12 de febrero de 2010

El soma

Aldous Huxley analizó y criticó los roles sociales, las normas y los ideales como sólo puede hacerlo un anarquista de buena familia. Escribió “Un mundo feliz” en el que describía una sociedad aparentemente perfecta ordenada en cinco categorías: los alfa, los beta, los gamma, los delta y los épsilon en la que cada una se ocupaba de tareas que iban de más a menos cool en exclusiva y sin colisiones entre ellas. En fin, lo de las jerarquías pero de buen rollo.
Este mundo perfecto, sin embargo, también era proclive a la infelicidad y para momentos de desasosiego estaba disponible para todo el mundo y sin receta médica un remedio llamado “soma” que en un santiamén te volvía dócil y aplicado. En su escala de valores, la felicidad consistía precisamente en eso.
Un detalle sin importancia es que para alcanzar esa felicidad, la sociedad había prescindido de la familia, la religión, el arte, la ciencia, la literatura y la filosofía. A cambio habían eliminado la guerra y la pobreza de forma que estaba educada para consumir con el fin de fortalecer la economía ¿os suena?. El sexo promiscuo y sin amor también era una norma del Estado.
Ante tal chollo aparece un díscolo con ganas de fastidiar llamado Bernard Marx, alfa por supuesto, que se las ingenia para poner la sociedad patas arriba. ¿Quién le mandaba meterse en tal berenjenal? Pues dos cosas, que era más bajito que el resto de los alfa (un error genético) y que no tomaba soma porque no le daba la gana (libre albedrío).
A cuenta de este libro que leí al frisar la veintena y que después he regalado un montón de veces a los adolescentes de la familia, quiero centrar mi reflexión de hoy. La cuestión a debate es cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar por la felicidad. En la novela, era la anulación de las emociones y por aquí vamos mal. Si B. Marx se rebeló es porque descubrió las emociones. ¿No nos estará pasando a nosotros un poco lo mismo y estamos anulando las emociones pese a vivir en una sociedad que para nada es perfecta?
Cuando analizo las visitas que recibe esta página y desde luego no se me escapa que algo de culpa tendrá su título, los criterios de búsqueda más comunes son los términos “emociones” y “emocionalidad”. Incluso aquellas personas que aparecen por aquí despistadas y atraídas por Google escalan en la etiqueta emocionalidad con bastante frecuencia. ¿Qué quiere esto decir? A mi juicio nada bueno, que andamos bastante carentes de ella o lo que es lo mismo, que no somos felices.
La gravedad de mi aseveración puede que sorprenda pero es justo el camino inverso que seguían los personajes de Huxley. Cuando se sentían infelices (es decir, cuando se sentían emocionales) se atizaban soma y aquí cuando nos sentimos igual buscamos emocionalidad, aunque a veces no sepamos qué hacer con ella y prefiramos echar mano de más fuertes para salir del bache. Ojalá vendieran soma, pensarán algunos.
Si la felicidad para ellos era tener resueltas sus necesidades aunque el precio a pagar fuera no sentir ninguna emoción prescindiendo por ello de todo lo que se la provocara, en el mundo real la felicidad no pasa de ser un estado mental como se empeñan en insistir los neurocientíficos y Haití nos lo ha puesto ante nuestros ojos hasta con fiereza. No tienen absolutamente nada pero son felices. Los seres humanos necesitamos experimentar la felicidad a través de la conjugación de las emociones porque está en nuestro ADN por mucho que nos empeñemos en obviarlo.
El problema es que no estamos educados para ello como nos recordaba en días pasados Elsa Punset y el final puede ser algo parecido al Mundo Feliz, carentes de emociones pero sin haber acabado con la guerra, el hambre y la pobreza. El precio que estamos dispuestos a pagar por nuestra felicidad llega hasta a estar dispuestos a vender el alma, sin percatarnos de que lo tenemos mucho más a mano. Todavía pensamos como pobres diablos y nos comportamos como tales.
Mi impresión es que el mensaje que nos transmite la novela es que deberíamos mirarnos en el espejo para constatar que no proyecta más que nuestra imagen inversa. Y ojo, que quien la escribió era un anarquista, aunque no pusiera bombas que se sepa, allá por el año 1932 y todos sabemos lo que pasó luego.

