30 de junio de 2009

Libro de Bitácora (Junio 2009)

Se acaba de completar el tercer mes de vida de La Inteligencia de las Emociones. No sé si estaréis de acuerdo conmigo pero pienso que, en general, este mes de junio la blogosfera ha andado un poco alterada en cuanto al perfil y tono de muchos post y comentarios y nosotros no hemos sido una excepción. Hemos tratado y debatido temas espinosos como la gestión de expectativas, la gestión emocional y la familia y también hemos hablado sobre los que sólo saben predecir el pasado, así que nos hemos "contagiado" un poco pero creo que el resultado ha valido la pena, sobre todo por la calidad de los comentarios que habéis ido dejando.

Y aquí van algunas de las cosas que he anotado en mi libro de bitácora de este mes:

  • A pesar de que en este blog no se suele hacer comentarios políticos, anoto dos hechos acaecidos este mes por su particular significado: el pucherazo electoral en Irán por el que Musavi ha sido despojado del triunfo a pesar de haberse contabilizado ¡¡tres millones!! de votos fraudulentos y el reciente golpe de estado en Honduras que ha supuesto la salida del presidente Zelaya en pijama rumbo a Costa Rica. A ver cómo reacciona Obama en el orden práctico.
  • Soy un año mayor pero me consuelo con esa frase tan hermosa que dice "no hay que llenar la vida de años sino los años de vida". En eso estamos, amigos míos.
  • El pasado día 19 nos dejó Vicente Ferrer. De las muchas definiciones que podrían resultarle de aplicación me quedo con dos. Una de ellas, se la debemos al periodista David Cano y nos habla de él como el economista intuitivo y la otra se la debemos a las mismas gentes a las que consagró su vida para quienes siempre será "el español con corazón de indio". En el momento de su fallecimiento todavía se estaba tramitando los papeles de su nacionalización, pero eso parecía importar poco a quien interpretó sus creencias a los ojos de los seres a los que ayudaba a que recuperaran su dignidad como personas. Curiosamente, en estos días han surgido diversas iniciativas (algunas de amigos míos) para proponerle para el Premio Nobel de la Paz, pero yo creo que no es necesario porque él ha contado siempre con el premio que seguramente más ansiaba, el del milagro de la vida digna en una tierra inhóspita.
  • Este mes quisiera recomendaros que visitéis el blog de mi nuevo amigo Pablo Rodríguez http://www.economiasencilla.com/ quien nos proporciona prácticamente a diario una visión perfectamente entendible de lo que sucede a nuestro alrededor en términos económicos pero contado de una forma que todos podemos entender. Este afán divulgador tiene mucho mérito en un mundo en el que parece que saber mucho de algo debe ser sinónimo de no saber ponerlo al alcance de las personas normales. Enhorabuena Pablo y te animo a que sigas por esa senda.
  • No sé si muchos de vosotros recordaréis quién era Hortensia Bussi, pero para aquellos que tengan la memoria más larga diré que era la viuda de Salvador Allende, presidente democrático de Chile derrocado por el golpe militar de Pinochet. La Tencha ha muerto también este mes de junio y con ella se va un trocito del sentimiento de los que como yo, en 1973 estábamos preparándonos para ir a Chile a ayudar en lo que se pudiera y siempre hemos tenido la sensación de que nunca deshicimos el equipaje.
  • La foto que aparece en el encabezamiento de este post y que será el emblema de esta sección de ahora en adelante es un pequeño homenaje a mis amigos del Glen's Team con quienes compartí unas jornadas que fueron mucho más que de exaltación de la amistad, de compartir pura vida. Un saludo para ellos y todo mi cariño.
  • Peter Pan también nos ha dejado. Cuando llegues a Nunca Jamás saluda a Campanilla de mi parte. Las primeras noticias nos hablaron de que no pudo superar un ataque al corazón, pero la cosa parece que todavía no está clara y de hecho, a cada día que pasa aparecen más indicios de que la causa de su muerte se ha debido a sustancias narcóticas. Ha nacido un mito y una leyenda que con el paso del tiempo es lo que, por fortuna, nos quedará de él. De toda su discografía he seleccionado este corte porque representa una etapa de su vida en la que pese a sufrir el maltrato sistemático de su padre, nadie lo diría al ver el optimismo que desprenden las imágenes.

