11 de mayo de 2010

Téknikos con K


Voy a contar un secreto. Hace ya bastantes años, cuando vivía en Madrid y frecuentaba la compañía de Concha López Mosteiro, mi mejor amiga de aquella época y una de las mejores periodistas que escriben sobre arte en este país, teníamos la costumbre de intercambiarnos notas sobre los temas más diversos. En aquella época para nada digital, lo epistolar tenía mucho predicamento y no era infrecuente mandar y recibir cartas de personas con las que, no obstante, manteníamos frecuente contacto personal. Esa es una costumbre que, desde hace unos años, ha caído por completo en desuso siendo sustituida, en el mejor de los casos, por el envío de e-mails o tweets. Hoy en día, sólo recibimos cartas de nuestros bancos y de nuestras compañías suministradoras de servicios e incluso estos también empiezan a invocar la defensa de la naturaleza y para evitar la tala de árboles nos empiezan a mandar “sus cartas” vía Internet. Bueno, para eso y para no gastar en sellos.
Una de esas notas que mandé a mi amiga hablaba sobre la insensibilidad de las personas que respondían a un perfil analítico, diríamos que técnico. Nos referíamos a ellos en términos no demasiado elogiosos. Por entonces Concha y yo andábamos metidos, por resumir, en otros mundos y frecuentábamos ambientes que ahora se llamarían cool, también sea dicho esto a modo de resumen. Los técnicos, por tanto, eran objeto de nuestras iras fundamentadas en una concepción del mundo, es obvio decirlo, diametralmente opuesta.
El paso del tiempo ha ido dejando una pátina de añoranza de aquellos años pero hoy esto vuelve a salir a colación. Los técnicos de entonces han dado pasos agigantados en su presencia social. De hecho, la mayor parte de nosotros nos hemos ido reciclando porque vivimos en el mundo de la especialización. Para hacer muchísimas cosas cotidianas necesitamos conocimientos o al menos, rudimentos técnicos para poder desempeñarnos por la vida, esa es la realidad y a nadie le debe espantar que sea así. De hecho, quien lea este artículo ha necesitado tener una serie de conocimientos sobre el medio digital que hace muy pocos años hubieran sido inimaginables. Pero no por eso hemos perdido otras capacidades relacionales de las que aquellos parecían carecer.
Con todo, no es esto lo que me preocupa. Ahora me inquietan los “téknikos” con K entendiendo por tales aquellos que sólo admiten una dimensión aparentemente desprovista de emociones para andar por la vida. Me preocupan y me dan lástima, a pesar de que su número va peligrosamente en aumento.
Mi anterior post hablaba sobre valores que alguien se ocupó de recordar que eran esos principios sobre los que Groucho Marx pontificaba que “si no le gustan los que tengo, puedo cambiarlos por otros”. Los téknikos no es que no tengan valores, los tienen, pero están por completo desprovistos de emociones o por lo menos están incapacitados para manifestarlas que, para el caso, viene a ser lo mismo. Eso es lo que me inquieta. La orientación a la acción, la obtención de resultados no está ni debe estar reñida con ese desapasionamiento que parecen padecer y que les convierte en seres de trato difícil, ariscos y muy poco dados a entender otro contexto que en el que ellos se mueven. Y eso me preocupa porque nos aísla mutuamente hasta ignorarnos.
Esta misma mañana he asistido a una presentación sobre competencia digital aplicada a la educación en la que el ponente decía que temía como un nublado a los partidarios de la “tecnoutopía”. Y sin más me ha venido a la cabeza la imagen de los téknikos a los que me refiero. De nuevo la distinción entre los pioneros y los granjeros, los bizarros derribafronteras (en este caso tecnológicas) en contraposición a los apacibles usuarios que consumen sus nuevas herramientas tecnológicas sin más y sin tener tiempo para digerir el penúltimo gadget del que nunca llegarán a ser usuarios avezados ¿Qué sentido tiene esto?
Y al hilo de esa imagen me ha venido otra. Una ecuación sensata y puntera al tiempo que dice que Visión + Implementación = Innovación, todo lo contrario que Visión sin Implementación que es igual a Alucinación. Me pregunto qué hubiera opinado Concha de esto, pero por desgracia, ya no nos mandamos cartas

19 comentarios:

  1. Especialmente me ha gustado esta entrada tuya porque la he percibido llena de emociones. No sabe Concha lo que se pierde por haber caído como todos en los e-mails y perder el calor y el amor del intercambio espistolar, Concha y tantas otras que hemos olvidado el papel y la pluma y casi diría, hasta a los amigos con lo que compartíamos inquietudes, esperanzas y muchas páginas llenas de verdad porque salían del alma.
    Después de lo escrito los "tecnikos" sin emociones ¿qué me importan?
    Un beso