36 comentarios:

  1. Hola JJ.
    Parece que a los dos el dia de hoy nos ha inspirado para escribir nuestros post respectivos.
    Déjame que comente tu post, con enormes posbilidades de equivocarme, pero.........de eso se trata no?.
    Tengo varios amigos americanos y me han comentado en varias ocasiones que en USA, a raíz del ataque de las torres gemelas (hace ya casi una década¡) la gente ha estado dispuesta en estos últimos años a sacrificar su libertad individual (o parte de ella) en pos de obtener una mayor seguridad frente a la incertudembre del terrorismo.
    Creo sinceramente que hemos dado una serie de pasos atrás y con el rollo de comportamientos colectivos, pertenencia a grupos, la fiebre del consumo, etc......nos hemos "homogeneizado" y hemos perdido parte de nuestra identidad individual.
    No quiero ser pesimista ni catastrofista, pero si recuerdas cuales eran tus ídolos de juventud -idolatrados de forma equivocada o no, eso es indiferente-¿joan baez, victor jara, marsillach, che guevara, los kibutts israelíes, etc.....? y los comparas con lo líderes de la juventud actual, ¿cúales?............vemos que vamos para atrás.

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  2. El hombre ha de ser consciente de su cuerpo y de su espíritu.A Ambos ha de cuidarnos,desarrollarlos y tratar de elevarlos al mejor crecimiento o plenitud.
    El hombre es una obra de arte(la inmensidad del sentimiento dentro de un espacio reducido)y como tal ha de proyectarse,creando y recreando el mundo que le rodea.
    De esta menera,será consciente de su destino y de su meta.Por eso,querido amigo,el arte en general,la filosofía,la pintura,la escultura,la literatura,las ciencias, etc,etc,son necesarias para su realización como persona en el mundo junto a sus semejantes.

    El materialismo puro y duro corta al hombre la libertad de su espíritu para SER y evolucionar junto a los demás.
    La mente,no debe olvidar al corazón y ha de volver al "equilibrio clásico" que sigue SIENDO,por encima del tiempo y la distancia.

    Mi felicitación por el post y mi agradecimiento por tus magníficas reflexiones,Josep.
    Mi abrazo.
    M.Jesús

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  3. Pués querido amigo a mi me faltó la emoción de tu saludo el dia de mi cumpelaños, miercoles 10 y tu participación en mi fiesta virtual.
    Quiero pensar que no estas disgustado conmigo por algo... O si?

    Saludos

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  4. Hola Manuel:
    Comparto contigo que la pérdidad de libertad aunque sea consentida y en pos de un "bien superior" es un paso atrás. En la misma medida, la pérdida de libertad implica pérdida de felicidad por motivos que creo que son obvios.
    No pienso que tu análisis esté equivocado en eso aunque tengo algún matiz que hacer en la segunda parte de tu comentario. Lo mismo que dices de los jovenes de ahora en relación a nosotros cuando éramos jóvenes ¿no lo decían también nuestros padres de nosotros?
    Los cambios generacionales implican necesariamente un cambio en las formas pero espero que no en el fondo.
    Es verdad que puedo tener la sensación de que mis ídolos de entonces eran más frescos y auténticos que los de ahora pero no tengo capacidad para saber hasta qué punto eso es cierto ni me importa mucho, la verdad.
    Lo que de verdad me importa es que vivimos en un mundo que compartimos cuatro generaciones distintas y que todos estamos perdiendo enteros en eso de sentir. Eso sí me preocupa. Como me preocupa mucho que el libre albedrío se pierda o que se someta a comportamientos homogénesos como tú dices. Quizá en eso pensaba Huxley cuando escribió su novela en plena explosión del nazismo.
    Muchas gracias por tu comentario, de verdad.
    Un abrazo.

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  5. Hola María Jesús:
    Yo tampoco puedo entender el mundo sin todas esas cosas que comentas y que se traducen en la plena consciencia de que "somos".
    Estoy muy de acuerdo con tu comentario.
    Un abrazo.

