchos se han dado cuenta de que el personaje es papá noël, pero uno con achaques y con fecha de caducidad.
    No importa la identidad que cojas, siempre serás bien recibida en este lugar y aunque no siempre dejes rastro, saber que andas cerca será suficiente.
    Como ves, M. a vuelto a dar señales de vida. Eso sí que es un buen regalo navideño.
    Bueno, a mí también me ha quedado un poco largo el comentario y no me arrepiento ;-)
    Un abrazo.

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  20. Precioso, Josep. La verdad es que me has conmovido. Como te he dicho ya en alguna ocasión, tienes la virtud de remover sentimientos muy profundos en las almas de tus lectores. Enhorabuena y feliz navidad.

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  21. ¡¡Es genial Josep!! el caso es que el final donde dices
    "Llegó a su casa y se puso a leer las cartas que le esperaban sobre la mesa. Se acercaba la navidad y pronto habría que ponerse en marcha.
    Y se preguntó qué pasaría el día que ya no pudiera",

    no me terminaba de cuadrar... leer las cartas sobre la mesa ¿de quién si estaba tan solo? me había dejado una sensación extraña de pensar que había algo más.

    Me ha encantado, muchas gracias por tu cálida acogida, es un verdadero placer.

    Besitos

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  22. Un cuento muy sentido. El anciano tenía serenidad, la destila a cada paso, sin embargo, debe ser duro para el sentirse "the last in the row" (el último en la fila) cuando ya han partidos todos sus afectos.

    Gracias por compartir este cuento y muy pero muy Felices Fiestas para toda la familia.

    Que el 2010 les depare sólo bendiciones.
    Besos

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  23. No se te resiste ningún registro, amigo Josep. Me ha encantado este relato prenavideño. Algún día, y si la suerte y las fuerzas nos acompañan, todos recorreremos el sendero de tu protagonista, y es por eso que nos identificamos con él como una proyección del futuro que ha venido hasta el presente para advertirnos. Para cuando llegue ese momento, habrá que intentar llegar lo menos solo posible. Se intentará. ;)

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  24. Dama, Josep, Las cartas serían las de los deseos de la gente? claaaro.. ufff por cierto me toca trabajar el día de Navidad...con lo poco que me gusta ese día. (Que me he vuelto a colar)se vale dos veces? :P

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  25. Ese niño huérfano de años que algún día anidó en nosotros, trata de elevarse por el pretil de la ventana para mirar como caen los copos en la madrugada, aunque solo sea un espejismo. Jou, jou. jou....

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  26. Hola Fernando Solera:
    Cuando las almas no tienen buen fondo no hay nada que conmover.
    Un abrazo.

    Hola Dama:
    Reconozco que el final tenía un poco de trampa. Aunque se leía había que hacer una deducción, pero ahora que ya se aclaró el misterio me alegra que te haya hecho pensar.
    Un abrazo de nuevo.

    Hola Myr:
    Lo malo es que cuando este anciano falte, a ver quién le va a traer juguetes a los niños.
    También te deseo lo mejor, sea navidad o no.
    Un beso.

    Hola Domingo:
    Pues sí, primero veremos si llegamos y luego a ver y con quién llegamos. Él al menos tiene un factor de inmortalidad porque vivirá tanto como le mantengamos al abrigo de nuestros corazones.
    Un abrazo.

    Hola de nuevo M.:
    Tienes paso libre. Lo malo es que tengas que trabajar el día de navidad. Nos acordaremos de ti.
    Un abrazo.

    Hola navegante:
    Estás hecho un poeta.
    Jou, jou, jou también para ti... y buen viento.

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  27. ¡Vaya cambio de registro! Felicidades! emociona tu cuento.

    Sigues hablando de lo "tuyo" pero en otro nivel e igual de bien.

    Y por cierto que el protagonista de tu cuento ha encontrado la solución a mi "Tempus fugit..." jeje!

    Felices días amigo.

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  28. Sr. Escritor,

    Cualquiera de los elogios escritos para esta entrada, o, ¡mejor aún!, todos ellos los comparto y los suscribo. Pero sobretodo me alegra imaginarme lo satisfecho que habrás quedado cuando hayas marcado el punto final del cuento. Porque no hay placer en esta vida – ni siquiera…- que supere el del orgullo por la creación de cosas bien hechas.

    Este cuento es tan bueno que te habrás divertido mucho al escribirlo. ¡Qué envidia me das!

    Me gustaría ser yo el que encontrara la caja de cerillas en el banco para poder tamborilear una copla con ella en mi bolsillo.