La frase del mes de junio se la debemos a un proverbio africano y decía: “Solo se va más rápido, pero acompañado se llega más lejos”. Qué gran verdad.

Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que han visitado este blog, hayan dejado o no mensaje.

25 de junio de 2009

¿Sabes lo que no sabes?

Un día su jefe la llamó para despachar algunos temas que habían ido quedando atrasados. En esos días ambos estaban tan inmersos en sus respectivos quehaceres que no habían tenido tiempo para verse, así que nuestra amiga tenía mucho que contarle para que su jefe le diera su aprobación. Conforme se los iba presentando le iba poniendo en antecedentes. El otro le escuchaba atentamente. De pronto vio que se ponía en pie y al tiempo que el jefe seguía su exposición miraba por la ventana hasta que llegó un punto en que, manteniéndose de espaldas a ella le dijo:
- ¿Tú sabes lo que no sabes?
Aquello la mató puesto que lo entendió como una crítica y la verdad es que se había preparado los temas a conciencia, por lo que no supo que contestarle. Al ver que se quedaba sorprendida el jefe se sentó de nuevo y la tranquilizó.

- No temas, yo muchas veces me hago esta misma pregunta. ¿Sé lo que no sé? Tú que crees.
- No -le respondió-. Seguramente hay cosas que debías saber y que no te cuento.
- Gracias por tu sinceridad. Eso mismo pensaba yo. Toma tus decisiones pero no es necesario que me las cuentes todas, así ambos ahorraremos un tiempo valioso.
Pasado el tiempo la volvió a llamar a su despacho. Las cosas estaban tensas. El jefe la interrogó sobre algunos hechos recientes que no habían salido como esperaban y ella lo estaba pasando francamente mal. Transcurridos unos minutos angustiosos en los que parecía que era la culpable de todo, interrumpió a su jefe.

- ¿Recuerdas lo que hablamos hace unos meses?
- Sí, por supuesto –contestó el otro sin saber muy bien a qué atenerse.
- Pues como puedes ver, ahora sé lo que no sé y espero que me subas el sueldo por ello.
- ¿Por qué debería hacer eso? -repuso el jefe sorprendido.
- Porque antes pensaba que lo sabía todo y me hiciste ver que era una estúpida por ello, pero ahora he dado un paso al frente y sé que estamos en las mismas condiciones.
Y se lo subió.


Moraleja: No te afanes tanto en memorizar cosas como en tener claras de cuáles no tienes suficientes conocimientos y deberías.

22 de junio de 2009

Los que predicen el pasado

Quisiera dedicar unos minutos a hablar sobre una especie que no corre ningún riesgo de extinción, así que no me mueve a ello ningún afán proteccionista ni nada que se le parezca. A mi modo de ver hay tres tipos de personas:
  • Los que parece que tienen la bola de cristal para predecir el futuro y suelen fallar más que acertar.
  • Los que saben que no tienen la bola de cristal pero que son capaces de intuir lo que sucederá evaluando cuáles son las tendencias previsibles y en función de esa predicción acertar, acercarse lo suficiente o errar… y
  • Los que no se fían más que de lo que pueden demostrar con datos. A esos ni falta que les hace tener la bola de cristal y son la inestimable especie a la que me quiero referir.

Basan sus afirmaciones en el análisis de los hechos (pasados) y en este sentido tiene poco mérito que no se equivoquen, pero en determinadas ocasiones tratan de realizar proyecciones a futuro precisamente basadas en lecturas de datos pasados que tratan de colar como infalibles obviando que en toda predicción hay que considerar tanto las variables ponderables (por ejemplo el contexto en el que se produce el hecho) como las imponderables (y aquí me quedo en blanco, porque precisamente por eso son imponderables).