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  6. Hola Myr:
    Espero que no estés hablando en serio. ¿Cómo voy a estar disgustado contigo? El motivo de mi ausencia es que no era consciente de que celebrabas tu cumpleaños. Te mando con retraso muchos besos, muchas felicitaciones y mis mejores deseos de que sigas llenando los años de vida y no al revés.
    Un beso muy fuerte y el año que viene no se me olvida, seguro.

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  7. Interesante reflexión que te marcas hoy, amigo Josep, a cuenta de Huxley. Voy a disentir un poquito en una cosa, no creo que los que lleguen a tu página sea "en busca de la felicidad perdida" (que sean infelices), aunque a buen seguro que tus sabios consejos y comentarios ayudarán a todos a llevarlo mejor y a entender muchas cosas.

    Cuando hacen encuestas a nivel mundial sobre la felicidad, suele suceder que no existe una especial correlación entre el nivel económico y el grado de felicidad (como se suele decir, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita), y posiblemente los haitianos, aun inmersos en la inmensa catástrofe en la que se encuentran ahora, son capaces de ser felices y ver el lado bueno de la vida.

    Un abrazo, y feliz fin de semana
    Pablo Rodríguez

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  8. Creo que el hombre tiene una gran capacidad para ser infeliz.Además lo puede ser por cualquier cosa, noticias de TV,prensa, vecinos amigos....Creo que tenemos un gen ancestral judio-cristiano,más judio que cristiano, donde nos enseñan que se ha venido al mundo para "sufrir"y ganar puntos para la vida eterna.
    Si nuestro sistema nervioso autonomo,está regulado por el lobulo límbico, encargado de nuestras emociones,dependiendo que tipo de emociones tengamos así funcionaremos. Parece que ser feliz, conlleva un mayor gasto en nuestra estructura que ser desdichado....¿?

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  9. La felicidad es un estado de ánimos. De un modo biológico casi eléctrico, y enmascarado bajo colores, olores, sabores o palabras, sentimos en ocasiones la plenitud. La infelicidad es la imposibilidad de dominar ese mecanismo, ni a las personas o cosas que provocan ese estado en nosotros. No por mucho buscar la felicidad, la encontrarás. Por si les vale de algo, solo en ocasiones supe de la felicidad, pero eso si, tremendos momentos aquellos en los que todo el cuerpo funciona integrando como un solo ser. La infelicidad en realidad no existe, es una maldad su adjetivación. La felicidad es un accidente simplemente. Mar de fondo y mucho frío. Mal tiempo para navegar.

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  10. ¡Hummmm....! Y yo que veo esa obra de Huxley como la de Orwell, pero al revés...
    Si perdemos libertad es porque estamos expuestos a amenaza y ahí es donde radica el paso atrás. Parece que nos vamos insensibilizando a medida que disponemos de información continua y en directo. Terminamos preguntándonos por qué y siempre encontramos intereses de poder (económico, político, cultural, social, religioso...) y todo en pos de unos ideales. Ideales algunos, dicho sea de paso, que al cabo de los años se demuestran también retorcidos en su aspiración más profunda con un "¡Exprópiese!".
    Este artículo tuyo, que recoge reflexión sobre las emociones, tiene un fuerte nexo con el de Astrid "La fuerza de la cultura": con la pedagogía de aquel se obtienen los logros de este.
    Un abrazo, Josep.

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  11. Hola Josep Julián:
    Simplemente genial.
    Lo primero es que me tengo que releer ese libro. No lo recordaba así. Segundo que susbribo al 100% lo que dices. Me permito extraer una frase para Fernando que me parece el centro de la cuestión: "Los seres humanos necesitamos experimentar la felicidad a través de la conjugación de las emociones porque está en nuestro ADN por mucho que nos empeñemos en obviarlo".
    Se me ocurren ahora un montón de situaciones en las que renunciamos conscientemente a nuestras emociones con la falsa creencia de que estamos mejor sin ellas. ¡Qué estupidez!Sin embargo, en los espacios privados, como es internet, de forma oculta, como si viésemos una peli porno sin que se enteren nuestros padres, buscamos desesperadamente la emoción. Como muchos de los que posiblemente pasen por tu blog y por otros.
    Una vez más has conseguido meter el dedo en el ojo.
    Un abrazo.

