21 de mayo de 2010

La fábula de Aspa


Cuenta la leyenda que en un lejano país hace muchos años nació un enano con cuatro piernas. Tal asombró causó entre los lugareños este prodigio que, lejos de aislarle y tratarle como a un leproso, vieron en él una señal de cielo y le colmaron de todos los honores imaginables. Sus padres, que habían pensado seriamente en estrangular al recién nacido para que no supusiera una carga inútil y una boca más que alimentar, se vieron inesperadamente recompensados con todo tipo de agasajos de los lugareños hasta el punto que incluso costearon para ellos una vivienda dentro de las murallas de la ciudad que, si bien no era lujosa, al menos era sobradamente digna si la comparamos con el chamizo donde vivían a orillas del río.
En su nueva morada, la madre del niño raro le sacaba todas las tardes al balcón para mostrarlo a sus vecinos y que se extasiaran viendo como gateaba con soltura o trepaba a la silla de su madre con pasmosa facilidad incluso antes de dar sus primeros pasos. Cuatro piernas son de mucha ayuda para semejantes proezas, se decían unos a otros y empezaron a llamarle Aspa.
Así transcurrió su infancia, a la vista de todos. Conforme fue creciendo estaba tan acostumbrado a ser el foco de atención que no se le hacía raro ver congregada a la muchedumbre bajo su balcón todas las tardes hasta la caída del sol o incluso más tarde. Si por casualidad el frío o la lluvia impedían esa cita diaria, el niño se impacientaba y refunfuñaba a su madre que también lo lamentaba, porque junto a las visitas recibía constantes regalos de comida, telas y otros enseres de forma que, a pesar de no tener dinero, no les faltaba de nada e incluso les sobraba.
Al llegar a la edad en que los niños dan el tirón él se quedó corto porque para eso era enano. Al principio no fue un problema porque nadie le hacía de menos, pero pronto se dio cuenta de que él era distinto, y no por tener cuatro piernas cuando los demás tenían sólo dos, sino porque debía acostumbrarse a mirar hacia arriba, ahora ya no sólo a los adultos sino también a los niños que hasta hacía poco eran de la misma o parecida altura. Antes de eso no se había sentido distinto a nadie a pesar de que lo era y mucho.
Conforme Aspa crecía –es una forma de hablar- su carácter iba tornándose cada vez más retraído. Ya no le apetecía mostrarse en el balcón ni tampoco quería salir a la calle sino que pasaba las horas muertas en su habitación sin dedicarse a nada útil, dejando pasar el tiempo hasta que llegaba la cena para luego acostarse y así un día tras otro.
Un día de principios de verano llegó una terrible noticia. Mientras el rey se encontraba de visita en un reino vecino con el que había firmado una alianza, un ejército enemigo sitió la ciudad que sólo contaba con una pequeña guarnición para su defensa. Si no se daba aviso al soberano para que regresara cuanto antes con sus tropas todo estaría perdido. El único recurso era que alguien pudiera salir sin ser visto y corriera tanto como pudiera en busca de ayuda.
Los miembros del consejo se reunieron para deliberar pero no contaban con que Aspa se presentara voluntario para la peligrosa misión porque era menudo y podría camuflarse entre la hierba alta y además estaba muy bien dotado para la carrera gracias a sus cuatro piernas. Aspa era la solución.
Avanzada la noche metieron al enano en una cesta que deslizaron con una cuerda por la parte más agreste de la muralla. Aspa se sentía muy animado a pesar de los peligros que corría pero sentía que el destino de su pueblo estaba en sus manos así que, en cuanto tocó tierra, echó a correr sin desmayo tanto como le daban sus menudas piernas hasta que unas cuantas horas más tarde pudo pedir ayuda a un caballero para que le acercara donde estaba su rey.
El rey escuchó el mensaje que Aspa le traía y sin perder un instante se puso en marcha con su ejército al que se unió el de su aliado derrotando por completo al enemigo al cogerle por sorpresa. Una vez estuvo la ciudad a salvo se hizo una gran fiesta en la que Aspa fue el principal protagonista, esta vez porque gracias a su arrojo les había salvado de una derrota segura. En un momento dado, uno de los nobles se acercó al enano y le pidió que le acompañara porque el rey quería hablar con él en privado. Aspa se sorprendió de que el rey le llamara pero accedió cómo iba a negarse a la voluntad de un rey victorioso.
Te debemos mucho, empezó diciéndole, porque si no hubiera sido por ti hoy estaríamos llorando la derrota. Pero no es menos cierto que lo que te hizo providencial no fue lo que creías tu fortaleza, sino por el contrario, aquello que vives como una debilidad hasta el punto que te tiene amargado: tu corta talla. Tus cuatro piernas nunca te han hecho sentir raro porque todos vemos en ellas un prodigio y porque nadie más es como tú en eso. Además de fama, te dan agilidad y velocidad, es cierto, pero no aceptas tu condición de enano y debes darte cuenta de que para salvar la ciudad del asedio no bastaba con que pudieras correr mucho, también era necesario que nadie te viera para llegar hasta donde yo estaba.
Tus piernas te hacen sentir especial porque todos las admiramos, pero tu talla es un prodigio todavía mayor y te convierten en un ser doblemente especial. Tú crees que no eres como los demás pero te corrijo, somos los demás los que no somos como tú. Sin la suma de estas dos cualidades hoy estaríamos enterrando en lugar de celebrando.
¿Te gustaría ser rey? No, respondió Aspa con determinación. Yo sólo aspiro a ser un buen vasallo. Entonces, debes entender que tus cualidades no son las mismas que las mías y a pesar de que soy el rey nunca podré competir contigo. Eso es lo que te hace especial, no lo olvides.