A eso se le conoce como sofisma: razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso. Es como si yo dijo: blanco y en botella, leche. Puede ser leche u horchata, pero para el sofista es irrefutable que se trata de leche, faltaría más.

Esta especie, como digo, no está en absoluto en vías de extinción y tiene sus seguidores que normalmente son personas de buena fe. Si el sofista es además creador de opinión, gurú o cualquier otra forma de influenciador de audiencias, la que nos puede montar es parda. En estos días que no son precisamente de vino y rosas, sería de agradecer que se dedicaran exclusivamente a lo que son tan buenos: predecir el pasado y que se tienten la camisa antes de ponerse a predecir el futuro que, como su nombre indica y cae por su propio peso además de por la gravedad, está por completo lleno de ponderables e imponderables.

¿Y por qué digo esto? Porque en estos días la prensa está llena de profetas de todo pelaje pero sobre todo de agoreros que sólo hacen que contribuir más si cabe a la sensación de pesimismo cada vez más generalizado. Algunos vaticinan que llegaremos a siete millones de parados, otros que este país se arrastrará sin rumbo económico durante los próximos diez años, los hay que predicen que la asfixia financiera que padecen las pequeñas empresas no ha hecho más que empezar y que el año que viene se cerrarán no sé cuántas de ellas.

Necesitamos tener esperanza y creer en nosotros. Pasará lo que tenga que pasar, pero por favor, dejen ya ustedes de predecir desgracias que nos afectarían a todos menos a ustedes.

18 de junio de 2009

De profundis

H. Holtz expuso de forma sencilla la forma en que las personas tratamos de dar satisfacción a lo que él denominó necesidades psicológicas básicas. El modelo, conocido como Iceberg de Holtz, muestra que las personas somos como esos grandes bloques de hielo y que también como ellos mantenemos el 90% de nuestro volumen (en este caso, lo que somos) por debajo de la línea de flotación con lo cual no resulta visible desde el exterior.
Como es de suponer, en el fondo del iceberg es donde habitan nuestras necesidades más profundas que, no obstante, luchan permanentemente por ser satisfechas. Es lo normal porque al fin y al cabo todos en la vida tenemos uno o varios propósitos, algo que nos empuja hacia delante y que necesita ser satisfecho igual que el resto de las necesidades básicas, las fisiológicas por ejemplo (comer, beber, dormir…)
Sobre ellas se estructuran nuestros valores, aquellas verdades esenciales sobre las que se fundamenta nuestras creencias, criterio, moral, sentido crítico, etc. Por cierto ¿podrías escribir en un papel cuáles son tus valores? ¿Tantos, eh? Ahora quita los que significan lo mismo que otros. ¿Cuántos quedan? ¿Todavía tantos? Bien, así es si así os parece…
Sobre esos valores las personas construimos nuestros sentimientos y pensamientos. Ah, eso ya es más concreto. Sentimientos tenemos todos y sabríamos identificarlos sin dificultad; pensamientos también. Al fin y al cabo nos pasamos el día pensando sobre cosas, sobre otras personas o incluso sobre nosotros mismos. Parece que si miráramos hacia arriba desde esa posición dentro del iceberg nos sería más fácil adivinar la luz de la superficie y si nos esforzamos un poquito casi podríamos tocarla con nuestros dedos.
Pero lo único que verdaderamente queda por encima del agua, aquello que es realmente visible para los demás es tan sólo el 10% de nosotros y consiste en lo que decimos y hacemos como traducción al mundo de lo que sentimos y pensamos. Sólo eso. ¡Y aún lo que decimos no es exactamente lo que hacemos la mayor parte de las veces!
Dicho de otra forma: lo que mostramos de nosotros o lo que conocemos de los demás es solamente una mínima parte. Pero da igual. Aún y así nos creemos perfectamente capaces de proyectar de arriba abajo lo que los demás piensan, lo que sienten, cuáles son sus valores y hasta predecir cuáles son sus verdaderos intereses. Desde luego, estamos hechos unos artistas.