    Un abrazo y buena suerte Josep Julián

    Fali

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  29. El jueves asistí a la premiación de Junior Achievement Argentina y percibí inequívocamente la incomplitud identitaria de quien conducía el evento. Venía mostrándose solvente, infalible, casi arrollador, hasta que fuera del protocolo le premiaron a él por su esfuerzo. Fue allí donde des-lució su identidad, ante la incapacidad de emocionarse, expresar alegría o gratitud.
    Este hermoso cuento que acabas de obsequiarnos Josep, no hace más que sumergirnos en nuestra esencia “humana” mostrándonos que a diferencia de las máquinas, el hombre no es solo conocimiento e inteligencia, sino también emoción. El verdadero hombre, el integral, cual Leonardo da Vinci, es ciencia pero también es arte.
    Felicitaciones Josep y feliz Navidad para ti y todos tus seguidores.

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  30. Hola Cristalook:
    Si a ti que escribes muy bien te emociona mi relato me haces un doble honor.
    Claro que el protagonista solucionó el problema de tu "tempus fugit", no en vano y como he dicho en otros comentarios he pretendido hacer un montón de guiños a mis amigos blogueros para ver si cada cual se encontraba reflejado. En tu caso me alegro mucho de que te hayas dado cuenta.
    Un abrazo.

    Hola Fali:
    Pues es cierto que cuando lo escribí y lo leí por primera vez tuve esa sensación que comentas. Luego y ya publicado, al releerlo más veces creo que hubiera tenido que hacer algunos retoques pero ya no era mío sino vuestro y lo he dejado como estaba. Sí, estoy satisfecho sobre todo al ver que parece que ha gustado.
    La caja de cerillas es tuya, ahora sólo falta que encuentres el parque y el banco. Si te hace falta, te doy unas pistas.
    Muchas gracias por tu comentario. Aunque ayer lo hice en persona, recibe un nuevo abrazo.

    Hola Daniel:
    Es un gusto verte por aquí. Bueno, en un lugar dedicado a las emociones las procuramos cuidar todo lo que podemos, qué si no.
    Tengo alguna cosa personal contra las personas que son como la que describes al principio. Con algunas de ellas he lidiado durante años y a la última me la saqué de encima hace un poco de tiempo y después de eso, la verdad es que he descansado.
    Dices bien en cuanto a que los hombres no son sólo ciencia y conocimiento sino sobre todo emoción, aunque algunos crean que eso sólo es cosa de los débiles.
    Me ha gustado verte por aqui. Muchas gracias por tu aporte y te deseo lo mejor.
    Un abrazo.

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  31. Hola Josep,
    Por fin encuentro tiempo para leer con calma tu cuento de Navidad. ¡Qué voy a decirte que no haya sido dicho ya! Te ha quedado redondo, pelín triste, pero redondo. Aunque un punto de tristeza ya la tiene la Navidad, no?
    ¿y lo del lago de mentiras? Ahí me he perdido...
    Un abrazo y bon nadal!

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  32. Usted se parece a "Santa" en esa foto, solo un poco más de barba y ya, tiene la sonrisa necesaria. Bonito cuento y foto.
    Saludos
    PD. Santa siempre podrá, mientras existan niños que le crean...

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  33. Hola: Josep.
    Me ha parecido estupendo tu cuento. El jugo que le has dado a una simple caja de cerillas me parece extraordinario. Feliz Navidad.

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  34. Hola Astrid:
    Muchas gracias por tus palabras. La navidad sí que tiene algo de triste, al menos para mí que no soy muy dado a compartir la alegría porque lo diga el calendario. Llámame raro. Lo del lago de mentiras es porque se trata de un estanque artificial, como casi todos los de nuestros parques ;-)
    Bon nadal per a tu també.

    Hola ev:
    Me ha hecho mucha ilusión recibir esta visita desde Costa Rica. Lo que no me ha hecho tanta es que me digas que me parezco a Santa pero lo tomaré como un cumplido.
    Hasta otra. Un saludo.

    Hola Rafa:
    Muchas gracias por tus palabras. Una simple caja de cerillas gastadas también puede evocar emociones ¿verdad?. Feliz navidad también para ti.

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  35. Perdone, lo dije por las cualidades del personaje, nunca para molestarle, Santa es un buen "tío", y usted me lo parece, eso quise decir.
    Saludos

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  36. Hola ev:
    Perfectamente entendido. Era una pequeña broma. Feliz navidad y muchas gracias por volver a pasar.

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  37. Hermoso cuento que habla de la nostalgia que se apodera de las personas cuando ya no se sienten todo lo útiles que quisieran y sobre todo cuando se sienten ser los últimos que quedan de una generación. Pero que importante es sentir la ilusión de que aún le quedan cartas por contestar. Mientras haya aliento, hay esperanza y deseos de tomar participación en el día a día. Eso es muy importante. Me ha gustado un montón este cuento. Un abrazo Josep y feliz navidad para ti y tu familia

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  38. Hola Belkis:
    Me alegro de que te haya gustado. Quizá ilusionarse con las ilusiones ajenas cuando apenas quedan propias sea el cometido de muchos en estas fechas. Y desde luego, la del anciano del cuento.
    Feliz navidad.

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