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  2. Hola Josep:
    En mi mundo hay muchos técnicos de los que tu mencionas. Posiblemente es donde más haya. De 8 a 15 h. cara de funcionario, emociones cero, pofesionalidad, la justa. A partir de las 15 h. al padel con los amigos, tertulia sobre lo mal que lo deben de estar pasando el resto de los mortales y a las 20 h. a ayudar a la parienta a bañar a los niños.
    Y que pena me dan los parados.
    Pero bueno. También hay de los otros. De los que se lo curran para que el resto de los ciudadanos estemos mejor. Pero desgraciadamente también estás en lo cierto cuando dices que los que crecen alarmantemente son los otros.
    ¡Uf! Esta ronda de birras la pago yo.
    Un abrazo.

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  3. Aquellos que no manchan de pasión el trabajo, no solos los técnicos, llegaron al amparo de la confusión, en la confusión y de la confusión viven. Los tecnoutópicos vienen a ser gente muy orgullosa y aparente colaboradora, pero son una caja de sorpresas. Me gusta la gente que llena de pasión los gestos que lo delatan como un ser humano. Hay grandes figuras de la historia que primero destacan en su humanidad y después en las determinaciones en las que tuvieron que tomar decisiones.

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  4. La tecnología proporciona los recursos con los que trabajan las personas e influyen en la tarea que desempeñan, su desarrollo es componente importante de la innovación,
    pero el comportamiento humano dentro de las organizaciones es imprescindible.
    La aptitud emocional es una habilidad y determina lo bien que podemos utilizar cualquier otro talento, incluido el intelecto puro. La inteligencia académica no ofrece prácticamente ninguna preparación para los trastornos o las oportunidades que acarrea la vida. Por todo ello creo que es importantísimo la técnica, pero también el componente emocional.
    Muy buen post Josep, como todos los que nos dejas.
    Un abrazo muy grande

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  5. Hay incluso quien presume de esta carencia de emociones, "soy un profesional"... Vale, pero una cosa no tendría por qué quitar la otra.

    En muchas ocasiones, en nuestro trabajo debemos despojarnos en cierta medida de las emociones, pero no se debe llevar al extremo, ni pensar en que emociones/sentimientos y profesionalidad están reñidos o son incompatibles.

    Un abrazo
    Pablo Rodríguez

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  6. Hola Camy:
    Muchas gracias por tus palabras. En el caso de Concha se ha perdido un poco más que eso pero más por culpa mía que suya.
    En es época de papel y pluma (eso literal y en tinta negra) nada hacía presagiar la llegada del e-mail y mucho menos de los blogs y hoy son soportes plenamente integrados que permiten muchas más cosas, pero eso no impide que me detenga en una buena papelería y toque y huela los folios de colores y los sobres. Ay, qué tiempos.
    Un beso.

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  7. Hola Javier:
    Sí, sí, lo de la birra empieza a ser urgente y cada día más cercano.
    Un abrazo.

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  8. Hola navegante:
    La pasión aplicada en todos los ámbitos de la vida y por supuesto también en el trabajo,es lo que finalmente determina el perfil de una persona.
    La expresión de las emociones es otra cosa y su no manifestación "cuela" como que no las tiene. Eso es un engaño en el que algunos se sienten cómodos, precisamente porque en el caso de no tenerlas se puede conceder el beneficio de la duda. Los téknikos, no suelen tenerlas ni echarlas en falta. Peor para ellos.
    Buen viento, navegante.

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  9. Hola Belkis:
    Me parece sumamente interesante tu aporte. "La inteligencia académica no ofrece prácticamente ninguna preparación para los trastornos o las oportunidades que acarrea la vida" como bien dices y es necesario aplicar mucha y buena inteligencia emocional.
    Las personas bajo reactivas son especialmente refractarias a mostrar emocionalidad que insisto, no es que no tengan capacidad, es más bien que no sienten la necesidad. Y eso ya es un problema.
    Muchas gracias por tu comentario y te mando un fuerte abrazo.

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  10. Hola Pablo:
    Racional y emocional son cualidades perfectamente compatibles. Lo que es incompatible son los comportamientos extremos.
    Tomar decisiones con la cabeza o con el corazón está al alcance de cualquiera que tenga un espectro amplio (la mayoría)
    y en este caso me refería al comportamiento extremamente racional, lo cual no significa que no tenga nada que decir de los que son extremamente emocionales que también son dificiles de admitir.
    Muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  11. ESE JOSEP!
    Irreverentemente, te diría que servidor tiene un arma de defensa ante esa serie de petrimetres que nunca falla: me los imagino en el wc de su casa haciendo sus necesidades como todo hijo de vecino. También lo he probado con políticos fashion de la muerte e intelectuales de cajon de satre apolillado y ¡FUNCIONA!
    AH! lo de la ecuación, sí, anda por ahí, pero no es cierta porque es TEKNIKA...
    El asunto es PERSONAS + PERSONAS= INNOVACIÓN
    Cuidate