Porque, al fin y al cabo ¿a que nos cuesta muchísimo cambiar una primera impresión? Pues lo dicho. Por lo visto, creemos que las personas son tan transparentes que cualquiera puede ver en su interior y hasta en sus profundidades. Y la mayor parte de las veces así nos va… de mal.

15 de junio de 2009

La familia y la gestión emocional


Aunque no suelo escribir mis post por encargo, hace algunos días una de mis lectoras me sugirió que escribiera algo relacionado con la inteligencia emocional aplicado al ámbito de la familia. La idea no ha parado de dar vueltas en mi cabeza, así que me he decidido a hacerlo.
Desde luego la familia es un magnifico campo para la experimentación de la gestión emocional. En primer lugar, porque es el único ámbito social en el que a uno le quieren por ser quien es y no por cómo es. Una amiga mía define eso como el ámbito del amor debido. Y en segundo lugar porque se puede observar con minuciosidad el efecto de los paradigmas (positivos o negativos) que tanto condicionan la aplicación inteligente de las emociones.
Mientras que en el núcleo familiar básico (padres, hijos, hermanos) la personalidad de cada uno de sus miembros se asume por defecto, no sucede lo mismo cuando empiezan a aparecer unidades sobrevenidas como pueden ser los yernos o las nueras, los suegros, primos, cuñados, etc. A esos se les tolera por quiénes son pero se les valora por cómo son, generando una dinámica de tensión emocional en la que se ven arrastrados unos y otros. De esa forma, el microuniverso que se crea tiene mucho que ver con los socio-guettos a los que ya me he referido en otros post y en ese caldo de cultivo es donde puede vivenciarse las consecuencias de una buena o mala gestión emocional.
La persona que me animaba a escribir sobre esto lo hacía porque dentro de su familia se había producido una situación de extrema tensión, a su juicio fruto de un malentendido, cuyas consecuencias resultaron funestas porque hizo que el hijo se alineara con su esposa y en contra de sus padres privándoles de ver a sus nietas. No pretendo tomar partido ni aconsejar a nadie pero a mi juicio la situación tiene mucho que ver con las claves que relato aquí.
Lo más pernicioso en la gestión emocional es el flujo permanente de paradigmas sobreprotectores con los que tendemos a armar (cuando no a reamar) las defensas de nuestros cachorros o protegidos y que en algunos casos nos hacen perder la visión de la realidad. Cualquiera que forme parte de la familia (casi siempre en calidad de “añadido”) tiene una visión más crítica y en muchos casos mucho más objetiva cuya expresión pública, normalmente por hartazgo, suele provocar conflictos. Cuando estos se producen, aparece la polarización de los miembros en bandos y a partir de ahí ya la tenemos liada.
Por poner un ejemplo muy alejado de lo que sucedía en esta familia, relato la historia de un amigo mío. Cuando va a comer a casa de su madre, ella todavía le monda los melocotones porque en caso contrario no los come. Claro, cuando esto lo ve su esposa de forma reiterada, lo normal es que surja el conflicto en todas sus dimensiones posibles: suegra-nuera, esposa-esposo pero ¿madre-hijo? No, y ahí está el ejemplo visible de cuanto relato. El sentido crítico de la madre no es que no exista (seguramente haría comentarios similares a los de su nuera respecto de cualquiera que no fuera su hijo) sino que los inhibe en el paradigma extremadamente protector de una madre que, no importa la edad del hijo, le sigue viendo como a su pequeño y a lo que no debe ser fácil sustraerse. Las consecuencias son más o menos catastróficas y todos conocemos ejemplos similares que, empezando por esos polvos, acaban convirtiéndose en auténticos barrizales.
La cuestión entonces es que, conociendo bien el terreno que se pisa en esta fina diplomacia en la que se basa las relaciones familiares en su versión extendida, debería ser relativamente sencillo gestionar las emociones propias y las ajenas… hasta que aparece una nueva piel de plátano con la que resbalamos. Inevitablemente.