26 comentarios:

  1. Bueno, Josep, me encantó la leyenda, no la conocía. El mensaje es optimista e importante, curiosamente escribí algo sobre las diferencias que hacen a la gente más especial.
    Una curiosa coincidencia. Besos y buen finde

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  2. Qué cuento más interesante. ¿Es tuyo? De cómo convertir las (aparentes) debilidades en fortalezas, conozco yo a algún vendedor experto en esas lides.

    Muy bueno el último consejo del Rey, todos somos diferentes, y cada uno cuenta con unas cualidades, que puede explotar de una u otra manera.

    Un abrazo, y feliz fin de semana.
    Pablo Rodríguez

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  3. Josep,
    Es un cuento tuyo, verdad? Enlaza muy bien con el video del circo de las mariposas que nos ofreciste la otra semana. Muy buen complemento sobre capacidades, fortalezas, logros y humildad. Decididamente, hay que buscarte un editor ya!
    Un abrazo,

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  4. Hola Josep:
    Estoy con Astrid. Inmediatamente me ha recordado al Circo de las Mariposas.
    También comparto lo del editor.
    Aquí hay potencial.
    ¿Igual cambias de pofesíón... y de forma de vida?
    Quién sabe.
    Un abrazo.

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  5. A mi me gusta porque refuerza una idea que me parece muy importante en el campo del desarrollo de personas y que es que no importa cuáles sean nuestros puntos fuertes sino cuáles creamos que son.

    Si asientas la confianza en tí mismo en algo en lo que te ves fuerte, irás ocultando deficiencias en lo que no lo eres.

    O dicho de otro modo: no te centres en cambiar tus debilidades, potencia tus fortalezas.

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  6. Qué bien Josep,buena lección.
    En este pais, ultimamente,los enanos conc cuatro lenguas se forran aunque no es el mismo caso.
    Quizás ZP debiera acudir a nuestro enano que seguro que existe.
    Un abrazo

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  7. Hola Josep:
    El cuento me ha gustado y comparto con otros comentaristas que hace recordar "El Circo de las mariposas".
    Lo de "ser especial" por "ser diferente" es un tema controvertido.
    Nos pasamos toda la vida queriendo ser "diferentes" a los demás; incluso hay momentos en que si nos dicen "eres igualito que tu hermano/a" te entran los siete males, porque no te ves ni siquiera parecido.
    Si nos movemos en un entorno "uniformado" (ya sea el cole o el trabajo) buscamos tener ese punto "diferente" (un collar, una pulsera,un pin, algo...).
    Pero de la misma manera que buscamos ser "distintos", nos empeñamos en buscar modelos, en seguir modas, en ser "parecidos".
    Creo que, como en todo, el término medio es el ideal; ni tan "diferente", ni tan "parecido", lo justito nada más.
    Está muy bien que alguien te pueda decir "eres especial porque eres "muy" diferente" ( y no sólo a mi, sino al resto de la Humanidad), si realmente lo cree, pero no siempre es así.
    No se trata de ser rey o vasallo, se trata de vivir con cuatro piernas y baja estatura o no y para éso da igual que te digan lo "especial" que eres, porque quien debe creerlo es quien lo vive, no quien lo observa.
    Que te pregunte alguien "muy especial" si quieres serlo como él. Sé sincero y medita tu respuesta.
    ¡Virgencita, que me quede como estoy!.

    Un beso, Josep y buen fin de semana.

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  8. Hola Ginebra:
    No sé si es simple coincidencia o que hay una especie de memoria colectiva que nos va sugiriendo temas. La tuya todavía no la he leído pero no pasa de hoy que lo haga.
    Me alegro que te haya gustado.
    Un beso.