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  12. Ese encadenamiento de instantes donde el bienestar fluye para ponderar nuestra aptitud llamado felicidad… Pero tal vez llevamos lustros educándonos en un falso bienestar individual, personal e intransferible; el bienestar con uno mismo debe ser el interelacional, eso que despedimos al exterior y que a la vez recogemos de los demás, la empatía es un animal a punto de extinguirse me temo.

    Yo cuando ‘frisaba’ la veintena me leí Animal Farm de Orwell, y después, también me tocó regalar unos cuantos.

    :)

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  13. Hola Pablo:
    Si visitaras mi seguidor de visitas te aseguro que te llevarías sorpresas máyúsculas. Claro que no todos son infelices, pero sí que muchos la buscan desesperadamente.
    Lo que aquí se ofrece igual no es lo que buscan pero recalan aunque sólo sea una vez.
    Estoy de acuerdo con lo que dices sobre la felicidad. No creo que eso haya variado desde que el mundo es mundo aunque nunca como ahora tantos hemos tenido tantas cosas. Quizá por eso, hacer un regalo cueste tanto porque es que tenemos demasiadas cosas que no son precisamente lo que nos hace felices.
    Muchas gracias por tu aportación. Un abrazo.

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  14. Perdona Pablo, pero he contestado con la sesión abierta de mi hija pero era yo ;-)

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  15. Hola Mercedes:
    Sé bienvenida a este rincón y considérate como en tu casa. Lo que dices sobre la componente judeocristiana de nuestra cultura y nuestro empeño en pasarlo mal lo asumo plenamente y que conste que por circunstancias que no es el momento de desvelar conozco el tema bastante de cerca.
    La cuestión es que estamos más escorados a la infelicidad que a la felicidad y no sé si es porque cuesta más esfuerzo mental. No estoy seguro pero cuando pienso que en otras culturas la felicidad es el estado mental por defecto pues será que tienen el lóbulo mental cambiado.
    Mi impresión es que cuando nos tienen que recordar tan a menudo que las cosas verdaderamente importante son las que son y que una sonrisa nos adorna más que cualquier otro abalorio, es que estamos culturalmente enfermo.
    Mi amiga Astrid seguramente tendría mucho que aportar a tu comentario. A ver si por alusiones nos deja aquí su punto de vista.
    Me encantará volver a verte por aquí.
    Un saludo.

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  16. Hola navegante:
    Completamente de acuerdo con que la felicidad es un estado de ánimo, como si eso fuera cosa ¿verdad?
    Otra cosa en la que coincidimos es en que es un estado que alcanzamos por excepción, luego la infelicidad no existe tanto como la no felicidad. Por eso las cosas realmente que nos ponen duran poco. Si durasen mucho o no las apreciaríamos o nos matarían.
    Aquí también hace un frío del carajo. Abrígate bien en tu guardia, sobre todo si te toca hacer la tercera imaginaria.
    Un abrazo y buen viento, a pesar de todo.

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  17. Hola Germán:
    Con tu permiso voy a contestar tu comentario a la contra.
    Si el mundo hubiera comenzado el dia que yo nací o mejor, desde que tengo conciencia, puedo asegurar que los ideales apenas han cambiado y eso que mira tú que han pasado cosas desde entonces. Lo que ha cambiado desde entonces es la llegada del consumo masivo (cuando veo la serie Mad Men se entiende muy bien la llegada de ese fenómeno espiral sin fin) es el modo también expansivo en que se quiere llegar a los mercados, a todos los mercados. Los choques culturales son inevitables, entendiendo que cuando las culturas chocan lo hace también las religiones, los valores y un sinfín de cosas.
    En estas circunstancias, la búsqueda de la felicidad cambia, se modifica, y eso tiene el mismo efecto que la modificación de la órbita de un planeta en el sentido de que es igual de catastrófico.
    Muchas gracias por tu aportación.
    Un abrazo.