9 de junio de 2009

Aprender a quererse


Uno sabe que empieza a estar perdido cuando deja de quererse, así como suena. Cuando alguien pierde la autoestima se convierte en una canica de cristal que empieza a deslizarse por una pendiente, al principio suavemente casi de forma imperceptible hasta que coge velocidad y ya no hay quien la detenga y menos que nadie, uno mismo.
Si cualquiera se da una vuelta por su entorno enseguida se da cuenta de que hay dos clases de personas, aquellas que están encantadas de haberse conocido y las del polo contrario, las que arrastran su frustración como si permanecieran sujetas a una bola de condenado que les impide tomar aire. En realidad hay un tercer grupo pero que no destaca ni llama la atención, por eso parece que sólo vemos los dos ya mencionados. Ese tercer grupo está formado por los que, conociéndose a fondo, estos sí, se quieren a sí mismos.
Cuanto más pronto nos percatemos de que sólo contamos con nosotros mismos todos seremos más felices y eso pasa necesariamente por trabajar un poco nuestra autoestima o, como defiendo, aprender a querernos. Quererse es una forma de aceptarse de verdad, de reconocer lo que somos y de ponernos en disposición de tirar hacia delante con las capacidades que tenemos y que suelen ser más de las que nos atribuimos. Cuesta mucho darse cuenta de eso, pero es fundamental aprender qué talentos habitan dentro de cada uno de nosotros.
Mi admirada Leila Navarro dice que mandó instalar en su cuarto de baño un espejo de cuerpo entero en el que pintó ¡hola bella!, de forma que cada mañana al levantarse y mirarse en él lo primero que ve es un mensaje que le recuerda que, a pesar de no estar espléndida a esas horas de la mañana, todo cuanto haga por embellecerse no es lo realmente importante sino que lo espléndido que tenemos vive en nuestro interior a todas las horas del día.
Este chiste de Maitena con el que ilustro esta entrada sería una imagen de lo contrario y por desgracia es muy frecuente. Cuando nos comparamos con otros casi siempre salimos perdiendo pero eso es porque desearíamos ser otros y tener lo que no nos pertenece: el dinero o el trabajo de otro, la belleza de otro, la genialidad de otro y así sucesivamente. Lo más gracioso del tema es que, por mucho que tengamos, siempre encontramos a alguien que tiene o es más que nosotros con lo cual se produce lo de la autoprofecía cumplida que es el mayor de los engaños que podemos hacernos y sí, claro, nos parece que somos hormigas.
Yo propongo un ejercicio que consiste en bucear dentro de sí e identificar dos (sí, tan sólo dos) buenas capacidades y compararlas con esas mismas capacidades en personas que admiramos o que tomamos como modelos. Ya me entendéis, me refiero a esos a los que envidiamos por algo. ¿Cómo resulta ahora la comparación? ¿Quién sale perdiendo? Este sencillo ejercicio de autoestima que no consiste en retarse a uno mismo sino en rebuscar en su interior tiene otros beneficios colaterales, por ejemplo, que se descubre que aparecen unas cuantas cualidades más de las que suponíamos o que algo a lo que no le dábamos demasiado valor resulta que lo tiene.
En esta época que nos ha tocado vivir y que alguien denominó acertadamente “la generación del envase” cuesta mucho quererse porque se valora únicamente lo que se aparenta ser, pero por favor no caigamos en la trampa. Querámonos un poco más y premiémonos por ello.

4 de junio de 2009

Quién lo iba a decir

Hace años tuve un jefe gran aficionado al fútbol que sostenía e insistía en que este deporte en realidad se lo debía haber inventado un guru del management porque en él se reproduce todos los esquemas de gestión empresarial.

Cuando coincidí con él a primeros de los noventa ni mi visión de la vida ni el momento personal por el que estaba atravesando eran terreno abonado para ese tipo de enseñanzas. Digamos que yo provenía del campo de la meritocracia, el esfuerzo generoso y sobre todo, no estaba muy orientado a la metáfora, que por entonces consideraba un método ingenioso para enseñar cosas a los tontos y poco más.