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  9. Hola Pablo:
    La historia es mía y hasta que la he acabado de perfilar ha tenido muchas versiones porque el tema era delicado y quería tratarlo bien.
    La idea central es que uno nunca puede tener las habilidades de otros, que es algo en lo que nos empeñamos una y otra vez, sino que debe sacar provecho a las suyas. Quien sabe si alguien suspira por tenerlas.
    Muchas gracias por tu comentario. Estoy en deuda contigo, lo sé.
    Un abrazo.

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  10. Hola Astrid:
    Gracias por el halago. No quería que fuera un subproducto del circo de las mariposas aunque admito que comparte algunos elementos. Aquí lo que pretendía era mostrar que aquello que nos distingue del resto pero que es valorado nunca lo vivimos como una dificultad. La cuestión del niño de cuatro piernas hubiera podido ser tratado de muchas formas y casi todas hubieran sido excluyentes. En este caso no y por ello Aspa no lo vive como un problema sino como una fortaleza.
    Ahora bien, el enanismo no es lo mismo para él quizá porque no era consciente de esa diferencia con el resto, aunque sólo él es el que se autoexcluye. Las cosas valen sobre todo lo que los demás están dispuestos a pagar por ello y no valen en la medida en que nosotros no las valoramos. Es así.
    La cuestión del prejuicio positivo y negativo es algo digno de reflexíón porque como en este caso, es precisamente la suma de ambos lo que hace que la ciudad se salve.
    Lo del editor quién sabe, a lo mejor no está tan lejano.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  11. Hola Javier:
    La respuesta que le he dado a Astrid también vale para tu comentario. Sin embargo añadiré algo: en la historia hay dos elementos que se nombran pero no se valoran como son la disposición altruista a la ayuda y el valor. No se mencionan apenas precisamente para demostrar que lo que no se pone en valor pasa desapercibido o se da por asumido. Por eso las personas, casi todas, tenemos un montón de cualidades que nos distinguen pero no siempre se valoran, a veces empezando por nosotros mismos.
    Las habilidades (aquí prefiero este término que el de competencias) se manifiestan entrelazadas, casi nunca aparecen perfectamente deslindadas e identificables, pero están, ya lo creo que lo están.
    Y respecto a lo del cambio de vida, dudo mucho que se pueda comer de esto. Y lo que se dice publicar, ya lo hago un par de veces por semana jeje.
    Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

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  12. Hola Alberto:
    Como hombre amante de las metáforas que eres, ya veo que no se te ha escapado la sutileza del mensaje.
    Nunca seremos lo que no está en nosotros pero probablemente nos vaya mejor si nos conocemos lo suficiente como para saber qué se puede hacer con lo que tenemos.
    Ayer vi un vídeo de unos chavales africanos que jugaban al futbol como los ángeles. Bueno, hasta aquí nada nuevo, pero es que a todos les faltaba una o dos piernas por culpa de las minas. Y ahí nació Aspa, he de reconocerlo.
    Un abrazo.

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  13. Hola JLMON:
    No te creas, como decía en otro post estoy tentado de mandárselos por si le sirven de algo pero me temo que nunca pasarían del escaner de la puerta de afuera por incendiarios.
    En fin, qué se le va a hacer.
    Un abrazo.

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  14. Hola María:
    Como siempre, tus comentarios encierran una riqueza que hay que desbrozar para que no se pierda nada.
    En la teoría de los perfiles sociales se mantiene que dos hermanos no son iguales precisamente porque el último busca rasgos que los otros no tienen, precisamente para no parecerse a ellos. Si no lo consiguen y acaban siendo como gotas de agua, seguramente es que el pequeño no ha hecho bien su trabajo ;-)
    Por otra parte está la cuestión de los modelos. Tienes toda la razón en que los buscamos incluso desesperadamente y esa es causa de la mayor desazón, porque nunca se consigue imitar lo suficientemente bien aquello que no somos. Esto es parecido a lo del teñido, que por muy rubios que parezcamos al principio a las dos semanas se nos ve la raíz del pelo oscuro. Aún así somos modelos de imitación, eso está claro, pero sobre todo de malas imitaciones, espero que en eso estés de acuerdo.
    Respecto a lo de tu pregunta he meditado un poco la respuesta y voy a serte sincero: no quisiera ser como él, precisamente por todo lo que he comentado hasta ahora. Nunca tendré sus habilidades como él nunca tendrá las mías. Tampoco nunca podré entrenarle para que sea mejor en lo suyo porque no tengo su habilidad. Y lo que es más importante, tampoco nunca le menospreciaré porque no tenga las mías. Ahora bien, si se tratara de identifiarme con el personaje igual sí que tendría un poco de envidia porque así como él fue capaz de salvar a su pueblo creo que yo no habría pasado del foso.
    Muchas gracias por tu comentario tan rico.
    Y espero que seas feliz. Un beso.