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  18. Hola Josep:

    Mal asunto este si hay que pagar un precio por ser feliz, porque cada vez que se "paga" algo también resta. la felicidad no sabe de plazos ni fututos, solo de instantes y momentos.
    Un abrazo y magnífico post

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  19. Fantástico post,muy interesante, Josep. Creo que la felicidad es, efectivamente, un estado mental y también creo, como dices, que no estamos educados para entrenarla como debiéramos y ello nos hace infelices aunque tengamos aparentemente de todo. Besos

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  20. Hola Javier:
    Muchas gracias por tus palabras. Como dices, es curioso ver lo sencillo que parece pasar de las emociones en nuestra vida pública y cómo las buscamos en privado, aunque sea en al anonimato que nos ofrece Internet.
    Algo no va bien.
    Un abrazo.

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  21. Hola Gabi:
    Ves, si es que la historia se repite. Tú con la Rebelión en la Granja, yo con el Mundo Feliz, otros con el Arte de Amar, La Muerte en Venecia, La Función del Orgasmo de W. Reich (gran libro de cabecera de los 70), etc.
    No, si está claro que la historia se repite. A ver si en una de estas engranamos marcha.
    Muchas gracias y un abrazo.

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  22. Hola Fernando:
    Como muy bien dices, la felicidad sólo sabe de instantes y momentos. Y con esto nos tendría que bastar, bueno con eso y con saber que compartes tu vida con la persona acertada, lo que cada vez está más difícil.
    Un abrazo.

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  23. Hola Ginebra:
    Muchas gracias por tu comentario. Es cierto que tenemos demasiadas cosas menos lo imprescindible. Claro, como eso no lo venden...
    Un beso.

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  24. Hola Josep :)

    Buen post; hace muchos años -antes de Internet- hice un estudio sobre relación entre nivel económico y sensación de felicidad -al igual que la seguridad, la felicidad es, simplificando, una "sensación"-. Aunque decidí añadir más correlaciones, incluyendo factores como grado de alfabetización (que representaría la capacidad de abstracción)y la cobertura telefónica y televisiva (que representarían el acceso a la información), y algunos más (no quiero aburrirte ...).

    Simplificando, llegué a lo siguiente: la felicidad tiene una correlación fuerte con el conocimiento, que podríamos traducir en "soy feliz porque no sé que soy infeliz". Entregué aquel estudio y me olvidé de él hasta hoy mismo, ya que sus conclusiones no gustaron mucho que se diga :(

    Yo mismo me quedé sorprendido, y así sigo ...

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  25. Hola Josep
    Bueno, cómo te has puesto!
    La sociedad vasca que tú tan bien conoces, ha aprendido a vivir ocultando sus emociones, hasta llegar a ese estado casi perfecto de nihilismo social. ¿Injusto? Bueno, yo creo que es un movimiento reflejo de autodefensa. Pero, este caso se está generalizando,cada vez más, aunque por otras causas. Fijate, sin más, "la calma total" que reina en este país desde hace dos años.
    Cuidate, un abracete

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  26. Hola jd román:
    Las conclusiones de los estudios gustan a unos y disgutan a otros. Lo peor es que causen indiferencia, que creo que no fue tu caso jeje.
    La felicidad es una sensación, hasta ahí estamos plenamente de acuerdo. Desde luego, cuanto más conocimiento se tiene más desdibujado tenemos el concepto de felicidad, ahora sólo falta que digamos que son antagónicos y ya la tenemos liada.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  27. Hola JLMON:
    Eso del nihilismo social me ha llegado. Quizá no antes desencaminado. La ocultación de las emociones es sinónimo de que las cosas no andan bien, de eso puedes estar seguro.
    Un abrazo.