Con el paso de los años nuestros caminos se separaron y me convertí en consultor y al poco me vi poniendo el fútbol como ejemplo de habilidades de management. Conceptos como "los buenos equipos son los que se hablan en el campo", "los equipos excelentes se comportan como los buenos bomberos que no se pisan la manguera", "ojo con los que nos corren la banda", "todos los entrenadores mienten cuando dicen que les han birlado un penalty porque desde su posición en el campo no se ven las rayas del área", etc. han ganado presencia en mis exposiciones sobre liderazgo y gestión de equipos.

Ahora, después de este año maravilloso para cualquier aficionado al fútbol, estoy seleccionando vídeos de las entrevistas a Guardiola previas o posteriores a partidos, entrevistas más en profundidad que le han hecho en muchos otros medios, etc. y las utilizo en mis sesiones de formación y coaching con un resultado formidable. Después de haber ganado las tres copas le pongo como ejemplo del dilema de un líder cuando su equipo ha logrado todos sus objetivos y es necesario buscar otro tipo de motivación para seguir avanzando o, en caso contrario, prepararse para morir de éxito.

A estas alturas, considero que las metáforas juegan un papel importantísimo para la aprehensión de conceptos complejos y sí, el fútbol es una fórmula maravillosa en la que inspirarse. Por eso incluyo la foto que ilustra este post ya que es una metáfora en sí misma ¿no os parece?

1 de junio de 2009

Libro de Bitácora (Mayo)

Se acaba de completar el segundo mes de vida de La Inteligencia de las Emociones. Parece que el niño crece, como indica el número de visitas, comentarios y seguidores. Esa es señal de que seguimos vivos y de que, si perseveramos, las velas cogerán viento. Aquí van algunas de las cosas que he anotado en mi cuaderno de bitácora de este mes:

  • Al no poder superar su enfermedad ni su tristeza Mario Bennedeti ha muerto el pasado día 18 en Montevideo. Si es cierto que un poeta siempre escribe para minorías, Benedetti sin duda es uno de los más universales de todos los tiempos porque será raro encontrar a alguien que no conozca una canción, un verso o una estrofa de su poemario. Mario ha sido y seguirá siendo un amigo íntimo al que muchos no conocíamos en persona pero que nos ha acompañado muchas veces. Poder escuchar su voz recitando es uno de los muchos legados que nos deja.
  • Alejandro Amenábar ha presentado en el festival de Cannes su nueva película Ágora en la sección oficial pero fuera de concurso. Parece que las críticas son muy buenas y espero el momento del estreno para poder disfrutar de nuevo con su cine.
  • Antonio Vega nos ha dejado a los 51 años. Ha sido uno de esos pocos artistas que gustan tanto a padres como a hijos y su voz y su timidez nos acompañarán siempre. Ya sé que no soy muy original con el enlace pero El sitio de mi recreo seguirá siendo un lugar de permanente encuentro.
  • Quien quiera asomarse a una ventana en la que el diseño se cuida mucho y los contenidos están muy bien estudiados recomiendo éste, Reflejos y Susurros
  • Durante la primera quincena del mes de mayo El Observatorio de la Blogosfera de los Recursos Humanos incluyó la entrada “Volar como una mariposa, picar como una abeja” entre las mejores. Esta distinción es un orgullo para mí y les doy las gracias de corazón.
  • Tampoco puedo olvidarme de la gesta del Barça que este mes de mayo ha completado una proeza que, tanto si nos gusta el fútbol como si no, estoy seguro que reconocemos todos. Han hecho del fútbol pura emoción (ya sabéis que esto se valora mucho en este blog) y nos han dado una lección de verdadero liderazgo excelentemente ejercido, confianza en sus posibilidades y motivación hacia el logro que, mira por donde, son los subtítulos de este blog, así que enhorabuena, campeones.

La frase del mes de mayo ha sido de Will Huton, director de The Obsever y decía: “Despreocúpese de los hechos, fabrique un escándalo”.

Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que han visitado este blog, hayan dejado o no comentario. El camino continúa y lo mejor está por llegar.