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  15. Hola Josep: Me ha encantado la historia. Es fantástica. ¡Enhorabuena! Me quedo, desde el punto de vista humano, con lo que has apuntado el algún comentario: el altruismo y el valor. Y desde luego, con la moraleja de la historia: cada uno tenemos unas cualidades que nos hacen especiales.

    En lo que respecta a la vida profesional, también nos dejas una bonita reflexión. No importa tanto ser el mejor como el ser diferente.

    Un fuerte abrazo

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  16. Hola Josep:

    eso del editor hay que resolverlo cuanto antes porque la historia es magnífica en todos los sentidos. Lo bueno de leer este blog es que los comentaristas aportan unos enfoques muy interesantes como en esta ocasión han sido los de Alberto (potenciar las fortalezas) o la paradoja de la diferencia que apunta María Hernández. En definitiva todos tenemos algo que nos hace únicos.

    Enhorabuena
    Un abrazo

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  17. ¡ Hola Josep !

    Pues hoy me quedaré con las formas sin entrar en el fondo. Simplemente (!?!?) me gusta mucho cómo escribes, así que te animo -si es que hiciera falta ...- a que sigas en esa línea :)

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  18. Fíjate si cada uno de nosotros somos especiales que jamás, y digo jamás, por más milenios que pasen, nacerá nadie como nosotros. Nunca volverá a nacer un Aspa, ni un Josep Julián, ni un Fulanito Mérez, ni un Domingo y así por cada habitante de este planeta. Nunca. Si eso no es ser especial...

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  19. Genial, Josep.

    Esta mañana he oído una entrevista de Manel Fuentes a un chico cuya "diferencia" es la imposibilidad de identificar los colores. Lo ha resuelto con una especie de antena que le traduce a sonido cada color con el que se enfrenta. El resultado (nos ha dejado oir una muestra de lo que oye durante todo el día!) es que se trata de la única persona del mundo que puede interpretar una pintura desde el lenguaje musical. Su "defecto" ha acabado siendo la fuente de una creatividad única y desconocida que todavía está en proceso de crecimiento. Empezó "escuchando" 6 colores y ahora es capaz de identificar 360. Fascinante mundo de las diferencias que nos hace tan y tan especiales!

    Un abrazo,
    Rosa

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  20. HOLA ,ME HA GUSTADO ,Y AUNQUE TODOS SOMOS DIFERENTES ALGUNOS SOMOS MAS QUE OTROS PERO ES BUENO QUE SE PREMIE LO DIFERENTE ,CUANDO VEMOS A MUCHA GENTE QUE VAN COMO CLONES, ME HA GUSTADO UN SALUDO Y EL CIRCO DE LAS MARIPOSA TAMBIEN ME GUSTA LO QUE LEO UN 10 SALUDOS PARA TODAS/OS

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  21. Hola Fernando:
    Ante todo, muchas gracias por asomarte a mi blog. Sé bienvenido y siéntete como en casa.
    Respecto a tu comentario me parece muy importante la traslación al mundo profesional cuando dices que lo es importante no es ser el mejor sino ser diferente.
    Sin duda, en el valor diferencial encontramos la máxima expresión de la potencialidad.
    Un abrazo y hasta pronto.

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  22. Hola Fernando López:
    Coincido plenamente contigo en el sentido de que los comentaristas son lo mejor de la casa. Da gusto sentirse tan bien acompañado.
    La diferenciación ha de partir de los atributos que siempre son distintos, lo malo es la tendencia a la uniformización que los esconde y donde muchos se refugian para no aparecer como "raros". Ser raro es muy difícil de soportar y en cualquier caso, una muestra de valentía que siempre hay que agradecer.
    Un abrazo.

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  23. Hola jd roman:
    Muchas gracias por el halago. Se agradece igualmente los ánimos por seguir porque no es que falten, es que uno a veces tiene la sensación de repetirse, todavía no sé si porque tiendo a lo circular o porque es necesario insistir en conceptos.
    Un abrazo.

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  24. Hola Domingo:
    Cuánta razón tienes. No hay dos iguales, pero sí parecidos. Y es precisamente este hecho el que nos hace responsables de intuir en quiénes nos reconocemos. Todos pertenecemos a alguna minoría de la que sentirse orgulloso.
    Un abrazo.

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  25. Hola Rosa:
    La historia que nos dejas ilustra perfectamente cuál es la potencialidad de los humanos. Partiendo de distintas carencias, se demuestra que la potencialidad puede activarse, de la misma forma que desactivarse. Todos nos movemos porque sentimos una necesidad, una carencia o una aspiración, esos son los desencadenantes y cuando eso se produce la cosa puede llegar a tener una potencia que ni nosotros mismos podemos imaginar.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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