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  12. Hace escasas semanas un médico, amigo mío, me respondía una consulta con las siguientes palabras: “...Cada uno es el peor médico de su familia”. Eso se enseña en la facultad. Se trata de una faena técnica que cuando se mezcla con las emociones genera problemas en cuanto a los cursos mentales a seguir, pues la medicina se mueve siempre dentro de un amplio margen de incertidumbre – aunque la gente lo ignore, o no lo quiera saber - y eso hace que cuando existen implicaciones emocionales, todo se trastoque. Es difícil entenderlo desde fuera, pero está muy claro desde dentro.” Respuesta esta que activó mi malpensada mente y avivó una sospechosa duda entre creer que me había “aviado” con elegancia o, de verdad, su diagnóstico influido por las emociones hubiese sido erróneo y por lo tanto nefasto para mi salud y para mi estado de ánimo.

    Por otra parte, esta entrada tuya me ha hecho pensar en el Síndrome de Asperger que, entre otros muchos síntomas, se caracteriza por carecer del sentido de reconocimiento de los estados emocionales ajenos (te acuerdas de la empatía y la simpatía). Pues bien, entiendo que los téknikos a los que aludes padecen este síndrome, pero no creo que estemos padeciendo una epidemia de Asperger.

    Me inclino a creer que la respuesta de mi amigo médico fue consecuencia de la intención de evitar un diagnóstico erróneo, de la misma manera que la frialdad de los técnicos es consecuencia de la intención de objetividad.

    Pienso que el tanto por ciento de téknikos dentro del colectivo de técnicos es pequeño. Que los técnicos son un buen ejemplo de la aplicación práctica de la ecuación de la suma (no sabemos implementar sin emociones) y que a los téknikos (que no son tantos) ni Asperger ni “puñetas” que ¡cuando se es borde, se es borde! y ¡punto pelota!.

    Un abrazo

    Fali

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  13. Llegar a ser 'teknico' es una especie de supervivencia dependiendo del ambiente laboral en que se viva... El problema es saberse consciente de ello y empezar a actuar de estee modo sistematicamente...

    Yo también conozco unos cuantos...

    Saludos.

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  14. Hola Josep:

    Es curioso. Siempre he defendido que todo en nosotros son emociones, aunque no lo creamos y esto no está reñido con la racionalidad. El otro día, alguien me decía que había que ser más técnico, más frío y ver sólo números, hechos y cifras. dejando de un aldo los componenetes emocionales o a las personas. Cuando días después , me limité a ser técnico, ya no gustó tanto porque los datos explicaban cosas que númericamente, quien días antes me lo pedía, se ponían en su contra.

    Y es que como dice José Luis, personas son personas, aunque los técnicos muchas veces se empeñan en lo contrario. Y ojo, que creo que en el equilibrio está la clave.
    Un abrazo

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  15. Hola JLMON:
    Claro, es que la prueba a la que les somete no la supera cualquiera. Tampoco hay que ser tan radical, hombre que al menos en su casa les querrán, tendrán amigos y tal.
    Lo de la ecuación lo acepto, que para eso tú eres especialista.
    Me cuido, pero me cuesta, que tengo los riñones deslomados.
    Un abrazo.

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  16. Hola Fali:
    El síndrome de Asperger es una enfermedad que puede pillar cualquiera, incluso un alto emocional. A lo que me refiero es a una actitud, un estilo social o un catálogo de valores, eso que quede claro.
    Lo que te dice tu médico tiene razón, la implicación emocional enturbia el juicio, por eso no se puede establecer lazos emocionales con los enfermos porque si no ya no es un enfermo sino un problema personal.
    La técnica ya digo que es necesaria, quién lo duda, los téknikos sin embargo, son harina de otro costal y sí, van en aumento gracias al reconocimiento de determinadas "bad practices" que se están colando como "best practices" y modelos a imitar que, como dices, los convierte en bordes fuera de su ámbito de relación.
    Muchas gracias por tu comentario, como siempre prolijo y muy gráfico, cosa que se agradece.
    Un abrazo.

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  17. Hola Gabi:
    Angelicos, cómo deben de sufrir ;-)
    Un abrazo.

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  18. Hola Fernando:
    Supongo que, conociéndote un poco, fliparían con tu nuevo look técnico-numérico. Ya me hubiera gustado verte y verles.
    Por otra parte, coincido contigo en que lo racional y lo emocional no están reñidos y como ejemplos hay tantísimos creo que no hace falta poner ninguno en concreto.
    Un abrazo.

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