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  28. Me gusta venir a tu blog para, a modo de piedra Roseta, descifrar mi yo más íntimo en el reflejo de tus reflexiones, amigo Josep. Tú haces el mundo más feliz y habitable para quienes te leemos, que somos muchos. En mi caso, soy moderadamente feliz, sin euforias ni alharacas. Sé que la felicidad son momentos, aquel rostro, aquellas manos, ese "te quiero" y aquel otro abrazo. La felicidad nos dura tanto como consigamos encadenar esos momentos sin que haya una quiebra en el sistema de eslabones. En términos eléctricos, podríamos decir que la felicidad es corriente alterna, no continua.

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  29. Hola Josep Julián felicidades por tu profundo y provocador post que invita a la duda, al debate, a la comunicación. Estoy bastante deacuerdo en que la felicidad es un estado de animo y que casi siempre andamos buscándola. A mi desde luego me gusta practicar la felicidad de "caminante no hay camino se hace camino al andar" de Machado porque el resto son anuncios de publicidad en nuestras mentes. Ver, oir, tocar, vibrar con el juego de la vida es para mi esa felicidad, el resto es esperar a las sorpresas propias de la vida. Un abrazo y felicidades por arrojar luz e ideas para los que queremos ver algo más que la tele.

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  30. Hola Domingo:
    Me pones el listón muy alto. Con seguidores como tú, la verdad es que da gusto volcar reflexiones que, de este modo, alcanzan un cauce de expresión abierto. Cada día me fascina más esto de los espacios en red.
    Tu simil de la corriente alterna para describir la felicidad me ha interesado. Lo esencial es entender que la felicidad no es tanto la meta como hitos, jalones siempre de paso y en los que no podemos detenernos por mucho tiempo aunque sí recordar cómo fueron. Probablemente esa capacidad por recrear los momentos felices sea un don impagable.
    El soma no da la felicidad sino que a lo sumo, nos hace más llevadero su ausencia.
    Muchas gracias por tus palabras, como siempre un aliciente más para proseguir camino.
    Un abrazo.

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  31. Hola Diego:
    Me ha gustado mucho ese paralelismo que haces entre la felicidad y la promesa de felicidades que vemos en la publicidad. Cuando era pequeño y veía los anuncios de la tele me fijaba en que las amas de casa que aparecían hacían las tareas de casa vestidas como de fiesta y cuando miraba a mi madre la veía con la bata y no era lo mismo. Pues algo así puede ser la felicidad que cada uno encuentra en el camino, como dices. La felicidad como meta me parece un error y fuente de profundas decepciones. A falta de saber qué hay de cierto en la vida eterna, vaya a ser que seamos víctimas de la campaña de marketing con más éxito de toda la historia.
    En fin, que a mi me ha hecho feliz vuestros comentarios. Mucho más que escribir el artículo.
    Un abrazo.

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  32. Josep,

    a menudo tus artículos me sorprenden cada vez más. Tu argumentación, no sé, es un todo en general.... y qué gran respuesta a Javier y cuánta razón!!! Porque no expresamos nuestros sentimientos en público y buscamos respuesta en la red!!!! A menudo me encuentro con gente 'vacía' que cuando está feliz poco lo expresa, pero cuando está triste directamente lo disimula...
    Saludos y a seguir 'posant en negre sobre blanc' tus conocimeintos.
    Gracias una vez más!

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  33. Hola Xiuli:
    Muchas gracias por tus palabras. No sé si me creerás pero te aseguro que estos comentarios me dejan un poco desarbolado, no sé si me explico ;-)
    Fins ben aviat!!

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  34. Pues como ya me conoces Joseph yo si soy de las que piensa que la felicidad es un estado mental y que de nosotros, de nuestra actitud ante la vida y de la forma en que afrontamos los problemas depende el que nos sintamos más o menos satisfechos con la vida que hemos elegido. La felicidad es interior, depende más de lo que somos que de lo que tenemos. Es importante valorar las pequeñas cosas en justa medida y vivir 365 días al año, no 1 día 365 veces. Gracias como siempre y un abrazo muy fuerte

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  35. Hola Belkis:
    Cuando seamos más los que pensemos que la felicidad es antes que nada un estado mental y no una ilusión mental el mundo podrá ser mucho más habitable. Me ha encantado eso de vivir un día 365 veces. ¡¡Me lo apunto!!
    Un beso.

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